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La Huidiza Neurona II
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El primer factor es que las células cancerosas se multiplican relativamente más deprisa que las células vecinas normales, cosa que ocurre en el primer grupo de la estructura primaria del androide, al quedar las células neuronales incompletas, y tratar ellas de completarse en cada interacción atrayendo con ello nuevas neuronas átomo que se seguirán uniendo caóticamente al grupo. 

[Sebastián Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

 EL CABALLERO EN EL FANGO

  

     LA HUIDIZA NEURONA p (II)

 

 

2. LA HUIDIZA NEURONA p 

( PARTE  II )

 

 

Ciertamente, Antonio había aprendido algo del último jaque mate intelectual que John le había dado. Pero esta vez había cambiado de táctica y, esta última, le estaba dando buenos resultados. En lugar de usar la Apertura Española, en su partida de ajedrez virtual, como al principio, y atacar a campo descubierto, en esta ocasión usaba la Apertura Siciliana, que es eminentemente defensiva y en la que se usa fundamentalmente el contragolpe. Había desplegado pues sus  alfiles en las esquinas antes de realizar el enroque corto, y ahora se había enzarzado en una política de contragolpe o intercambio de piezas, que inevitablemente dejaba todo en manos de la lucha final de reinas. Donde él pensaba tener ventaja por conocer mejor la psicología femenina, una presunción realmente inadmisible en todos los casos, excepto si se comparaba con lo que John sabía acerca de las mujeres.

-         ­¡Claro hombre! Eso es precisamente el símil que necesitábamos –dijo John con aire paternalista-, mientras que el neutrón esta encerrado en el núcleo atómico y está tranquilito, él es estable, pero cuando sale fuera se desintegra. Ése es el caso que precisamente teníamos que cubrir cuando durante las fases del pensamiento una neurona tiene que reposicionarse o desaparecer para que la estructura lógica pueda evolucionar. Se lanzan los buscadores, o sea, los neutrinos mensajeros para buscar similitudes neuronales en la estructura radial que permitan relocalizar las antiguas uniones padre-hijo o protón-electrón. Incluso hemos utilizado la similitud con la mecánica de los casos de desintegración de los neutrones en el interior de los núcleos inestables creando un átomo nuevo que cuenta con un protón y un electrón más que su predecesor, éste tipo de radiación Beta realiza la soñada alquimia del  átomo, ésa, en la que pensamos todos para poder retirarnos con una buena cantidad de oro transmutado de cualquier vieja tubería de plomo.

-         Ya, a todo eso es a lo que yo llamo la “electrificación de mi neurona Pi”. Aunque siempre me pareció que dejábamos demasiados cabos sueltos. Como por ejemplo, el principio de incertidumbre que relativiza las observaciones al tipo de experimento o incluso a la mente del experimentador.

-         Ese, mi querido amigo Antonio, es un perfecto ejemplo del cerebro humano. Éste en sí mismo no es perfecto ni infalible, sino que se basa también en probabilidades de que las cosas ocurran. Por ejemplo supongamos que una neurona cerebral humana que actúa como una puerta lógica recibe 50.000 entradas de información de otras neuronas. En teoría, necesitaría recibir una información de apertura de puerta por cada entrada, es decir, que todas las premisas de entrada fueran ciertas antes de abrir la puerta. Pero esto conllevaría que tendría que esperar a tener un grado de seguridad total para actuar, y probablemente sería un cerebro demasiado lento para tomar decisiones, que en muchos casos podrían ser vitales. En lugar de esto, el cerebro actúa con tal que una cantidad suficiente de estas neuronas, pongamos 10.000 o 5.000, transmitan la orden de apertura. Esto define un cierto indeterminismo en el cerebro que es perfectamente compatible con el principio de incertidumbre cuántico.

-         Sí, pero yo me refiero también a “todas” las implicaciones del principio de incertidumbre cuántico, por ejemplo: el descubrimiento del positrón o electrón positivo por Carl Anderson, abrió la puerta de la existencia física de una nueva clase de materia, conocida como antimateria. Esta puerta se terminaría haciendo mayor, con el descubrimiento en Berkeley del antiprotón, por no hablar de otros elementos aún más inquietantes como las resonancias mesónicas o las partículas virtuales, las cuales aparecen y desaparecen en la nada durante tiempos infinitesimales. ¿Cómo encaja todo esto en nuestra síntesis de la mecánica del pensamiento androide?.

-         Bueno, ahí he de aceptar que tienes razón, no podemos encajar en nuestra estructura neuronal la idea de una antineurona o ni siquiera la filosofía del antipensamiento. Existen ciertas simetrías en la naturaleza que se escapan a los conceptos desarrollados por nosotros sobre la inteligencia artificial. Con todo, esta similitud del  átomo de Bohr a nuestra estructura neuronal, nos permite aplicar las ecuaciones del electromagnetismo de Maxwell, pero nos falta adaptar las simetrías de Lorentz-Poincaré en un espacio-tiempo tetradimensional, que implica que dichas simetrías son una especie de rotación misma del espacio-tiempo. Según demostró Einstein, éstas sutiles rotaciones no son simplemente matemática abstracta, sino que pueden darse en el mundo real mediante el movimiento. ¿Quién sabe, tal vez necesitemos un nuevo Einstein del pensamiento cibernético para concluir nuestro modelo neuronal?.

 

Bueno, esto podía considerarlo como un jaque mate... Antonio tendría que haber considerado la estrategia de la Apertura Siciliana con John hace mucho tiempo. Pero…¡Más vale tarde que nunca!.

Sin embargo, todo este galimatías no había hecho más que aumentar la inseguridad de Antonio en las "Bases Fundamentales" de la teoría neuronal “Morgan”…

-         Bueno John ¿Qué hacemos con Betty? –Dijo en un tono conciliador.

-         ¿Sabes exactamente qué le ocurre?

-         No, el chequeo automático de las matrices RIO solo dicen que hay un 36% de las neuronas corrompidas, pero no clarifican la causa. Estoy haciendo un Debug manual para determinarlo.

-         ­¡Un Debug manual! ¿Te atreves con eso?  … Me sorprendes Antonio, eres más listo o más tonto de lo que creía. Pero… no dejes de informarme cuando sepas algo, yo por mi parte también pensaré sobre el asunto. Me voy, hace más de dos horas que hablamos, y aunque todo el mundo sabe que yo tardo mucho en comer, no quiero crearme excesiva mala fama con el Vampiro.

 

Se despidieron fraternalmente y se dirigieron cada uno a su coche, recogiendo los restos del almuerzo. Los patos daban buena cuenta de las sobras de Antonio que hoy no había comido casi nada; como de costumbre, del almuerzo de John, no había sobrado ni una miga.

A dos yardas de distancia en una ventana del tercer piso del edificio contiguo al parque, alguien recogía un sofisticado equipo de grabación de audio y vídeo, conteniendo la conversación integra de los dos amigos.

Antonio regresó a su cubículo y directamente se fue a mirar la impresora ignorando el caos de hojas en la bandeja de salida, abrió la bandeja de alimentación y comprobó que aún quedaban hojas en el alimentador. Era una buena señal, siempre y cuando el proceso de impresión hubiese acabado correctamente y, cerciorándose de lo segundo, se dispuso a ordenar la maraña de hojas atiborradas de datos, las cuales le causaban un hormigueo en la boca del estómago. ¡Pero, ante todo había que mantener la profesionalidad!

Despejó la mesa de trabajo y sin saber muy bien por qué, empezó a distribuir las hojas por grupos sobre la mesa escritorio como si estuviese realizando un solitario con naipes de formato A4. Una vez terminado  el extraño solitario abrió un cajón del escritorio y sacó un estuche que contenía su arma secreta, que consistía, ni más ni menos, que en seis rotuladores de marcar de diferentes colores. En el pasado éste método le había reportado resultados excelentes y no veía ningún motivo por el que no tuviese que dar el mismo resultado ahora… excepto por los cientos de millones de neuronas corrompidas…

 

Los algoritmos del proceso habían sido diseñados por Antonio tiempo atrás para generar un muestreo preliminar sobre 1.000.000 de neuronas, del cual, sólo una segunda muestra representativa de la primera y compuesta por 100 neuronas tipo sería finalmente analizada al detalle. Esta muestra es la que él acababa de organizar encima de su escritorio.  

La programación de los algoritmos no era obra suya, sino de un grupo de becarios, que alternativamente habían estado trabajado en el código fuente del programa que Antonio había definido tiempo atrás con varias especificaciones de diseño y algunos esquemas en pseudo código. En realidad, hacía tanto tiempo que Antonio no trabajaba en código fuente del lenguaje C, que pensaba que no sería capaz de realizar ahora ni un mísero programa con un mínimo de efectividad. Por eso, según iba remarcando los datos de interés en las hojas acumuladas ahora encima de la mesa, pensaba en la gente que de verdad había realizado el trabajo:

¡Que bien han trabajado estos tíos…! Teniendo en cuenta el poco salario que han cobrado por ello. Desde luego, el Vampiro tiene un chollo increíble con estos chicos. Le basta con incitar su ego, prometerles un puesto fijo que él sabe que nunca tendrán y despedirlos a la primera oportunidad, reemplazándolos con una nueva camada, a la que les aplicará el mismo tratamiento que a la primera.

 

Se sintió un poco culpable de la farsa del capitalismo salvaje, pero ahora era su puesto de trabajo el que se estaba yendo al garete, por lo que la compasión dio paso a la cobardía por la seguridad perdida, y se propuso firmemente encontrar una salida airosa al dilema del sueño infecundo de Betty.

 

Continuó impasible, remarcando de distintos colores los datos sobre las neuronas muestra según los análisis definidos en las matrices RIO, pero no encontraba nada anormal, hasta que de repente se detuvo inconscientemente, justo en el dato que acababa de remarcar. 

¡Espera un poco…! -se dijo a sí mismo- ¿Qué coño es este dato…? Éstas frecuencias son bajísimas, o tal vez altísimas -se pregunto nervioso.

Abrió una de sus carpetas de apuntes y constató que efectivamente en el plano del ámbito de la relación de las neuronas que estaba analizando, el cual estaba constituido por la extensión de operaciones o dominio de relaciones, y la clasificación de las funciones por las propiedades de la operación, o condominio de las frecuencias. Éstas últimas aparecían desproporcionadas con relación a las anteriores neuronas consultadas, para constatar –con un creciente nerviosismo- que la frecuencia estaba definida como el número de veces en ser consultada una neurona partido por el tiempo medio entre consultas. 

Esto sólo podía significar una cosa: que un número indeterminado de las neuronas de Betty, vivía una vida independiente dentro del cerebro androide, o lo que es igual, que el cerebro del autómata estaba viviendo el temido efecto de Acreción.

Este problema ya había sido estudiado anteriormente por el 'Working Group 4', al que pertenecía. El temido efecto de acreción, consistía en que durante la aprehensión, en la integración de la estructura de pensamiento secundaria en la primaria, ésta no se realizaba correctamente, sino que literalmente se arrancaban partes de la estructura secundaria y se integraban incompletas en la primaria. 

Éste temido efecto creaba dos problemas: El primero, es que la estructura primaria quedaba dañada al integrar sólo partes de la estructura de pensamiento de la célula secundaria, y no la estructura del pensamiento completo y congruente. Esto era precisamente lo que había detectado el auto-test.

El segundo problema, ahora detectado, era que las partes de la estructura neuronal secundaria no aprehendidas quedaban en la memoria del androide sin ninguna utilidad definida, simplemente vivían en la memoria sin relacionarse con el entorno. 

 

Estos resultados, en términos de un cerebro humano, se podrían considerar como un cáncer cerebral. El cáncer humano es una conducta anormal de las células que está determinada por dos factores:

El primer factor es que las células cancerosas se multiplican relativamente más deprisa que las células vecinas normales, cosa que ocurre en el primer grupo de la estructura primaria del androide, al quedar las células neuronales incompletas, y tratar ellas de completarse en cada interacción atrayendo con ello nuevas neuronas átomo que se seguirán uniendo caóticamente al grupo. 

El segundo factor es la insociabilidad de las células. Esta condición se cumple en las neuronas afectadas de nuestra Betty, al estar alteradas las relaciones de las células cancerosas con sus vecinas normales. Esto precisamente, es lo que ocurre en el segundo grupo de la estructura secundaria del androide, al quedar las neuronas raíces arrancadas, la porción restante de las células neuronales del pensamiento androide no se relacionan con las otras células neuronales a través de la estructura radial, o principal, de pensamiento.

 

Esto era sin duda lo peor de lo peor que podía pasarle a Antonio. Decididamente éste no era un buen día para él, tal y como auguraba el comienzo de la mañana.

Realmente podía decirse que tenía el cerebro embotado y la moral por los suelos, decidió dar por terminada su jornada laboral y sin recoger nada, ni siquiera apagar su ordenador, agarró su chaqueta y salió al exterior para airear su mente y decidir qué pasos iba a dar en adelante, pues este último descubrimiento lo había dejado en dique seco.

Si saber muy bien a dónde ir cogió su coche y tomó la dirección de salida como un autómata. Al llegar al cruce con la comarcal que llevaba al centro de Saint Louis, se paró en el STOP que era controlado por un recargado racimo de semáforos, abrumando con su peso a un centenario poste de madera. 

Antonio se quedó mirando los semáforos colgados en abigarrados grupos y no pudo evitar pensar que éste era un extraño país en el que los postes de madera dan por cosecha racimos de semáforos, en lugar de racimos de jugosas uvas como en los otros sitios normales… 

El semáforo se abrió en ese instante e instintivamente metió la marcha FWD de su cambio automático. Y justo cuando había avanzado un par de metros, un pitido insistente le hizo frenar en seco. A dos palmos del morro de su vehículo, un proyectil automovilístico de marca imprecisa pasó a una velocidad inaudita por delante de sus mismas narices. 

La “chatarra volante” -pues esa era la descripción exacta del bólido-, se pedió en el horizonte, no sin que antes, una mano saliera por la ventanilla del copiloto poniendo su dedo medio extendido hacia el cielo, en el internacional signo de "jódete".

Antonio con el rostro pálido, no acertó ni siquiera a articular el insulto apropiado a las circunstancias. Sólo pensó, con tristeza, en que este planeta debería de ser una especie de vertedero espacial, donde todos los elementos desahuciados del resto de los mundos habitados, son enviados aquí…¡para pudrirse!. Pues sólo así se explicaría a tanto "chalado" andando suelto por las calles.

Los pitidos de los coches que se encontraban detrás de él, le hicieron salir del éxtasis postraumático y arrancó de nuevo su automóvil con una cautela digna del ratón, que sale de su madriguera para ser devorado segundos después por el gato acechante.

Se dirigió a la GateWay en el Jefferson National Expansion Memorial, justo en el corazón de Saint Louis, a la ribera misma del Mississippi, pues éste era su lugar favorito para pensar cuando se encontraba perdido o tenía algo urgente que idear para salvar el pellejo. En este caso el sitio era el indicado pues hoy tenía un doble motivo...

 

Puso el cassette de su automóvil y la música de Shakira comenzó a sonar por los altavoces con un efecto sedante tras el susto mayúsculo que había sufrido. De repente una canción que salía del radio casette llamó poderosamente su atención.

Se trataba de la canción de Shakira: ­¡Ahí te dejo Madrid! Y comenzó a tararearla:

<< …No quiero dejarlo todo al azar,

entiendo que he comenzado a estorbar.

Ahí me voy otra vez, ahí te dejo Madrid… >>

 

Y comenzó a rememorar más de diez años atrás, cuando él pensaba igual y decidió salir de la rutina y de su monótona vida en el viejo Madrid, para vivir la experiencia de su vida...

Pensó en su antiguo estilo de vida, en su piso de Madrid, en Maite, su ex-mujer, en Antonio (júnior) su hijo, o posiblemente su ex-hijo, tal y como su ex-mujer solía definirlo, pues no en vano ella era abogada y de esto sabía lo suyo.

Antonio había vivido felizmente en su piso de Madrid, en su rutinario trabajo de programador  y gerente de una pequeña empresa que se dedicaba a la adaptación y programación de software de contabilidad y gestión para pequeñas y medianas empresas.

La empresa la formaron tres ex-compañeros de estudios de la Universidad Complutense de Madrid, al terminar su carrera, y no les había ido nada mal…

 

Pero… ¡Ay!. El  ansia de conocimientos y la investigación científica le habían tentado, desgraciadamente para él. No es que no hubiese vivido intensa y apasionadamente estos últimos diez años, sino que había sacrificado tantas cosas por ello que empezaba a preguntarse si había merecido realmente la pena.

Todo comenzó con una beca de estudios en la Universitá  Politecnica di Torino, para realizar ampliación de sus estudios en Lingüística Computacional especializada en Inteligencia Artificial. Como en España no se impartía ese tipo de estudios en ninguna universidad, las becas eran la única salida para los alumnos inquietos que aspiraban a comerse el mundo de la informática de primera línea.

En la Politecnica di Torino aprendió durante ocho meses a programar en LISP y en PROLOG, que eran los dos lenguajes impartidos (americano uno y europeo el otro). 

Antonio quedó realmente entusiasmado por las estructuras sintácticas y semánticas de la inteligencia artificial. Además, descubrió también otro tipo de "estructuras" no impartidas en el centro y que tenían algo que ver con los secretos más o menos íntimos de sus compañeras italianas de clase. Esto último, claro está, a resguardo de las inquisitivas investigaciones de Maite, por aquél entonces su “mosqueada” novia.   

A su regreso a España, tuvo que conformarse con suscribirse a distancia a las revistas: American Journal of Computational Linguistics, Artificial Intelligence y Cognitive Science. Y al mismo tiempo encontrar un trabajo realista para sobrevivir.

El trabajo no fue un problema, pero no encontró a nadie que le financiase las ideas que bullían en su cabeza, con lo que estuvo a punto de renunciar a sus ideas científicas.

Un buen día, decidió –sólo como hobby- comenzar a trabajar por las tardes con su PC del tipo AT en un simulador de Sistema Experto usando un compilador de lenguaje "C", que era lo único que tenía a mano y, además, lo que realmente sabía manejar con profundidad.

 

En esa época, surgió la idea de la neurona p(Pi), y de las estructuras neuronales radiales, corticales y transversales, que tanto "éxito" le habían proporcionado.

Las estructuras en las que él trabajaba eran del tipo Redes de Representación o Redes Semánticas, las cuales, debían tener sus estructuras neuronales básicas al igual que unas leyes explícitas para poder realizar la aprehensión ordenada de otras estructuras y auto-modificarse, como se esperaba de una estructura neuronal compleja.

Las primeras estructuras que Antonio había ideado no se sostenían por si mismas, sino que venían a constituir un nuevo lenguaje de librería y preprocesado del lenguaje "C". Que en ningún caso eran capaces de auto modificarse con un mínimo de éxito, aunque poco a poco, llegó a terminar un modelo de Sistema Experto compacto que ya era capaz de procesar estructuras de conocimiento y obtener respuestas lógicas.

Éste era el prototipo que fue presentado a John y su grupo hacía ya más de diez años…

 

Antonio, aún recuerda con orgullo aquella noche en la que obtuvo el primer éxito en su habitación de trabajo en Madrid.

Antonio introdujo en el teclado de su PC las siguientes premisas:

 

a) Marcos es pobre pero feliz.

b) Marcos ni es rico ni feliz.

c) Marcos o es rico o infeliz.

d) Marcos es pobre o si no, él es tanto rico como infeliz.

 

Dio al comando procesar y a continuación introdujo las preguntas:

 

x) ¿Marcos es pobre? - Respuesta del procesador:  Sí.

y) ¿Marcos es feliz? - Respuesta:                           No, Marcos es infeliz. 

 

Cualquiera, con dos dedos de frente, sabe que si uno es pobre no puede ser feliz, pero que la máquina lo supiera era harina de otro costal…

Antonio no se inmutó, pues en cada respuesta individual había un 50% de éxito o fracaso y lanzó el comando "Trace" del programa para ver que pasos del proceso habían sido dados y como éstos habían sido evaluados.

Comprobó a continuación que se habían formado correctamente los cuatro árboles neuronales primarios cuyo sujeto es Marcos de la forma:

"Marcos Î(pertenece al conjunto) Pobre <Y> Marcos Î (pertenece al conjunto) Feliz". Para la hipótesis (a).

Las siguientes hipótesis se habían formado correctamente con una estructura similar. 

Se realiza entonces la búsqueda de sinónimos y antónimos y se identifica que Pobre es antónimo de Rico y que Feliz es asimismo antónimo de Infeliz.

Se determinan las dos estructuras básicas mayoritarias, que son:

r) = Marcos es rico.

f) = Marcos es feliz.

Se sintetizan las estructuras (a) hasta (d) en una única estructura que usa los argumentos simplificados (r) y (f) e integra las cuatro premisas de la forma: (inverso de r) Y (f) <Y> (inverso de r) Y (inverso de f) <Y> (r) O (inverso de f) <Y> (inverso de r) O (inverso de f) <Y> (r)...

Se construye la tabla de verdad de los argumentos para cada uno de los nodos y se detecta que el argumento (a) es válido pero incongruente.

Se invierte el operador "Y" por el antónimo "O" y se intenta de nuevo la tabla de verdad, dando esta vez la estructura semántica congruencia con el resto del árbol. Por último se reconstruye el argumento (a) de la forma:

"Marcos Î (pertenece al conjunto Pobre) <O> Marcos Î (pertenece al conjunto) Feliz".     

Se calculan las probabilidades del nuevo argumento dando como resultado: Argumento Valido igual a 75% y el de Argumento Inválido igual a 62%.

El programa, entonces, da como válida la nueva premisa y la integra en la estructura definitiva.

A continuación se analizan ahora en la tabla de verdad las preguntas y... 

¡Bingo!...¡Bingo! -Antonio saltaba y chillaba en su habitación al comprobar que el proceso funcionaba correctamente, sin percatarse de un "pequeño" detalle. Eran las cuatro de la mañana y acababa de despertar a todos los ocupantes del bloque de apartamentos…

Entre los afectados, desgraciadamente, estaba su mujer, quién le dedicó la charla más agria y árida de todas las que le había dedicado en sus largas noches de insomnio frente al ordenador.

 

Después de todo el barullo, Antonio permaneció en su habitación saboreando el triunfo y pensando: ¿Por qué diablos los científicos de ahora gritamos ­“Bingo” En lugar de ­“Eureka” como los antiguos…? ¿Será porque pensamos ahora más en el dinero que en la Fama…?

 

A partir de ese momento las cosas fueron muy deprisa. Su amigo y catedrático de cálculo de la complutense: Goyo, escribió unas cartas a sus conocidos de la University of Chicago, donde había realizado un master y, en menos de un mes, la respuesta llegó en forma de una carta y un billete de avión para Saint Louis, Missoury. En la carta se especificaba que "El prototipo computacional debía ser presentado para su evaluación en el AIL”, dando, además, en la carta todos los detalles relacionados con la localización y las personas de contacto en el mismo. 

Y así, habían comenzado sus trepidantes diez años en USA…  

  

Pero la verdad es que ahora no le parecían tan trepidantes, había perdido por el camino a su mujer, a su hijo y a sus antiguos amigos. Económicamente no se podía quejar, pero a sus antiguos socios en Madrid tampoco les había ido nada mal.

¡Y de la fama, para que hablar…! Le habían robado la titularidad de todas sus ideas y permanecía siempre al margen de todas las decisiones importantes, por lo que el balance final era bastante desalentador, pero un empleo era un empleo y ahora no estaba el horno para bollos habiendo entrado ampliamente en la cuarentena.

 

 

 

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.