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Lo realmente importante es el acto de aquellos hombres que consiguieron materializar sus sueños en realidades concretas. Son ellos los que realmente moldean el mundo físico, el resto de la humanidad, es decir, aquellos que nunca soñaron ni hicieron nada que no fuera lo lógico y socialmente establecido, no poseen presencia real en el devenir del mundo, simplemente son arrastrados como bultos por el río de la historia, sin dejar tras de sí, huella o marca alguna.

[Sebastián Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

 EL CABALLERO EN EL FANGO

  

    LA TIERRA HUECA (I)

 

 

3. LA TIERRA HUECA

( PARTE  I )

 

 

Giró con el coche por la ribera del Mississippi, y consiguió un buen aparcamiento delante del McDonald´s flotante, justo enfrente del GateWay en el Jefferson Memorial, se bajó del coche y se puso a pasear por el bosquecillo que hay bajo la esbelta silueta del GateWay Arch.

El tiempo estaba algo nubado y con un viento racheado que levantaba las caídas hojas del recién entrado otoño. Se sentó en un banco muy cerca del monumental arco metálico y, se dispuso a relajar la mente para encontrar alguna solución al terrible problema –para él y su carrera profesional- del cáncer neuronal de Betty.

Seguía pensando en aquel seminario en el que James, el físico cuántico, había trabajado junto con John y Antonio sobre el tipo de reglas y leyes a aplicar acerca de este nuevo tipo de estructuras neuronales para, al menos, poder encontrar un patrón de similitudes con algo real en la naturaleza, aunque se tratase de algo tan pequeño y quisquilloso como la física cuántica. 

Antonio pensó, al principio, que era una idiotez intentar aplicar una relación cruzada entre la física y la programación, pero rápidamente se entusiasmó con los trabajos en curso, tan pronto como éstos avanzaron mínimamente. Sin embargo, él seguía pensando que a la aplicación de la teoría cuántica en sus estructuras neuronales aún le sobraban cabos sueltos…

 

Al instante, se dio cuenta de que ahora tenía la cabeza embotada y no podía pensar en nada con claridad, así que se relajó y entretuvo su mente observando el balancearse de los árboles agitados por el viento, en los pájaros de vuelo entrecortado y... ¡Un momento! El arco parecía desaparecer en el cielo nublado...

El color gris metálico del GateWay Arch reflejaba el color plomizo del cielo y al moverse las nubes, parecía como si la sección superior del arco se fundiese con éstas, desapareciendo de la vista del espectador. El viento racheado arrancaba un silbido de la ciclópea estructura metálica que modulaba notas musicales imprecisas, las cuales, zumbaban por el ambiente formando acordes lejanos. El arco cantaba así una vieja melodía, a semejanza de una gigantesca arpa invertida que susurrase ahora una suave tonada celta, al estilo de las composiciones que Enya modela con múltiples sonidos y reverberaciones.

Había observado siempre la magnitud y belleza del GateWay Arch como un monumento sublime a la musicalidad y a las matemáticas. En su forma exterior el “arco” se perfilaba como una curva catenaria con una sección triangular equilátera que partiendo de la base de 54 pies de lado se reducía a tan solo 17 pies en su parte más alta, a 630 pies del suelo, fundiéndose allí con el mismo cielo.

Antonio, antiguo aficionado a la Numerología, no pudo dejar de sumar estas cifras, para resumirlas en el 8, o símbolo del infinito. ­¡Que mejor cifra para definir esta magna obra de arquitectura e ingeniería, con la que únicamente –según su apasionada opinión- podían rivalizar en armonía y belleza las mismísimas pirámides de Egipto…!

 

Desde que llegó a Saint Louis no había dejado de sentir una admiración especial con mezcla de envidia por su creador; Eero Saarinen, un finlandés de origen, afincado en USA desde 1923. A quién se considera uno de los arquitectos más deslumbrantes del siglo XX, con múltiples obras de especial creatividad, pero ninguna como el GateWay Arch en el Jefferson National Expansion Memorial.

Eero Saarinen murió en 1961 de un cáncer cerebral -que extraña coincidencia con su actual problema-, no sin antes haber dejado al mundo una muestra evidente de su particular visión de la estructura y armonía macroscópica de las cosas.

<< Una silla en una habitación, una habitación en una casa, una casa en un ambiente, un ambiente en una ciudad…>>

 

Ésta era su visión estructurada del mundo, en la que no existe ningún elemento desligado de su entorno, y ningún entorno sin una funcionalidad y armonía propia con el universo que le rodea.

¿Dejaría Antonio detrás de sí, algo tan sublime por lo que ser recordado…?

¿Tenía él algo que legar a las generaciones venideras…?

Evidentemente No.

 

Antonio no pudo dejar de recordar algo que leyó una vez… y que lo había mortificado desde entonces. Por casualidad, un día había leído la novela de Frank Herbert, ‘Dune’, y se había sentido terriblemente contrariado por las siguientes líneas:

<< Hubo un tiempo en que los hombres dedicaban su pensamiento a las máquinas, con la esperanza de que ellas les harían libres. Pero esto sólo permitió que otros hombres con máquinas les esclavizaran.

¡No construirás una máquina a semejanza de la mente del hombre!... >>.

 

Aunque pareciese una tontería, no podía dejar de reflexionar en esa frase, desde que la leyera hacía ya varios años…

De cualquier forma él ahora, no podía pensar y tampoco podía no-pensar, así que decidió acercarse al Museum of Westward Expansión para relajarse visitando por enésima vez el complejo del museo.

 

Compró un periódico y se sentó en el hall del museo para leer algunas líneas y así distraer su mente. A las pocas páginas una noticia llamó poderosamente su atención:

Erwin Chargaff había muerto en New York el 20 de Junio del 2002. El titular del artículo decía "Un genetista contra la genética", continuaba con una referencia a su fundamental contribución a la genética mediante las llamadas reglas de Chargaff, que revolucionaron las investigaciones sobre la herencia hace más de medio siglo.

En los años cuarenta, los investigadores bioquímicos sabían que los cromosomas estaban compuestos por enormes moléculas de  ácido desoxirribonucleico (ADN) formado por cuatro compuestos químicos: adenina, citosina, guanina y timina.

Las estructuras moleculares de las mismas eran las que los miembros del Grupo 4 habían decidido adoptar como estructura básica de relación biunívoca entre sinónimos y antónimos en las células neuronales, por su estructura de hexágonos y pentágonos unidos por un lado que desarrollaban un alto rendimiento de relación, especialmente en el caso de las estructuras basadas en la conformación de  las purinas (adenina y guanina).

 

Chargaff descubrió las proporciones en que estaban combinados estos compuestos abriendo el camino para que Watson y Crick descubrieran en 1953 la célebre estructura en doble hélice del ADN según las reglas de Chargaff.

El eminente científico, que había allanado el camino a la genética, fue su principal detractor años atrás, presagiando un futuro de apocalipsis biológicos y cadenas de clonación industrial.

Erwin Chargaff había emigrado a los Estados Unidos huyendo del holocausto Nazi, su madre murió en Auschwitz. Posteriormente, se asentó en la universidad de Columbia y después de más de 300 trabajos, viajó como profesor visitante por universidades de los cinco continentes, denunciando siempre la utilización incontrolada de las investigaciones biológicas y la profanación de lo que él consideraba como terreno prohibido:

<< ¿Quién podrá impedir la producción industrial de embriones humanos? ¿Quién parará la emergencia de una poderosa industria biotecnológica? Veo en el horizonte un gigantesco matadero, un Auschwitz molecular en el que enzimas y valiosas hormonas serán extraídas como si de dientes de oro se tratara.

Hay dos núcleos que el hombre no debió haber tocado jamás:

El núcleo atómico y el núcleo celular. Y la ingeniería genética va a traer consecuencias mucho peores que la energía atómica... >>

 

El artículo continuaba con una entrevista sobre Ian Wilmut, el creador de la oveja "Dolly". Wilmut rechazaba la idea de la clonación humana debido al "bajo rendimiento" actual de la técnica de clonación en la que sólo entre el 2% y el 4% de los embriones clonados llegan a nacer por las deformaciones genéticas severas que padecerían la casi totalidad de las muestras. Wilmut hace, además, en el reportaje, una valoración del rendimiento “ético-económico”  de la clonación humana que a Antonio le pareció de una ambivalencia aterradora:

<< El gran problema de la técnica no es solamente que se tenga que intentar 10 o 100 veces para que tenga éxito, sino que, además, por cada niño sano, nacerían cinco o diez niños con grandes malformaciones, que requerirían atención hospitalaria continuada por lo poco o mucho que les quedase de vida. En estas condiciones, intentar siquiera utilizar la clonación como forma de reproducción en humanos sería "criminalmente irresponsable" >>

 

El artículo abordaba después la clonación terapéutica en los siguientes términos:

<< Mediante ésta técnica, se podría usar cualquier célula de un paciente para generar a partir de ella las células madre que se usarán para el auto trasplante, evitándose así los problemas derivados del rechazo de células ajenas... >>

 

Este artículo le causó un hondo nerviosismo, hizo con el diario un amasijo y lo arrojó a una papelera –con gran violencia-. Bastante agitado, se dirigió al cine del museo donde ponían una película sobre los parques naturales de los Estados Unidos.

Él ya conocía las propiedades de relajación e inducción al sueño de la sala de cine, que se halla justo debajo del gigantesco arco metálico, en el cual, al terminar cada sesión había una cuadrilla de acomodadores para despertar a los rezagados durmientes... Y decididamente se proponía utilizar esta condición para hacerse un más que necesario "reset" cerebral. Antonio no supo exactamente cuando se durmió, pero todo lo que recordaba de la película era un par de ardillas saltando por el Yellowstone Park...

 

En su sueño, él apareció en una sala amplia y soleada llena de antiguas mesas tecnígrafos de madera. En uno de estos tecnígrafos se encontraba apoyada una persona a la que en un principio no reconoció y que miraba detenidamente el plano abierto sobre la mesa fumando pausadamente una pipa de anticuada factura.

Sin otra cosa mejor que hacer, decidió acercarse al personaje para preguntarle alguna de esas cosas absurdas que se suelen preguntar en los sueños…

Cuando se encontró justo delante de él, el personaje levantó la cabeza y Antonio lo reconoció al momento, se trataba de Eero Saarinen en persona. Su apariencia era exactamente la misma que en las fotografías que se encuentran por doquier en el interior del museo, vestía chaqueta gris, camisa blanca acompañada de corbata negra, usaba gafas de pasta negra y fumaba su sempiterna pipa.

Eero se quedó mirando fijamente a Antonio y antes de que éste último dijera nada, le saludó muy amablemente:

-         Hola Antonio, ¿cómo estás?. Hace mucho tiempo que esperaba tu visita…

-         Pero, si… ¡yo no esperaba nunca venir aquí! ¿Qué sitio es este?.

-         Antonio, me defraudas… obviamente estamos en algún sitio de tu imaginación durmiente…

-         Sí, pero... ¿Qué haces tú aquí? ¡Si has muerto hace ya bastantes años!.       

-         Bueno, digamos que aún estoy de “guardia”, cumpliendo alguna tarea que otra...

-         ¿Y que clase de tarea cumples, si no es mucho preguntar… ?

-         Ayudar a las personas que de una forma u otra buscan la perfección, para que puedan cumplir su destino.

-         Entonces alguien se ha equivocado de hombre, yo… soy un fraude, incluso para mí mismo.

-         ¿Acaso te has rendido ya?        

-         No te entiendo… ¿Rendirme…? ¿A qué? ¿A hacer que la obra de mi trabajo pueda servir para engullir y esclavizar a la humanidad? 

-         ¡Oh! No me refiero a eso, sino a la búsqueda de la perfección.

-         ¿La perfección? ¿Acaso existe eso…?

-         Tu sabes que sí, si no, no estarías aquí en este momento.

-         Para ti es fácil decirlo, tú has construido una obra inmortal, una obra perfecta que es un exponente destacado de la armonía universal.

-         Bueno, yo no diría tanto… simplemente perseguí un sueño durante mi vida y ese sueño se hizo realidad, en parte...

-         No te entiendo. ¿Cómo en parte?.

-         Bueno verás, la mayoría de los que buscamos la perfección no la buscamos  por amor de lo que ella misma significa, sino por nuestro personal interés o por nuestro ego, como quieras llamarlo. Sin embargo, la perfección es una finalidad en sí misma. Lo importante no es lo que hacemos en la vida, sino el cómo lo hacemos. Por ejemplo mi arco define un arquetipo de perfección, pero actualmente se usa para justificar el hecho histórico del genocidio del Pueblo Indio Americano, en aras de la expansión de una nación a costa del holocausto de otra. Lo importante no es el arco en sí mismo, sino la perfección y armonía que encarna, que son los auténticos valores que justifican la construcción de la obra misma.

-         Pero entonces… ¿cómo puede existir la perfección en un monumento que como tú mismo afirmas es el panegírico del holocausto y del asesinato en masa? -replicó Antonio asustado por las terribles implicaciones de lo que estaba diciendo.

-         Todas la obras en este mundo tienen dos caras, dos aspectos contrapuestos que pugnan entre sí para acaparar la gloria o la execración del resto de la humanidad hacia ellos. Son dos polos, dos vórtices de luz y tinieblas que tratan de succionar el espíritu de la obra hacia uno u otro lado. El arco representa esos dos polos, por un lado el genocidio de una raza por otra, y del otro, el espíritu emprendedor de aquellos exploradores y colonos que se lanzaron a la aventura de descubrir nuevas tierras en el Oeste, aquellos hombres y mujeres que persiguieron un sueño y consiguieron hacerlo realidad. El Arco es pues, también la Puerta de los Exploradores o si quieres, de los Perseguidores de Sueños. Lo realmente importante es el acto de aquellos hombres que consiguieron materializar sus sueños en realidades concretas. Son ellos los que realmente moldean el mundo físico, el resto de la humanidad, es decir, aquellos que nunca soñaron ni hicieron nada que no fuera lo lógico y socialmente establecido, no poseen presencia real en el devenir del mundo, simplemente son arrastrados como bultos por el río de la historia, sin dejar tras de sí, huella o marca alguna.

-         ¿Por qué existe el Arco?

-         Como te dije, el Arco es un sueño, el sueño de una nación que tuvo aquí, en esta ciudad, su materialización. Un sueño de aventura y arrojo, de poder y de riquezas, que define las luces y las sombras del alma de esta nación. La parte positiva, desinteresada y generosa, podemos expresarla como lo hizo Charles Augustus Lindbergh (primer hombre en atravesar el Océano Atlántico en 1927 en un avión) cuando bautizó a su avión como 'Spirit of Saint Louis'. No porque esta ciudad sea especial, sino porque las ciudades, al igual que los hombres, son únicamente el espíritu de los sueños que portan en su interior.

-         ¿Cuales son los secretos que esconde el arco? ¿Que valores son los que encarna su armonía matemática? He constatado la musicalidad y belleza de la estructura y también las cualidades terapéuticas y sedantes que emanan de él. ¿Pero qué significan en realidad?

-         Como tú mismo indicas, la belleza es la guía hacia la verdad, la naturaleza siempre prefiere lo hermoso a lo feo. Quizá  el mayor descubrimiento científico  de todos los tiempos sea que la naturaleza está escrita en clave matemática. Ya, el gran Pitágoras descubrió que el tono musical de una cuerda pulsada guarda una exacta relación numérica con su longitud. Las matemáticas y la música son dos aspectos diferentes de la misma ciencia. Hay más paralelismo entre la ciencia y las artes de lo que puede parecer a primera vista, como lo demostró Joan Sebastian Bach, quién era capaz de interpretar en órgano varias de las más famosas ecuaciones matemáticas de su tiempo. Por otro lado, las matemáticas y la geometría representan lo que el espíritu al cuerpo, no puede haber una formula matemática sin su correspondiente gráfica, e incluso las más complicadas ecuaciones espaciales y multidimensionales tienen su representación geométrica. Desde Euclides y su definición tridimensional, con sus cinco tipos de poliedros regulares, hasta Clifford con su teoría espacial de la materia, el hombre siempre ha sentido la necesidad de relacionar las abstracciones matemáticas con sus formas geométricas correspondientes.

-         ¿Qué forma representa el arco? ¿Cuál es su función?.

-         El arco sigue la forma de una curva Hiperbólica Catenaria, ésta es una curva de una elegancia matemática difícil de definir, de una simetría impecable. En su composición básica, es una función exponencial, que integra una curva sinusoidal(seniodal y cosenoidal). Aparentemente, la curva sinuisoidal se parece muy poco a la curva exponencial, la curva sinuisoidal es periódica, mientras que la curva exponencial siempre asciende y cada vez más deprisa. La profunda conexión que existe entre ex y cos x, se explica totalmente en la teoría de los números complejos porque cuando x es la raíz cuadrada de un número negativo, ex se convierte en una mezcla de curvas sinusoidales. Las curvas exponencial y sinuisoidal comparten así una importante propiedad de simetría, que relaciona la forma de la curva a la forma de la pendiente de la curva, como ocurre en la hiperbólica catenaria. La elevada simetría intrínseca de estas curvas tiene una función importantísima. Verás, en la naturaleza también abunda la simetría, un copo de nieve despliega una notable simetría hexagonal, la gota de lluvia que cae es una esfera perfecta, el cuerpo humano es simétrico por reflexión respecto de una línea central vertical. La simetría es pues el espíritu de la belleza y la belleza es la guía de la verdad. El hombre debería haber primado siempre la simetría, la musicalidad y la armonía de las formas. Sin embargo, nos hemos obcecado en los detalles sin contemplar el bosque…

-         ¿Cómo puede encontrar el hombre la simetría y la belleza en este mundo?

-         Todas las repuestas están en tu interior, lo importante es trazarse una meta en la vida, lo más elevada y desinteresada posible, algo tan simple como la búsqueda de la perfección o la búsqueda de la belleza. Sólo necesitas trazarte una meta noble y desinteresada y todas las respuestas y medios que necesites para alcanzar esa meta se te darán por añadidura... Yo estoy aquí, sólo para recordarte esta breve pero poderosa realidad. Si buscas el infinito, el infinito es lo que obtendrás… no importa cómo ni cuándo, porque nuestros pensamientos y nuestras acciones atraerán siempre la meta hacia la que nosotros mismos nos dirigimos…

 

-         ­¡Despierte señor, despierte!.-Una voz acompañada por unos suaves zarandeos se mezclaba en el sueño de una forma kafkaiana y surrealista.

 

Antonio adquirió de pronto consciencia de la cruda realidad… Un acomodador, con actitud mecánica y monótona le estaba despertando dentro de una sala de cine vacía. El siguiente pase estaba comenzando y ya se veían a algunas personas entrando para acomodarse en sus asientos con intención de visualizar el siguiente film, o quizá tan solo de echar una cabezadita...

 

Bastante azorado y todavía con un sueño pegajoso, del que no terminaba de desembarazarse, se dirigió a los servicios para lavarse la cara y tratar de recuperarse del "shock" recibido.

Salió, algo confuso aún, del recinto del museo y se dirigió a su casa en su automóvil, pensando aún en el extraño sueño. Antonio se preguntaba –entre bostezos-  si realmente este sueño entraba dentro de los esquemas del sueño REM que él había estudiado…              

 

Al llegar a casa se fue directamente a la cama para continuar la buena racha de sueño inspirador que había sido bruscamente interrumpida.

Pero, al meterse en la cama, se encontró conque ésta ya estaba ocupada por un viejo amigo suyo; “el insomnio”. Y después de unas cuantas vueltas y suspiros, decidió levantarse para leer algo con idea de atraer al esquivo sueño.

 

 

   

  

 

 

   

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.