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La energía Brill que se halla concentrada en estos lugares en una gran proporción, precipitaba el campo etérico de las entidades feéricas dejando infinidad de estelas en el aire y multitud de puntos brillantes sobre las flores y arbustos circundantes, mientras que, afanosos, los Chaitans menores continuaban incasablemente con su tarea de construir y destruir imágenes, formas y estructuras, permitiendo de ese modo que se exterioricen los patrones arquetípicos de las energías creativas que los Siete Rayos cósmicos esparcen por el universo. Esta jerarquía de Chaitans o devas menores (elementales de la naturaleza), trabajan plasmando los moldes etéricos de la forma; construyendo así lo que es invisible en el plano de manifestación y designado a través de un conjunto energético, los símbolos y los arquetipos correspondientes.

[Sebastián Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

  EL LEÓN DE PLATA

  

  LA SABIDURÍA DE  DJUL NOR

 

 

2. LA SABIDURÍA DE  DJUL NOR 

 

 

Atmah recuerda ahora con alegría el momento del primer encuentro con su querido maestro y conscientemente va saltando en la cronología de sus recuerdos hasta remontarse a los siguientes catorce años desde que conociera a su maestro, durante los que había ido ganado experiencia como Dwija en la Alta Escuela de las Artes. 

Sus estudios y duros entrenamientos le habían capacitado para el correcto desarrollo de las actividades formales que como Dwija debía realizar, pero había sido específicamente la guía de su querido maestro la que le había proporcionado sus mayores avances en el Shamut. Aunque, por supuesto, no había que olvidar el “desinteresado esfuerzo por el bien de su espíritu” realizado también por su inevitable amigo Lhamany el  deva.

Atmah había vivido inmerso en sus estudios y obligaciones, hasta que una vez más fue seleccionado por los Dwijarshi para la primera prueba de iniciación al Anâgâmin. Esta prueba había sido realizada hacía ya más de dos años y como consecuencia, la segunda parte de dicha iniciación le había conducido a su actual estado, en el que el temido fracaso le estaba llevando por extraños rumbos a puertos en los que él jamás había pensado arribar.

 

Un buen día, justo después de que Atmah saliese de una de sus acostumbradas tareas en el Sagrado Colegio de la Ciencia, su maestro Djul Nor apareció frente a él y con palabras amables, aunque dirigidas en un tono extraordinariamente serio, le invitó a pasear por la rivera del río GandHa y a contemplar los antiquísimos jardines que bordeando la ciudad acompañan al legendario río hasta su desembocadura en el gran lago interior MaRH.

Los inmensos jardines, con árboles pertenecientes a cientos de especies diferentes, elevaban sus copas hacia la lechosa luz en una perenne bruma argéntea, en la que se distinguía alguna que otra irisación dorada, la cual, generaba una armonía cromática especial en los colores proyectados desde la alta bruma formada en las copas de los enormes árboles, hasta el nivel del suelo boscoso. Los cantos y trinos de los pájaros envolvían la atmósfera con una musicalidad diatónica cromática que armonizaba perfectamente con el rielar de los colores, creando un ambiente mágico muy apacible.

La energía Brill que se halla concentrada  en estos lugares en una gran proporción, precipitaba el campo etérico de las entidades feéricas dejando infinidad de estelas en el aire y multitud de puntos brillantes sobre las flores y arbustos circundantes; mientras que, afanosos, los Chaitans  menores continuaban incasablemente con su tarea de construir y destruir imágenes, formas y estructuras, permitiendo de ese modo que se exterioricen los patrones arquetípicos de las energías creativas que los Siete Rayos cósmicos esparcen por el universo. Esta jerarquía de Chaitans o devas menores (elementales de la naturaleza), trabajan plasmando los moldes etéricos de la forma; construyendo así lo que es invisible en el plano de manifestación y designado a través de un conjunto energético, los símbolos y los arquetipos correspondientes.

 

Djul Nor y su discípulo Atmah, avanzaban en una levitación controlada justo por encima del nivel de las flores y plantas, en un recogido silencio mental que no romperían hasta que llegasen a un pequeño templete a orillas del río, en el cual, sentándose uno enfrente del otro se dispusieron para una conversación  larga y fructífera. Djul Nor, se distendió mentalmente, para enfocar de forma correcta los oportunos aspectos que correspondería tomar en la importante conversación que debería llevarse a cabo:

-         ¿ Atmah, qué sabes acerca del gran Abismo del Ahankâra? –comenzó su maestro.

-         Sadhú, solamente sé aquello que está escrito en las estancias del Sagrado Colegio de las Razas:  ‘El elemento Ahankâra  es la región en que el reconocimiento de la propia individualidad o el sentimiento de Yo Soy Yo, comienza a definirse.’ 

-         Bien expresado, pero esto en sí no aclara realmente gran cosa. Para  esclarecer todos los profundos aspectos de este concepto, tendríamos que remontarnos al conocimiento de los Siete Principios que rigen la naturaleza mística del primer grupo de los Dhyân Chohans mediante la Regla o Gobierno del Fuego. Esta regla divide el grupo de los seres auto-conscientes entre los Arupa incorpóreos y los Rupa corpóreos o seres vivientes en el plano material o Mâyâ. Pero aún hay más, entremezclado con todo ello, está el efecto de la Gran Maldición y su causa: la materialización de la  Presencia Oscura... Esta presencia está representada por Ilda-Baoth, el Hijo de las Tinieblas, cuya madre Sophia Achamôth era hija de Sophia, la Sabiduría Divina que mora en el Akasha. En contraposición,  Sophia Achamôth representa a la Luz Astral Inferior o AEter. En realidad, madre e hija son una misma cosa vista desde dos aspectos, el espiritual y el psíquico. 

Está escrito que antes de la caída fisiológica, se produjo la caída del Espíritu en  la generación y no únicamente la caída del hombre mortal. Según nos cuentan los Hierogramas Sagrados; el espíritu, para convertirse en consciente de sí mismo, tiene que pasar por cada uno de los ciclos de existencia que culminan en su más alto punto con la encarnación humana material. El espíritu en sí mismo, es una abstracción inconsciente y negativa. Su pureza es inherente y no adquirida por el mérito. De aquí se dice que para convertirse en el más elevado Dhyân Chohan,  es necesario para cada Ego alcanzar la consciencia como ser humano. Es decir, ningún espíritu puede pertenecer a la jerarquía divina a menos que el ROuaH, el Espíritu, se haya unido al NePheSh o Alma Viviente.

¿ A propósito Atmah, en qué  Hierogramas Sagrados está escrito todo esto…?

 

Atmah se sobresaltó por la inesperada interpelación, lo que en un principio parecía una tranquila charla de aleccionamiento, no dejaba de tener cierto cariz de examen permanente. Pero Atmah ya estaba acostumbrado a este tipo de entrenamiento mental constante. Al momento, el Dwija penetró en su consciencia interior siguiendo los conocimientos previamente aprendidos sobre disciplina mental en el arte sagrado de la tantra y, siendo uno con el Aj, se proyectó voluntariamente sobre su consciencia interior abriendo una de sus doce puertas interiores, la cual conducía a su consciencia acumulativa donde, al instante, visualizó una representación mental en la que le fue mostrada una inmensa sala blanca con infinidad de cajones pequeños en los que él mentalmente guardaba cada una de las  memorizaciones que iba realizando. Casi sin pensar, abrió uno de esos cajones en los que se hallaba una especie de archivador de diminutos cristales de colores y, seleccionando uno, lo tocó con su dedo. Súbitamente la visión de unos hierogramas apareció nítidamente en su mente… 

<< En la Cuarta, los Hijos reciben orden de crear sus Imágenes. La Tercera Parte se niega. Las Otras Dos obedecen. La Maldición se pronuncia: ‘Nacerán en la Cuarta; Sufrirán y harán sufrir’. Ésta es la Primera Guerra>>.

 

-         ¡Muy bien Atmah! Y ahora… ¿Puedes decirme que significa?

   

Atmah tragó saliva, una cosa era extraer una mentalización anterior y otra cosa muy distinta era interpretar el sentido oculto de los Hierogramas Sagrados. -¡Por algo se llamaban ocultos!¿No?-. Armándose de valor comenzó a estrujar su mente en un intento de aplicar el sistema deductivo al acertijo. No consiguió nada, pero justo cuando comenzaba a desesperar ante la inquisitiva mirada de su  maestro recordó la prueba del Sakridâgâmin, en la que se había dejado llevar por la intuición. al momento abrió su percepción interior -como hiciera en aquella ocasión-, y se entregó a las aguas infinitas del sagrado Âlaya comprobando que el semblante de su maestro en lugar de demostrar impaciencia como antes, se sumía ahora en una apacible meditación, la cual, Atmah estaba completamente seguro que le seguiría durante todo su viaje interior.

 

Atmah penetró en una especie de trance en el que unas visiones deformadas y como en calidoscopio mostraban formas aún incomprensibles para  su nivel mental, muy pronto un sentimiento hostil se abrió paso a través de las formas. Éste era un sentimiento nuevo para él, y algo parecido a la arrogancia pareció fluir de aquellas formas indefinidas. Al momento una voz se hizo escuchar en sus oídos:

<< Durante la Cuarta Ronda, o revolución de la vida entorno de las Siete Ruedas más pequeñas. Los Santos Jóvenes se negaron a multiplicar y a crear especies a semejanza suya y según su clase:

No son formas Rupa a propósito para nosotros. Tienen que desarrollarse… -Dijeron-, y en consecuencia, ellos rehusaron entrar en los Chhâyâs, sombras o imágenes de sus inferiores. Así, ha prevalecido desde un principio el sentimiento egoísta, hasta entre los Dioses. Y así, ellos finalmente caen  bajo las miradas de los Lipikas  que manejan la balanza del Karma.

La Maldición se pronuncia… Aunque esto no significa que alguna entidad superior los condene, sino que ellos mismos sellan su destino cuando la causa que solo podía producir malos resultados ha sido realizada y emplazada en la balanza del Karma. Pues no existe entidad alguna por elevada que sea que pueda escapar a la Ley.

Tuvieron lugar muchas Guerras… Y todas ellas relacionadas con las diversas luchas de adaptación espiritual, cósmica y astronómica. Pero principalmente por la obtención del misterio de la evolución del hombre y sobre todo relacionadas con el secreto de la generación, que no es solo el más oculto de la naturaleza, sino exclusivamente una función Divina… >>

 

Atmah regresó del trance justo en el momento en que se daba cuenta que la voz que había hablado era la suya propia. Con algo de estupor y mucho de aprehensión por esta nueva facultad hasta ahora desconocida por él, miró a su maestro con una pregunta flotando en su mente.

Djul Nor ignoró la visible aprehensión que su discípulo dejaba translucir, y sin centrarse en el hecho, comenzó un nuevo hilo conductor…

 

-         Así fueron sembrados por aquellos días los gérmenes de la Magia Blanca y la Negra. Los gérmenes permanecieron latentes por algún tiempo, para brotar tan solo durante el primer período de la Quinta Raza, que es, como conoces, la nuestra. -la voz de Djul Nor se escuchó clara en el atardecer.

¿Pero cuál es la raíz del Mal... ? ¿Está en nuestra mano acabar con él? -se preguntaba el maestro en voz alta, sembrando la alarma en el discípulo, que no sabía si se había dirigido a él o simplemente razonaba en voz alta, sea como fuere, él ya esperaba una nueva y complicada pregunta.

 

El Gûrû se detuvo como buscando en su interior el hilo de luz que utilizar para el desarrollo de unos conceptos y pensamientos de una honda significación y una importancia capital en la comprensión equilibrada y evolutiva del universo físico. Aunque Atmah, debido a la pausa de su maestro, esperaba una nueva prueba ésta no se produjo. En su lugar Djul Nor continuó meditando largamente hasta que en un momento determinado comenzó a hablar. Y como en un trance, por el arte sagrado de la tantra (el arte de la mística mágica), comenzó a levitar sobre su asiento en el apartado templete al tiempo que deshilaba la Madeja Dorada:

-         Solo tinieblas llenaban el Todo Sin Límites; pues Padre, Madre e Hijo, eran una vez más Uno, y el Hijo no había despertado todavía para la Nueva Rueda y su Peregrinación en ella.

¡Escucha, Oh Atmah, aquello que nuestros Antecesores nos enseñaron como uno de los grandes secretos… ! 

‘Las ‘Tinieblas son Padre-Madre y la Luz su Hijo’... La Luz es inconcebible, a no ser que se la considere como proveniente de algún origen que sea causa de la misma. Las Tinieblas constituyen pues la Matriz Eterna, en la cual, los Orígenes de la Luz aparecen y desaparecen. En nuestro plano nada se añade a las tinieblas para convertirlas en Luz o a la Luz para transformarla en Tinieblas. Ellas son permutables y al Luz es tan solo un modo de las Tinieblas’.

 

Atmah se sintió auténticamente desolado. Toda su preparación, las enseñanzas y el camino del Shamut, están basados en la dualidad Bien-Mal y en la superación de las cadenas del plano material hacia la Luz en la larga senda de la elevación espiritual. ¿Porqué ahora su maestro se  empeñaba en ensalzar a las Tinieblas?

-         Gûrû, todas las enseñanzas que hasta hoy he recibido me han inculcado el amor por el camino de elevación o Shamut,  al cual me he dedicado en cuerpo y alma hasta la fecha de hoy. Mi espíritu se ha esforzado en la superación de mis defectos humanos y en la promoción de mis virtudes, por cuanto, la Gran Dualidad nos invita a la senda de la perfección.

¿Cuál es entonces la razón de tanto sacrificio en la superación y búsqueda de la perfección, si como creo entender, la Gran Dualidad habita en el Uno sin Nombre…? ¿Cómo pueden ser igual la Luz y las Tinieblas? ¿Cómo puede compaginar  IHOH El Grande, en su infinita sabiduría, la realidad permanente de la dualidad de sus dos hijos: Ilda-Baoth, el Hijo de las Tinieblas y a MIHAel, el Hijo Creador…?

-         Porque ambos son iguales en el Absoluto sin Tiempo.- Respondió pausadamente su maestro.

 

Aquello era demasiado, Atmah recibió un duro e inesperado golpe. De repente todo carecía de sentido y su semblante mostraba la mayor de las desesperaciones. Por su parte  Djul Nor continuó inmutable su meditación hasta que en un momento determinado y como pareciendo compadecerse del estado de ánimo tan lamentable en el que se hallaba su pupilo, decidió proseguir:

-         Como bien he dicho:  ‘Porque ambos son iguales en el Absoluto sin Tiempo’...  Pero has de entender que los tres aspectos del Absoluto son: El Gran Aliento, que es eterno y que siendo Movimiento, solo es una parte de los otros dos: el Espacio Abstracto y la Duración. Cuando el Gran Aliento se expele, es llamado el Soplo Divino, y se le considera como la respiración de la Deidad Incognoscible o Existencia Única.

Por tanto, mi aturdido alumno, el A-ReTs, que es la Astralidad Gravitante y su evolución,  proceden del ROuaH-ALHIM, como motor principal que a su vez comprende el ROuaH, los ciclos de la eternidad y el NaHaSH, el tiempo en espiras… Pero MIHAel, el Hijo Creador, es la Función Central de las Potencias del Verbo, también llamadas los ALHIM.

¿Cuál puede ser entonces la No-Diferencia que hace distintos a la Luz y a las Tinieblas?. 

  

A estas alturas, Atmah estaba aún demasiado impactado como para afrontar semejante reto, y al notarlo, su maestro prosiguió con su tortuosa pero instructiva charla.

-         El NaHaSH, el tiempo en espiras es la No-Causa de la diferencia. Pero la concepción del NaHaSH, no es la comúnmente identificada como el tiempo casual, sino que su concepto abstracto es bastante difícil de comprender desde nuestro plano material. Aún así, intentaremos encender una luz en tu atormentada mente:

El NaHaSH, en el momento del despertar del Universo es representado según nuestros hierogramas sagrados como un punto en el interior de un circulo, es el Nicod Bilo ShOPh cósmico, A el punto en el infinito, representado también por nuestro viejo y querido número PhI, la palabra o boca de IHOH,  El Grande, aunque el significado de esta trilogía será tema de estudio en otro momento... 

El Tiempo es solo una ilusión producida por la sucesión de nuestros estados de consciencia a través del ROuaH, los ciclos de la eternidad. Éste no existe donde no haya consciencia en la que pueda producirse la ilusión, por tanto, en esa situación yace dormido en el A-ReTs o Astralidad Gravitante. 

El Presente es solamente una línea matemática que separa la parte de la Duración Eterna que llamamos el Futuro, de la otra parte que llamamos el Pasado. Las personas y las cosas que vemos, solo son la suma de todas las condiciones “futuras” y “pasadas”  del momento en el que se hayan. Así ocurre que los individuos y las formas van cayendo del Futuro al Pasado a través de la línea del Presente. Aunque a nuestros sentidos se les presenta momentáneamente la percepción contraria.

 

En ese momento Atmah protestó vivamente, saliendo al instante del  mutismo desolador que se había impuesto a sí mismo.

-         Pero  Sadhú. ¿Cómo puede ser la consecuencia antes que la causa misma? -Expresó sus dudas con ojos preocupados que definían la extrema confusión que las palabras del maestro no hacían más que agravar a cada instante.

 

En ese momento Djul Nor llegó a la conclusión de que la capacidad comprensiva de su alumno había llegado al límite y no quedaba otro camino que el del uso de las parábolas para profundizar en ese tipo de razonamiento abstracto. Así que, armándose de paciencia, se sentó gravitante en la postura del Loto y se dispuso para una  larga conversación…

 

-         Atmah, ¿Recuerdas el día del Phams Rhaat cuando el Archi mayor lanza el Gran Cetro de ISnun a las aguas del lago MaRH y éste se hunde en sus profundidades para aparecer de nuevo, al tercer día, en su lugar rutinario de descanso en un altar del interior del Santuario Central?.

¿Dirías tú, que el Gran Cetro de ISnun comienza a existir cuando abandona las manos del Epopte y muere cuando se sumerge en las tranquilas aguas del lago…? ¿Y que durante el momento de su penetración en el agua el cetro es solamente la sección instantánea y plana que se produce  al intersectar éste con el plano matemático que separa la atmósfera del agua…? ¿O dirías tal vez que el fondo del lago es el  eterno final de la pieza mística, y no el inicio de un ciclo cósmico que retorna de nuevo el cetro a su  núcleo Laya o punto de reposo?

Pues bien, las sumas totales de los fenómenos que afectan a las formas y a los seres desde que aparecen hasta que desaparecen en este plano de existencia residen en el Futuro y las consecuencias de esa existencia hacen que ellas “caigan” hacia el Pasado.

 

No hacía falta que pudiese leer en la mente de su pupilo para darse cuenta de que este razonamiento no había hecho la más mínima mella en la mentalidad causal de aquél. Por lo tanto, suspiró ante la tenaz terquedad de su discípulo y ensayó otra nueva metáfora.

 

-         Atmah, tú como iniciado del Sagrado Colegio de la Ciencia, has estudiado los efectos atmosféricos al detalle, y serás consciente del mecanismo sutil del rayo al “caer” desde la nube a tierra.

Siendo la misma fuerza, o Fohat  la que genera el efecto; son los dos polos de esa fuerza los que intervienen. El primero lo componen las partículas lumínicas o sutiles que descienden desde la nube, y el segundo son las partículas materiales o eléctricas que ascienden desde la tierra.

Pues bien, en el mismo momento en que la primera partícula lumínica inicia su camino de descenso hay una partícula material que instantáneamente inicia el suyo en sentido contrario. Al ser estas dos partículas distintos polos de la misma entidad, podría decirse que en el momento en que la ‘partícula entidad’ asciende ya ha llegado instantáneamente a su destino en la nube sin necesidad de recorrer camino alguno. O lo que es igual, que las dos partículas se encuentran como entidad única y completa en un cierto punto intermedio del camino que viene a ser el presente existencial de dicha partícula en su ciclo medio.

Así, si imaginamos a la partícula como una entidad única, compuesta por una forma Rupa (material) y otra Arupa (lumínica), podríamos entender entonces que el tiempo fluye en ambos sentidos, desde la tierra a la nube y desde la nube a la tierra, como en el caso del rayo. Estando nuestra consciencia material asentada en la tierra, no entendemos que nuestra contraparte lumínica o Mónada posea otro sentido del tiempo muy diferente al nuestro, pues ella desciende a lo material desde lo que nosotros podemos considerar como nuestro futuro. Aunque, siendo realmente la Mónada el núcleo eterno y único de nuestro ser, debemos admitir entonces, que nuestro tiempo absoluto “cae” desde el punto cero o Laya futuro, hacia el otro punto Laya situado en nuestro pasado relativo, al igual que el rayo cae de la nube a la tierra mediante el mecanismo anteriormente descrito. 

 

Aquello  removió parte de la testarudez inicial de Atmah, al admitir que las causas y las consecuencias podían tener dos direcciones y no sólo una como aparentemente su razón le dictaba. Pero aún quedaba aquel disparate de que la Luz y las Tinieblas eran el mismo principio, siempre y cuando no se considerara el tiempo…

 

-         Efectivamente Atmah, el ciclo pendular de la Luz y las Tinieblas se inicia en el punto Laya de reposo gravitante (A-ReTs), y retorna a través de la Luz  a su otro punto Laya de reposo en el otro extremo o Segundas Tinieblas, mientras en el cenit de su movimiento la Luz triunfa en su camino de expansión para retornar a su otro estado de reposo. Pero no te confundas, al igual que ocurre en el péndulo, el reposo es solo temporal, retornando tras una breve pausa a su movimiento cíclico. Además, en el ROuaH o ciclo de la eternidad, el NaHaSH o tiempo en espiras, como elemento discriminante, diferencia los secuenciales estados en los que se manifiestan la Luz y las Tinieblas.

-         ¿ Pero entonces maestro, qué es el Mal?

-         El Mal es la inmovilidad. En el anterior ejemplo, el Mal o Tinieblas es la inmovilidad de los dos extremos pendulares. Pero en esa posición el  A-ReTs está en fase con el ROuaH y, por tanto, en línea con la Ley Cósmica. El problema comienza cuando la inmovilidad aparece durante el movimiento del péndulo intentando pararlo antes de que éste alcance el destino prefijado en su otro centro Laya. Si la Luz no alcanzase su ciclo completo el ROuaH se detendría y la Luz dejaría de existir sumiendo al Universo en una noche sin tiempo…

 

 

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.