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Hubo un tiempo en que los hombres dedicaban su pensamiento a las máquinas, con la esperanza de que ellas les harían libres. Pero esto sólo permitió que otros hombres con máquinas les esclavizaran.

¡No construirás una máquina a semejanza de la mente del hombre!...

[Frank Herbert; Dune]

El Mundo de la Materia

Ilda-Baoth

¿Que tiene de malo nuestra época que no tuvieran las anteriores?

La madurez de los tiempos

Realmente, a primera  vista nuestra sociedad parece civilizada, culta y tolerante como ninguna otra antes que ella, excepto algunos reductos primitivos y salvajes o países donde el terror y la corrupción imperan. 

Aparentemente el mundo avanza como nunca antes hacia unos niveles de confort e igualdad jamás concebidos... Tal vez eso fuese también lo que pensasen los últimos representantes del imperio romano antes de ver a las huestes de Atila incendiar Roma. 

Pero hay otro mundo en el "Back Street" de la "Opulenta Babilón" del que no queremos ni oír hablar... 

La presente sociedad debería de preguntarse seriamente si la situación actual no emula a la de la Europa de los años 30 y 40 cuando el caldo de cultivo del Nazismo estaba en pleno apogeo. ¿ No nos estaría esperando a la vuelta de la esquina un nuevo Hitler cibernético que hablaría a nuestros hijos del heroísmo y del sacrificio de la libertad de decidir por uno mismo, cediendo su propia libertad de equivocarse a un ser genérico representado por medio de Internet, la televisión interactiva, o los mismos juegos de ordenador?. 

Hitler prometió la abolición de la libertad individual y el establecimiento de la “Libertad de la Nación”. Vehementemente las masas cambiaron sus posibilidades de libertad personal por la libertad común, ilusoria, pero que, al tiempo, los relevaba de toda responsabilidad individual. ¿Podrán en un futuro cercano, las máquinas cibernéticas controladas por mentes neuróticas liberar al hombre de la terrible carga de la responsabilidad de decidir por sí mismo…?   

Sin embargo,  aún hay algo más, algo que nos hace diferentes a las civilizaciones precedentes... 

El 6 de agosto de 1945 durante la II Guerra Mundial. La primera bomba atómica fue lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, acabando con la vida de más de 100.000 personas y condenando al mundo entero a un retorno kármico de proporciones insondables. La explosión, no solo asesinó a miles de personas indefensas, arrasó una gran extensión de terreno y contaminó la atmósfera del planeta, sino que introdujo directamente a la Tierra en la lista de los planetas más peligrosos y dañinos del universo.  

El físico y filósofo de origen austriaco Fritjof Capra en sus libros “El Tao de la Física”  y “El Punto crucial” desarrolla la teoría de la similitud de la física cuántica y la teoría de la relatividad con los conceptos metafísicos o místicos de los sabios ocultistas de todas las edades: 

<< Los nuevos conceptos de la física cuántica nos obligan a contemplar el mundo más a la manera de un hindú, budista o taoísta que como lo vemos actualmente con nuestra mentalidad occidental newtoniana. Por lo tanto la física moderna ha abierto dos caminos muy diferentes a seguir por la comunidad científica y por ende por la humanidad entera. Uno nos conduce hacia un camino similar al marcado por Buda, y el otro nos guía decididamente hacia la Bomba Atómica y el Holocausto Genético. >> 

En cuanto a cual de los dos estamos siguiendo, no tenemos duda alguna... ¿Pero porqué el mundo avanza con los ojos vendados hacia su destrucción, cuando fácilmente los conocimientos actuales pueden ser invertidos hacia un empleo mucho más fructífero y esperanzador? 

Pocos en el mundo se aventuran a declarar la auténtica verdad  y nada más que la verdad sobre éste espinoso asunto, aún cuando ellos mismos conozcan la autenticidad de los hechos. Esto es especialmente cierto en las personas de "educación científica" y hombres  poderosos, de alto nivel de responsabilidad. Esos mismos "hombres poderosos" justifican su "alta traición a la Humanidad" con el siguiente argumento: 

<< Los conceptos formales deben de mantenerse, pues de lo contrario, los gobiernos caerían, el dinero y el crédito desaparecerían,  se hundiría la Bolsa en el caos absoluto de los nuevos conceptos y sobre todo, los individuos de alto-nivel social y económico desaparecerían...>> 

La humanidad terrestre de superficie sigue polarizada en los vórtices destructivos que la ahogan, empujándola cada vez más hacia un círculo vicioso que la conduce inevitablemente hacia su propia destrucción. 

En la era actual el hombre vive engañado y manejado a través de su mente y su razón, pues la mente es el más vulnerable de todos nuestros sentidos sutiles al engaño y la manipulación. 

La información es fiscalizada actualmente en el planeta directamente por las fuerzas involutivas, que controlan el mundo fenoménico formal exterior como una de sus máximas prioridades. La mayor parte de las noticias enviadas por las agencias internacionales sobre la auténtica situación planetaria son sistemáticamente descartadas por los equipos de redacción implicados, bajo la coartada “moral” de que dicha práctica es inevitable porque salvaguarda la prevención del pánico de masas en una población desprovista de las más mínimas bases psicológicas para afrontar experiencias tan caóticas como las que realmente amenazan a esta Humanidad. 

Los hombres de superficie permanecen así totalmente desinformados sobre la auténtica situación planetaria actual, manteniéndose confusos y aturdidos por los medios de comunicación y aterrorizados por lo que sus subconscientes presienten y los datos proclaman a gritos. El hombre de hoy vive totalmente al margen de lo que realmente ocurre en el planeta en el que habita. Aturdido por la propia realidad en la que se encuentra e ignorando las realidades intraterrenas y suprafísicas; la humanidad vaga errante en un mundo sin valores ni respuestas, mientras que las instituciones que debieran servirla de apoyo defienden intereses ocultos… 

 

¿Cuál es el origen?

Desde el mito de Orfeo, hasta las más recientes profecías de San Juan, San Malaquías, Nostradamus, Edgar Cayce y la misma Blavatsky, demuestran que las ideas mantenidas a lo largo de la historia, referidas al futuro del mundo y de la humanidad han sido bastante pesimistas. Incluso, la creencia en una destrucción venidera del mundo por el fuego o por el agua existía ya, tanto entre los grupos de las islas del Pacífico como entre los indígenas de América. ¿Cómo pudieron todos ponerse de acuerdo…? 

Los antiguos persas, que asumieron las doctrinas de su maestro religioso Zoroastro, desarrollaron una concepción más amplia de la destrucción del mundo,  asociándola con el fuego. Según esta creencia, en el momento del final del mundo, los adoradores del Señor de Mazda serían distinguidos del resto de la gente soportando de manera estoica el sufrimiento del metal fundido, dolor que sería asimilable a la experiencia anímica del final de los tiempos. Esta idea se encuentra en los Gathas, la primera parte del Avesta, la biblia del zoroastrismo. 

No obstante, la idea de una resurrección después de la muerte se remonta a tiempos muy anteriores al período representado en los Gathas. Ya el historiador griego Heródoto oyó hablar de una creencia persa hacia en el siglo V a. C. que hacía referencia a ello. El Teopompo de Quíos, historiador del rey de Macedonia Filipo II, se refirió a ella como una doctrina mazdeísta. 

  

Así llegamos al “mito” del Diluvio que ha quedado marcado  en las tradiciones ancestrales terrestres de todos los continentes como el “Gran Diluvio de Noé” de la tradición semita, y las tradiciones referidas a Xisutros, el “Noé Caldeo”, o las leyendas de los “Noes” Azteca y Chino. 

Un Sabio Caldeo escribió una vez: 

<< Las tierras en que vivimos están rodeadas por el Océano, pero más allá de este Océano hay otro país que toca a las paredes del firmamento; y en ésta tierra fue donde el hombre fue creado y vivió en el Paraíso (Paradesa).  Durante el Diluvio, Noé fue llevado en su arca a la tierra en que ahora habita su posteridad. 

En los primeros comienzos de la vida, la única tierra seca estaba en el extremo de la derecha de la Esfera, en donde está inmóvil el Globo. Toda la Tierra era un vasto desierto de Agua, y el Agua era tibia… Allí nació el Hombre, en las Siete zonas del lugar inmortal e indestructible del Manvantara. Existía allí una primavera eterna en la oscuridad. Pero lo que es oscuridad para el hombre de hoy, era luz para el hombre en su aurora. Allí reposaban los Dioses y allí Fohat  reina desde entonces... Por eso dicen los sabios Padres que el hombre nació en la cabeza de su Madre, y que sus pies, en el extremo de la izquierda, generaron los vientos perniciosos que soplan de la boca del Dragón inferior… Entre la Primera y la Segunda Raza, la Tierra Central Eterna  fue dividida por el Agua de la Vida... Ésta fluye alrededor de su cuerpo, y lo anima. Uno de sus extremos surge de su cabeza; a sus pies se vuelve impura. Se purifica en su corazón, que late bajo el pié de la sagrada Shamballah. La cual no había nacido entonces. Pues en el cinturón de la morada del hombre, es donde se encuentra oculta la vida y la salud de todo el que vive y alienta. Durante la Primera y la Segunda Raza, el cinturón estaba cubierto por las grandes aguas. Pero la gran Madre trabajaba bajo las olas, y una nueva tierra se unió a la primera que nuestros sabios llaman “El Gorro Frigio”. Trabajó aún más para la Tercera Raza, y su cintura y ombligo aparecieron sobre el agua. Era el cinturón el sagrado Himavat (Himalaya, o Hima Alaya), que se extiende alrededor del Mundo. Rompióse hacia el Sol poniente desde su cuello abajo en muchas tierras e islas, pero la Tierra Eterna no se rompió. Tierras secas cubrieron la faz de las tierras silenciosas en los cuatro lados del Mundo. Todas estas perecieron a la vez. Luego apareció la mansión de los malvados (Atlántida). La Tierra Eterna estaba entonces oculta, pues las aguas se solidificaron bajo el aliento de las narices y los malos vientos de la boca del Dragón... >>. 

  

Aquí entramos en el mundo de la leyenda y la “fantasía” donde los conceptos “formales” se dan la vuelta... e ingresamos –como la pobre Alicia- a través del espejo a ese mundo enigmático en el que la bruma de la leyenda nos hace ver: ‘Dioses y Gigantes’ o como diría el explorador ruso Ferdinand Ossendowski: “Bestias, Hombres y Dioses”.  

El mito de Shamballah cobra más fuerza a medida que avanzamos en ese enigmático mundo de realidades cambiantes y apariencias estáticas. 

El propio Ossendowski nos narra en su libro: 

<< Los ancianos que viven en la orilla del Río Amyl me contaron a mí (a Ossendowski) la leyenda de que un cierto grupo de gentes de las tribus Mongoles, escaparon de las demandas de Jenghis Kan, escondiéndose en el país subterráneo.  Después, un Soyot que vivía cerca del Lago Nogan Kul me mostró la puerta humeante que sirve como entrada al "Reino de Agharti."  A través de esta puerta, un fornido cazador entró en el Reino de Agharti y, después de su retorno, empezó a relatar lo que él había visto allí.  Los Lamas le cortaron su lengua para impedir que él hablase acerca del "Misterio de los Misterios".  Cuando llegó a la vejez, él regresó a la entrada de esa caverna y desapareció en el reino subterráneo, la memoria de lo que él  había visto allí, iluminó su corazón de nómada…  

 

Yo recibí información más realista sobre estos hechos del propio Hutuktu, el JelybDjamsrap en Narabanchi Kure.  Él me contó la historia de la llegada fantástica del poderoso Rey del Mundo, del reino subterráneo, de su apariencia, de sus milagros y de sus profecías; y sólo entonces, yo empecé a entender que en esa leyenda, se ocultaba un extraño fenómeno de hipnosis colectiva o visión de masas, ésa pudo haber sido la causa de ese notorio misterio oculto, pero con una fuerza tan real y poderosa que fue capaz de cambiar el curso de la vida política de Asia.  A partir de aquel momento, yo empecé a hacer algunas investigaciones... 

El Gelong Lama favorito del Príncipe Chultun Beyli, y el Príncipe mismo, me contaron una historia acerca del reino subterráneo... 

 

‘Todo en el mundo, -dijo el Gelong-, está constantemente en un estado de cambio y transición, la ciencia, las religiones, las costumbres del pueblo  ¡Cuántos grandes imperios y culturas magníficas han perecido!  Y  lo único qué permanece inalterado es el Demonio, el poder de los Malos Espíritus. Hace más de sesenta mil años un hombre santo desapareció con una tribu entera bajo la tierra y nunca más aparecieron de nuevo en la superficie de la tierra.  Sin embargo, muchas personas, desde entonces han visitado ese reino, Sakkia Mouni, Undur Gheghen, Paspa, el Kan Baber y otros.  Nadie sabe dónde está ese lugar, el cual, unos dicen se encuentra en Afganistán, y otros en la India.  Todas las personas allí están protegidas contra el Mal y los crímenes no existen dentro de sus fronteras. La ciencia se ha desarrollado allí serenamente y nada los amenaza con la destrucción.  Las personas del mundo subterráneo, han alcanzado el mayor nivel de conocimiento imaginable.  Y ahora es un reino grande, millones de hombres viven bajo la tutela del Rey del Mundo como su gobernante.  Él conoce todas las fuerzas del mundo, ve en todas las almas de la humanidad y lee en el gran libro de su destino.  Invisiblemente él gobierna ochocientos millones de hombres que viven en la superficie interior de la tierra y ellos cumplen cada una de sus ordenes.’ >> 

  

Y continuaba Ossendowski su interesantísima descripción del mundo subterráneo y de los hombres de superficie que lo conocieron:

<< El Lama Turgut que viaja conmigo (la narración se refiere a Ossendowski), de Urga a Pekín me dio más detalles acerca del mundo desconocido:   

‘La capital de Agharti se rodea con pueblos de científicos del alto rango sacerdotal.  Le recuerdan a uno, al de Lhasa, donde el palacio del Dalai Lama, el Potala, es la cima de una montaña cubierta de monasterios y templos.  El trono del Rey del Mundo, está rodeado por millones de dioses encarnados.  Ellos son los sagrados Panditas.  El propio palacio es abrazado por los palacios de los Goro que poseen el secreto de todas las fuerzas visibles e invisibles de la tierra, del infierno y del cielo y quién puede hacer todo lo necesario para la vida y la muerte del hombre.  Si nuestra humanidad furiosa comenzase una guerra contra ellos, ellos podrían hacer explotar la superficie entera de nuestro planeta y transformarla en desiertos.  Ellos pueden secar los mares, pueden transformar tierras en océanos y pueden esparcir las montañas en la arena de los desiertos.  Por medio de sus órdenes, los árboles, el césped y los arbustos pueden ser  hechos crecer; los hombres viejos y débiles pueden volverse  jóvenes y robustos; y el muerto puede resucitar.  Por medio de vehículos extraños y desconocidos para nosotros, ellos se desplazan a velocidades vertiginosas a través de túneles estrechos dentro de nuestro planeta.  Algún Brahmán indio y el Dalai Lama tibetano, durante sus laboriosos retiros, se esfuerzan en las crestas montañosas que ningún otro hombre ha pisado, y ellos han encontrado inscripciones talladas en las rocas, huellas de pisadas en las nieves.  El Sakkia Mouni, encontró en una lápida de piedra de la cima montañosa, inscripciones que él sólo entendió en su vejez, y siguiendo sus indicaciones, penetró en el Reino de Agharti, del cual, él regresó trayendo sólo las migajas del sagrado aprendizaje, las pocas que conservó en su memoria.  Allí, en palacios de maravilloso cristal, viven los gobernantes invisibles de toda la gente piadosa, el Rey del Mundo o Brahytma que puede hablar con el mismo Dios tal y como yo hablo con usted, y sus dos ayudantes, el Mahytma, que conoce los designios de los eventos futuros, y el Mahynga, el cual rige las causas de esos eventos…" >> 

  

Según otros muchos autores la “leyenda” cobra forma y realidad:

Bulwer Lytton, escritor inglés más conocido por su novela: ‘The Last Day of Pompeii’(Los últimos días de Pompeya), publicó en 1871 un curioso libro titulado: ‘The Coming Race’(La raza que vendrá), en él, cuenta Lytton un extraño viaje al interior de la Tierra, ocurrido a principio del siglo XIX, comenzado en unas minas abandonadas en Inglaterra, desde las cuales, y a partir de una galería subterránea secreta, el protagonista de su novela llega a un mundo subterráneo, habitado por unos hombres de una mente súper-desarrollada que el protagonista llega a considerar como semidioses, y  que poseen una energía que supera lo imaginable, denominada energía Vrill.

Según la novela de Lytton, ese mundo fabuloso se denominaba Agharta (otros autores la nombran como Agharti y Agarttha), y su capital Shamballah (Shamb-Allah), se hallaba en el interior de la Tierra. Los antepasados de esos seres procederían de la superficie exterior de la tierra, habiendo encontraron el acceso a su interior tras terribles terremotos y cataclismos en la superficie exterior del planeta.  

Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, y una de las figuras más importantes del ocultismo de finales del siglo XIX, edita en Londres, en 1888 su  obra: “La Doctrina Secreta”, en la cual se habla de una  Shamballah, “La Isla Sagrada”, que se extiende en la contraparte intraterrena que se refleja en el mundo exterior en una zona comprendida entre las estribaciones del norte del Himalaya, el desierto del Gobi, la meseta de Pamir y el Turquestán.

En 1898, Samuel Mathers, fundador de la sociedad secreta “Golden Dawn” escribió un manifiesto, afirmando haber recibido la Sabiduría del Segundo Orden, de los Superiores Desconocidos, los avanzados seres humanos que vivían en el interior de la Tierra.

Posteriormente, la obra póstuma del marqués Saint-Yves d’Alveydre, titulada “La Misión de la India” publicada en París, en 1910, hablaría al mundo de un misterioso centro iniciático intraterreno de nombre Agarttha. Saint-Yves d’Alveydre era la cabeza de un grupo masón y gnóstico muy activo llamado Escuela Hermética de la Iglesia Gnóstica, de la cual también formaba parte el doctor Encause, conocido asimismo como Papus.

José Trigueirinho Neto en muchas de sus obras, y en su referente: Léxico Esotérico, nos habla de Shamballah y del mundo intraterreno junto con otros autores modernos en unos términos muy similares.

 

Shamballah “La Isla Sagrada”, está situada en la contraparte intraterrena de cierta zona montañosa de las estribaciones del norte del Himalaya cercana al desierto del Gobi. La actividad de Shamballah comenzó a mediados del período Lemuriano, sustituyendo posteriormente como centro intraterreno regente al núcleo de Iberah o Ibez.

 Shamballah, se creó en el plano físico, como consecuencia del impulso vivificador establecido cuando la Tierra fue vaciada por los Dhyân Chohans, del Segundo Cuerpo Galáctico, también llamados los Jardineros del Espacio.

Al construir el mundo interior, la  gran bola de fuego que había constituido la primitiva Tierra, fue solidificándose en dos superficies esféricas concéntricas, que mantenían entre sí al fuego original en el que se creó la Segunda Raza Raíz. Pero Iberah, el primigenio centro planetario y los habitantes del magma central, que constituyeron la Segunda Raza Raíz humana, no desaparecieron. Más al contrario, estos seres alados, que existían en medio del fuego planetario de la primigenia materia en solidificación encarnados en unos cuerpos etéricos y astrales, evolucionaron posteriormente hacia un cuerpo mineral, físico y denso, separándose del transcurrir evolutivo de las humanidades terrestres, y constituyendo la actual raza habitante del Avîtchi, conocido también como el Reino de Amenti, o magma central. La influencia del Centro Planetario de Iberah, ha quedado manifestada en las leyendas humanas antiguas, así como en los libros de las tradiciones Acadias, Semitas y Caldeas; cuando narran:

<< El Gran Océano, el Abismo Acuoso, fue el lugar de nacimiento y mansión de Ea, la Sabiduría, la Deidad infinita e incognoscible. Pero el Océano insondable de la Sabiduría, se convierte en la Materia grosera, la sustancia mortal, siendo Ea, transformada en Tiamat, el Dragón muerto por Merodach en las ondas astrales >>.

 

¿Hacia dónde vamos?

¿Avanzamos hacia un cataclismo global de dimensiones inconmensurables o simplemente hacia un “cambio de ciclo” controlado por ciertos seres que nos han estado supervisando desde un discreto “segundo plano”?. Algo así como uno de nuestros zoólogos haría con la nidada de una de nuestras últimas aves rapaces en peligro inminente de extinción, a la cual intentaría filmar con exquisito cuidado.

Muchas son las evidencias que apoyan esta segunda hipótesis, aunque para conocerlas simplemente hay que querer escucharlas con un mínimo de atención y seriedad:

El almirante de los Estados Unidos, Richard E. Byrd, tuvo un extraño “incidente” con su avión, cuando sobrevolaba  el Polo Norte,  en pleno corazón del Ártico, en 1947.

Fuera lo que fuese lo que el almirante Byrd estaba realizando en el Ártico, debía ser una operación de alto secreto, pues él, “oficialmente” estaba en ese momento en la Antártida involucrado en una operación especial.

Richard E. Byrd (1888-1957), es sin duda alguna, uno de los más grandes exploradores de los dos hemisferios boreales, y probablemente el más destacado expedicionario aéreo de los dos polos. El almirante Byrd tiene una de las trayectorias más heroicas y comprometidas de la marina norteamericana de todos los tiempos, al igual que un palmarés como explorador difícil de igualar.

Durante un vuelo de reconocimiento, un extraño incidente con su avión le llevó a un lugar inédito que identificó como la “tierra interior” a la que él llamó “La Tierra más allá del Polo” o el “Gran Centro de lo desconocido”. En ese lugar un ser de excelsa presencia le comunicó lo siguiente:

<< Nuestro interés por su mundo comenzó justo después de que su raza hiciera explotar las primeras bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en el Japón. Ése fue el instante en el que se desató la alarma y nosotros enviamos nuestras máquinas volantes a su mundo de superficie para investigar lo que su raza había hecho. Por supuesto, todo eso es historia pasada ahora. Nosotros nunca hemos interferido antes en las bárbaras guerras de su raza, pero actualmente, debemos intervenir, porque ustedes han aprendido a desenvolverse con un cierto poder… un poder que no es para que el hombre lo utilice, a saber, el de energía atómica. Nuestros emisarios ya han entregado mensajes a los gobiernos de su mundo, y todavía ellos no los han considerado. Ahora usted ha sido escogido para ser testigo aquí, de que nuestro mundo existe. Ve usted, nuestra Cultura y Ciencia están muchos miles de años más allá de las de su raza, almirante…

Su raza ha alcanzado ahora el punto sin retorno, aquellos que están entre ustedes serán quiénes destruirán su mundo. En lugar de recapacitar y abandonar su nuevo poder, justo ahora, cuando ellos conocen su poder destructivo... En 1945 e incluso después de las explosiones nucleares, nosotros intentamos avisar a su raza, pero nuestros esfuerzos fueron contestados con hostilidad, nuestras máquinas volantes fueron ametralladas. Sí, incluso ellas fueron perseguidas con malicia y animosidad por sus cazas de combate. Por lo que ahora, yo le digo, hijo mío, que hay una gran tormenta acumulándose en éste momento en su mundo, una furia negra que no se agotará durante muchos años. No habrá ninguna respuesta tranquilizadora en su actividad cotidiana, no habrá seguridades en su ciencia. Pues con rabia y malicia de ahora en adelante, cada una de las flores de su cultura será pisoteada, y todas las creaciones humanas serán sumergidas en un inmenso caos. Su reciente guerra ha sido sólo un preludio de lo que está todavía por venir para su raza. Nosotros aquí lo vemos más claramente con cada hora que pasa… >> 

El almirante  Byrd fue silenciado como tantos otros que han tenido contacto directo con esos seres misteriosos que nos vigilan... 

Esta afirmación puede parecer un disparate, excepto para aquel que practica la lógica analítica y la utiliza en todos sus razonamientos, incluso en los que parecen más descabellados...

¿Qué ha podido evitar que el mundo saltase en pedazos hace años...?

Si alguien profundiza en los detalles de las luchas por el poder puede convencerse rápidamente de la trascendencia de esa afirmación al darse cuenta del “tipo de seres” que nos gobiernan.

 

El Sentido origina las cosas de una manera tan caótica, tan oscura. Caóticas y oscuras, son las cosas que contiene. En sus insondables tinieblas se esconde la Semilla.

[Lao Tse, Tao Te King]  

 

   

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.