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Recuerda los problemas que nos trajo el famoso principio de incertidumbre, que como su propio nombre indica, aplicado a nuestro caso, y según la teoría de Niels Bohr, solo es una entelequia que define una función de onda que indica la probabilidad de que un electrón se encuentre en un lugar determinado en un momento preciso, o como lo define Schrödingen, es una onda de probabilidad. Y si comparamos las dimensiones del  átomo con la escala humana, el núcleo del  átomo sería una pelota de fútbol con unos diez electrones como garbanzos dispersados en el interior de una esfera de unos ­¡30 kilómetros!!!.

[Sebastián Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

 EL CABALLERO EN EL FANGO

  

    LA HUIDIZA NEURONA p (I)

 

 

2. LA HUIDIZA NEURONA p 

( PARTE  I )

 

 

La hora del almuerzo constituía para Antonio, casi desde el primer día de su llegada a Saint Louis, el momento más gratificante del día. Hacía mucho que John Heiss y él formaban una pareja de almuerzo  inseparable, este club restringido y totalmente elitista se formó en los tiempos en que John era su jefe y dedicaban ese tiempo a filosofar e intercambiar ideas en un ambiente distendido e informal.

Ahora John se había convertido en el único amigo de verdad que Antonio tenía en este desvencijado mundo y se dirigía a él siempre que tenía algún problema, fuese éste del tipo que fuese, pues confiaba ciegamente en la mente superdotada de John y sobre todo en el corazón profundo y noble que John había escondido hace tiempo en algún lugar de la coraza de cangrejo que exhibía en todo instante, pero que Antonio había traspasado un día por casualidad.

 

Cogió el coche y se apresuró para comprar un par de hamburguesas y un helado de limón en el McDonald´s. Como allí no vendían alcohol, al más puro estilo puritano de la región‚ y él odiaba la Coca-Cola, tenía siempre a punto una nevera en el maletero de su coche con una más que generosa provisión de Buddwaiser.

Se dirigió al Campus Parkway donde tenían "reservado" un banco justo a la ribera de uno de las lagunas del amplio recinto ajardinado. Conducía su coche, un Ford Taurus del 97, y mientras se dirigía a su cita con John iba pensando que por la tarde tendría que hacer tiempo para acercarse al Shopping-Mall y comprar unos pantalones Lewis nuevos para cumplir con las aventuras el próximo fin de semana…-él reconocía que no era precisamente “el Rey de la Plancha” y los pantalones raramente le quedaban “presentables” después de la primera semana de uso.  

 

¡Que estúpido soy! Con la de problemas que tengo y aún pienso en el fin de semana…. ¿O quizás lo único que busco es mi acostumbrada terapia de grupo en el gran templo del consumo?. Él no había sido nunca un católico practicante, pero se declaraba adicto a “los grandes almacenes”, en los cuales el “Dios Consumo” oficiaba como regente supremo de los miles de fieles que acudían a adorar a las grandes marcas del universo capitalista.

Las marcas no sólo representan el rango social y, por tanto, el nivel jerárquico de los integrantes de la ambivalente sociedad actual, sino que rigen, además, los modos de comportamiento de los distintos componentes de los grupos diferenciados por una marca específica. Así, los integrantes de una clase determinada se diferencian del resto de clases por las marcas de los productos que usan, siendo éstas la seña de identidad de los desarraigados grupos sociales actuales. 

Este razonamiento le sonó a Antonio a una clase de sociología, de las muchas que había recibido durante los seminarios científicos semestrales programados por el equipo asesor de la AIL. No obstante, él iba ahora más allá, con un cierto tinte fatalista pensaba que después de una catástrofe nuclear, los hipotéticos antropólogos del futuro que excavasen los sedimentos fósiles de ésta sociedad de consumo, se preguntarían cómo una sociedad con tantos “dioses” y con cultos tan “profanos” habría llegado siquiera a constituirse aunque solo hubiese sido por un período tan breve, que posiblemente no dure más allá de dos siglos… 

  

Al doblar una esquina del parque se encontró, repentinamente, con la rivera de la lagunilla donde habitualmente los dos amigos tomaban su almuerzo. Se le había ido “el santo al cielo” y casi se había pasado el rutinario lugar de encuentro.

Antonio tenía una especial predilección por un grupo de patos en especial, viejos conocidos de ambos, y también el único público aceptado en sus largas discusiones técnicas. Aunque ya, en la mayoría de los casos no eran ahora tan “científicas”. Bien sea entendido que tal como decía John: ‘La ciencia comienza con uno mismo’... 

A Antonio le gustaba jugar con los patos y echarles las migas que le sobraban de su almuerzo, a John también le gustaba su compañía, aunque a él le sobraban muy pocas migas de su más que generoso almuerzo. Quizás por eso, salían al encuentro de Antonio en tumultuosa algarabía en cuanto se apercibían de su presencia. Sin embargo, los patos sentían por John un respeto mucho más distante y formal, como el que sienten los alumnos de último curso con el catedrático titular, al que ven con suerte, un par de veces al año. 

La costumbre de comer lo más lejos posible de la AIL  la habían adquirido, además, como medida de seguridad, pues como todo el mundo sabía, dentro de cualquier sala en el edificio de la AIL, no se podía hablar nada, sin que la conversación quedase registrada en audio y vídeo. El asunto era de tal magnitud, que hasta en el habitáculo de las máquinas de Coca-Cola había micrófonos.

 

Antonio encontró a John en el banco justo comenzando su primera hamburguesa y, sin decirle ni siquiera los buenos días, le soltó a bocajarro:

-        John, tienes que ayudarme a salir del atolladero en el que estoy metido con el maldito sueño de Betty –descargó la perorata en plena deglución, para que al menos, su amigo dedicase un poco más de tiempo a pensar en la respuesta que él, de antemano esperaba negativa.

-        ¿Otra vez el problema del insomnio de tu querida “vaca” Betty? ¡No por favor, llevamos todo el mes con eso! –dijo John con la boca aún llena de cebolla y lechuga.

-        ¡Sí…! Pero ahora el asunto es muy importante, Frank me ha enviado un E-mail de pánico. Ha estado hablando con el Vampiro y éste le ha tenido que contar algo muy gordo por que está "cagado".

-        Ah, ya veo, el Vampiro le ha agarrado por las “pelotas” y le pide que silbe.

-        No te rías John, el asunto es serio, creo que están en juego nuestros empleos. Ya sabes, con toda esa "mierda" de la fusión de las grandes empresas y la consabida redundancia de tareas. Por si fuera poco, está la crisis de sector aeronáutico después del 11-S.

-        Mira Antonio, me parece increíble que en diez años que llevamos juntos, aún no me creas cuando te digo que no trabajamos para McDonnell Douglas, ni para ninguna otra empresa conocida. Como te dije, yo tengo algunos amigos "importantes" en la McDonnell Douglas Automation Company, que es la división que se encarga de la inteligencia artificial y no han oído hablar en la vida de nosotros. Lo que tú repites es un montaje que el Vampiro extiende para tenernos a todos tranquilos pensando que somos buenos chicos y trabajamos en cosas decentes.

-         ¿Entonces para quién trabajamos de verdad?

-         ¡No lo sé! Y si lo supiera, tampoco te lo diría… pero escucha, la AIL es una compañía anónima extrañísima, por que no existe en ningún "parket", no tiene acciones en bolsa ni nada de nada, pero al mismo tiempo tiene un nombre clásico que la permite pasar desapercibida y camuflarse, si buscas en la Web por el nombre de la compañía aparecerán cientos de sitios con referencias vagas... Nosotros estamos en el complejo McDonnell como podríamos estar en parque industrial de la Westinghouse haciendo supuestamente tostadoras inteligentes.

-         ¿Entonces cuál crees tú que es el problema? –insistió Antonio para poner nervioso a John y hacerle que “soltase” algo que de otra forma no diría.

-         Querido Antonio, creo que sé por donde van los tiros… pero, no sé si hago bien en contártelo. Te acuerdas que cuando comenzaste a trabajar conmigo hace diez años el programa en el que trabajábamos se denominaba entonces Menphis y ése sigue siendo el mismo en el que aún continúas trabajando tú ahora. ¿No?. 

-         Si, Pero no sé dónde vas a parar.

-         Pues muy sencillo, nosotros nos escindimos de ese programa y ahora trabajamos en su sucesor el programa ALEX desde hace más de cinco años, en teoría el programa Menphis debería haberse terminado hace tiempo, continuándose con el programa ALEX. Si no es porque convenciste al Vampiro de la tontería tuya del sueño REM androide, ese programa ya debería haber terminado hace años.

-         Aún sigo sin comprender...

-         Claro, porque eres un “hispano” de cabeza dura que aún cree en cuentos de hadas. Si te preocupases un poco más por la historia, sabrías que: Tolomeo I trajo toda la colección de manuscritos de Grecia a Menphis, en Egipto, y la almacenó Nilo arriba con un doble motivo, en principio ocultarla, hasta su madurez y en segundo lugar acrecentarla hasta la plenitud de su apogeo ilustrativo. Posteriormente su hijo Tolomeo II, en el año 283 al 246 a.C., trasladó dicha biblioteca a Alejandría en la desembocadura del Nilo. Convirtiendo así a ese puerto comercial en un punto obligado del acervo cultural de aquella época, al igual que un símbolo del poderío económico del Imperio Alejandrino. La biblioteca llegó a tener 700.000 volúmenes de literatura, matemáticas, astronomía y medicina. Realizando por fin el gran sueño de Alejandro Magno de hacer de Alejandría el centro espiritual de su Imperio. Sí, mi querido Antonio, te estoy hablando de la famosa Biblioteca de Alejandría. Si comparas los dos proyectos verás unas similitudes asombrosas. ¿No es así? El primer proyecto, Menphis, está concebido como un cerebro artificial encerrado en un ordenador CRAY, por cierto ya bastante atrasado, el cual solo recibe información de Internet para su proceso y experimentación mientras que éste se desarrolla en la sombra. El segundo, ALEX, trabaja ya para instalar ese cerebro en la Web y dominarla, aunque por el momento solo trabajamos en una Intranet local.

-         John…¿Estás loco? ¿Sabes lo que harían tus “perros” en la World Wide Web? ¿Y encima admites que no sabes para quién trabajas en realidad?

-         ¡Y qué más da!. Esos cabrones de Al-Qaeda no van a tener otra oportunidad de jodernos como hicieron en el World Trade Center.

-         ­¡Vaya! Nos ha salido un nacionalista convencido… Y eso que eras tú el defensor de la teoría de las tres CÍAs que actúan impunemente y sin control gubernamental.

-         ¡Qué sabrá un hispano como tú de los asuntos de USA!.

-         Pues mira, exactamente lo que tú mismo me has contado. Que existen tres CÍAs: la Negra que esta formada por los sucesores de Roosevelt, Aisenhower y Mc Carty y está controlada por una élite de generales. La Azul que está dirigida por los descendientes y asociados de la oligarquía capitalista como los Rockefeller, Paul Getty, etc., y que es controlada por el poder económico en la sombra y por último la Blanca, que es sólo una tapadera de las otras dos y está supuestamente supervisada por el gobierno.

-         Sí, mira, todo eso está muy bien, pero la bandera es la misma para las tres. Escucha Tony, en el mundo hay rodando actualmente, aparte de miles de bombas atómicas más o menos controladas, aproximadamente 30.000 fuentes atómicas en desuso, almacenadas en hangares privados que pueden escapar fácilmente a un control regulador y ser usadas para crear bombas sucias. Entre estas fuentes radiactivas "huérfanas" se cuenta el Cesio-137, el Cobalto-60, el Estroncio-90 y el Iridio-192 entre los más peligrosos.­ ¡Por el amor de Dios! Hasta el más imbécil sería capaz de fabricar una de esas bombas sucias y ponerla en el centro de Manhattan…

-         Sí, pero contéstame sólo a dos preguntas: ¿Por qué la CIA entorpeció las investigaciones del FBI justo cuando ellos habían detectado a los terroristas de Al-Qaeda dando clases de vuelo?¿Por qué Bin Laden había sido anteriormente ex-agente de la CIA?. Además, según tu teoría actual: ¿Por qué se comenzó el proyecto ALEX hace cinco años cuando aún no se sabía nada de Bin Laden…?

-         Bueno “listillo”, esas son tres preguntas si no me falla el  álgebra. Pero te diré únicamente que nuestro proyecto aún está en fase de desarrollo y sólo actúa en una Intranet local. Además, como de costumbre, yo no te he dicho nada y ésta conversación no ha ocurrido nunca.

Cuando John decía eso era que daba por terminada la conversación, y no había más que hablar. Así que Antonio decidió ir al grano, lo que a él le preocupaba de verdad, era su maldita Betty…

-         Bueno John. ¿Pero vas a ayudarme o no con Betty?.

-         Mira Antonio, la mejor ayuda que yo puedo darte es pedirte que olvides a Betty y te vengas a trabajar conmigo como en los viejos tiempos, ¿recuerdas…? Además, sé que si se lo pido, el Vampiro no se opondrá.

-         Escucha John, ­ yo no entreno “perros” de presa sin saber para quien. Y ahora, ¿me vas a ayudar o no? –Antonio exageró el tono de voz para forzar de su amigo una respuesta clara que le obligase a implicarse de una vez en su acuciante problema.

John hizo en ese momento una mueca extraña…  ¿Podría tratarse del inicio de una de sus famosas sonrisas sardónicas o… simplemente, que se le había pegado un trozo del pan de su tercera hamburguesa en el cielo del paladar? –Se preguntó Antonio algo alarmado.

­¡Uf…! Era lo del pan –resopló visiblemente aliviado- menos mal, porque Antonio no tenía el cuerpo como para aguantar una charla agria acerca de la ética profesional de John y todo eso… al estilo de las que su ex-mujer le dedicaba a él por casi todo.

-         Bueno… bueno, te ayudaré con eso del insomnio de tu estúpida vaca Betty –dijo John-. Pero... -¡Siempre tenía que haber un pero!- ...te diré un par de cosas acerca de lo que pienso de tu proyecto. Antonio, yo te considero como un buen amigo y un hombre inteligente, pero creo que tu insaciable ego te arrastra en una loca carrera del saber que puede ser propia de un ambiente investigador puro, como una universidad o un centro de investigación público, pero ese tipo de investigación en una empresa privada, no tiene un futuro muy claro… Tú eres un vendedor nato de ideas y convenciste al Vampiro acerca de la utilidad real de la aprehensión de estructuras neuronales, para crear la base de una auténtica inteligencia artificial androide, aunque en realidad no tenías una base técnica y científica adecuada para una investigación de esa categoría. Sin embargo, le vendiste la piel del león antes de haberlo matado, y ahora te encuentras con el problema de la inmadurez de un proyecto y el requerimiento de sacarle un rendimiento a la inversión que hicieron en él. Bien es sabido, que el Vampiro se limitó a no cancelar un proyecto que desde todos los puntos de vista ya estaba muerto de antemano. Sus razones tendría, no lo niego, y posiblemente él mismo se dedicó a vender tu idea con el único propósito de conseguir más fondos para el programa que de verdad le interesaba, que es, sin lugar a dudas el nuestro. Si no, ¿qué significado tiene que te dejasen a ti, con la escoria del Grupo 4? Un viejo ordenador CRAY, un jefe imbécil y un ayudante subnormal. ¡Piensa un poco Tony…! ¿Qué es lo que tienes en realidad? Una vaca llamada Betty, metida en una jaula y a la que le das alpiste esperando a que cante... ¡Por todos los diablos! ¡Cómprate un canario si es que quieres experimentar de verdad…! Tus experimentos no tienen más trascendencia que los de tu ayudante, el retrasado, y su colección de cajas de Pizzas…

 

Antonio se preguntó, en ese instante: ¿por qué en este país cuando alguien te dice que te va a contar un par de cosas, te suelta una charla de media hora como mínimo…? Y aunque el discurso estaba destinado a desanimar a Antonio, éste, estaba tan acostumbrado a las charlas catastrofistas de John que éstas ya no le creaban ninguna mella en su gruesa armadura mental. Ahora observaba apaciblemente la inmensa humanidad que constituía su idolatrado amigo, mientras preparaba un contra-ataque que fuese digno del “puyazo” que le acababan de propinar. 

Antonio miraba ahora con embeleso, cómo John devoraba su tercera hamburguesa. Mientras éste hablaba y hacía aspavientos con sus manos, unas gotas de mayonesa fluían de la lechuga aderezada de la hamburguesa que sostenía en la mano, chorreando por el antebrazo para terminar goteando rítmicamente sobre la pernera de sus pantalones y, de tanto en tanto, también por la camisa, dibujando en su caída unas graciosas cuentas de grasa sobre la inmensa curva de su barriga. Y pensó en ese instante que su amigo John era un tipo realmente polifacético pues además de tener una impresionante memoria fotográfica y una capacidad de síntesis y cálculo extraordinarios, era técnicamente lo que podríamos calificar como un “iluminado”. Aunque el término no pudiese ser aplicado místicamente, sí al menos por la mera acumulación de “lamparitas” de grasa sobre la pernera de sus pantalones y el pectoral de su arrugada camisa.

Cuando John terminó con su parloteo, comenzó a desenvolver su cuarta hamburguesa y se aprestó a continuar con su charla "educativa", tomándose unos minutos para reordenar sus ideas. Ésta era la oportunidad que estaba esperando Antonio y no podía desaprovecharla, así que contraatacó inmediatamente sin dar tiempo a que el enemigo se reagrupase:

-         John, no me negarás que hace diez años, cuando aterricé en vuestro grupo con mi teoría de la neurona Pi se creó un revuelo de tres pares de narices, todos vuestros trabajos anteriores sobre inteligencia artificial y simuladores del cerebro humano basados en puertas lógicas estándar tipo OR, AND, NAND, NOR, EOR y XOR eran un completo desastre y vuestra súper-invención, la puerta NEAR era una “cagada”. ­Por no hablar de la lógica de computación clásica basada en Súper-Multiplexores y Mega-Diplexores. En fin todo una “súper-mierda” que tuvisteis que tirar a la basura en cuanto mis revolucionarias ideas aparecieron.

 

John aceptó el golpe con un estoicismo más que aceptable, y como en una buena partida de ajedrez se aprestó a mover un inocente alfil a peón 3 rey, preparando un ataque posterior de caballos. 

-         Es verdad, tu prototipo de computación "seudo-inteligente" que ocupaba un espacio mínimo, pues cabía en un AT ridículo, nos impresionó por su capacidad de síntesis y su razonamiento simple y potente. Y efectivamente llegamos a tirar por la borda tres años de nuestro trabajo. Pero quiero recordarte que tu primitiva neurona Pi, hoy se llama oficialmente neurona Morgan, y ha avanzado mucho con respecto al patético original tuyo…

 

John le había dado un jaque mate pastor al sexto movimiento y a Antonio no le quedaba ya más que gimotear tristemente…

-         John… ­ ¿Cómo pudiste dejar que el Vampiro me robara el trabajo de toda una vida? ¡Tú pudiste evitarlo! Porque formabas parte del comité de coordinación de grupos y podías haber hecho algo por rehuirlo. ¡No se como aún puedo considerarte mi amigo!.

-         Lo siento Antonio, mira, de verdad que lo intenté, pero ese nombre de neurona Pi, la verdad es que no les gustaba nada, no se… les daba repelús. El Vampiro elogió tu contribución pero planteó que las ampliaciones realizadas en la práctica sobre la neurona, habían modificado notablemente el concepto original y... ¿Pero quién te ha dicho que yo formaba parte del comité de coordinación?.

-         Bueno, tú mismo acabas de confirmarlo ahora, en realidad sólo era una suposición…

-         ¡Ah ya veo…! para ser un Post-Freudiano Nihilista y tener un feto fálico en lugar de bulbo raquídeo, aún tienes una coordinación motora cerebral lo suficientemente desarrollada como para destacar entre las amebas esponjiformes del pleistoceno…

 

¡Bingo! Antonio había dado en la diana, y el ego de John lo había acusado. En el “ring”,  dos pesos pesados de la retórica cáustica se aprestaban para el combate… 

-         ¿A qué te refieres con eso de que las ampliaciones realizadas en mi neurona la habían modificado notablemente… ¿A la electrificación de la neurona? ¡Vosotros los americanos sois unos tipos cojonudos! Sometéis a un electro-shock a mi neurona y ya os creéis con autoridad para robármela.

-         Hombre Tony… no eres nada razonable planteando las cosas así. Durante estos diez años hemos mejorado mucho en la concepción de la estructura básica neuronal a través de las decenas de seminarios y debates científicos. Has de aceptar que el Vampiro no ha reparado en gastos para conseguir un soporte técnico-científico de primera fila a la teoría neuronal multifibrilada.

-         ¿Te refieres al circo ambulante ese al que nos somete el Vampiro cada seis meses? ¿A esa ridícula pantomima? Además, no considero avances de importancia trascendental a los conseguidos en dicho “circo”.

 

Un rumor en el ambiente disparó todas las alarmas de Antonio, pues le era bien conocida la flatulencia que a John le producían las cebollas, y la hamburguesa número 5, tenía una dosis más que abundante de esa hortaliza…

-         No Antonio, aunque fuesen un poco excéntricos, esos seminarios fueron y siguen siendo de mucha utilidad. Por ejemplo, ahora que hablamos de la electrificación de tu famosa neurona, tenemos que recordar aquel seminario en el que James, el físico cuántico, había trabajado duro con nosotros sobre el tipo de reglas y leyes a aplicar en este nuevo tipo de estructuras y  átomos neuronales para que, al menos, se encontrase un patrón de similitudes con algo real en la naturaleza.

-         ¿James? ¿Ese engreído que apenas sabía atarse los cordones de los zapatos? ¡Vamos, John...! Hemos aprendido más leyendo los libros de física cuántica por nuestra cuenta tú y yo, que lo que ese estúpido nos proporcionó.

-         Antonio, eres injusto, ese “estúpido”, como tú le llamas, estuvo nominado para el premio Nóbel…

-         ¡No me digas más…!­ ¡Fue el primer físico en descubrir granitos en el culo de los neutrinos!... O algo así ¿No?.

 

John lanzó una carcajada de campeonato que tuvo la buena fortuna de relajar el ambiente, hasta ahora algo tenso…

-         No Antonio, no fue “algo así”, de cualquier forma si alguien fuese capaz de atrapar un neutrino y mirarle “el culo”, yo mismo me dedicaría a hacer campaña para que le dieran un premio Nóbel a tan “intrépido” investigador. Has de reconocer que una de las claves de la actual estructura en cascada nos la dio el estudio de los rayos cósmicos. Tal y como nos lo definieron, cuando uno de los protones de alta energía que son emitidos entre los chorros de partículas del Sol y otras estrellas penetra en la atmósfera terrestre, inicia un descenso que concluye  al colisionar con un núcleo atmosférico. Tras la colisión gran parte de la energía cinética almacenada en los rayos cósmicos se convierte en materia y se crean entonces, un puñado de partículas, que a su vez colisionaran con otros núcleos de  átomos situados en las capas más bajas de la atmósfera, creando nuevos grupos de partículas secundarias que interactuarán con las siguientes, formando una estructura en cascada muy similar a la que nosotros adoptamos como estructura neuronal. ¿Y qué sacábamos en claro de todo eso…? Pues que como la energía total (la energía cinética más la masa de todas las partículas creadas en la cascada), era igual a la energía del rayo cósmico incidente, entonces sencillamente podíamos utilizar el principio de incertidumbre de la energía de un sistema cuántico utilizando las variables de energía y tiempo, aplicando entonces la constante de Planck, que conlleva la medición de la energía de un sistema como el estudiado. ¡Y maravilla de las maravillas…! Dicha formula es directamente aplicable por nosotros al coeficiente de aprehensión de la neurona raíz. Además, la teoría de la relatividad de Einstein, no modifica este principio sino que añade una nueva categoría de la energía. De este modo, relacionando la energía cinética y potencial con la ecuación de Einstein nos determina que la masa es otra forma de energía y por lo tanto que se puede crear materia partiendo de la energía. Eso sí, como la velocidad de la luz es un número muy grande, se necesita una cantidad enorme de energía para obtener las cantidades más insignificantes de materia, o a la inversa. Recuerda que según decía James, con 5 kilos de materia podríamos alimentar todos los recursos energéticos diarios de EEUU.

-         Sí John, pero recuerda los problemas que nos trajo el famoso principio de incertidumbre, que como su propio nombre indica,  aplicado a nuestro caso, y según la teoría de Niels Bohr, sólo es una entelequia que define una función de onda que indica la probabilidad de que un electrón se encuentre en un lugar determinado en un momento preciso, o como lo define Schrödingen, es una onda de probabilidad. Y si comparamos las dimensiones del  átomo con la escala humana, el núcleo del  átomo sería una pelota de fútbol con unos diez electrones como garbanzos dispersados en el interior de una esfera de unos ­¡30 kilómetros!!!. ¡Por el amor de Dios! ¿Me puedes decir qué clase de probabilidad de encontrar un “puñetero” garbanzo es esa?

-         Si, pero parece que ya no te acuerdas, que el problema de las nubes de probabilidad de las partículas subatómicas lo resolvimos mediante la similitud matemática con la dinámica interna o Spin, que nos permite asociar las citadas nubes de probabilidad de las partículas elementales al momento angular de las mismas, considerando a las partículas como pequeñas esferas que giran sobre sí mismas entorno a un eje.

-         ¡Claro que me acuerdo!. Y me acuerdo también, que las reglas del famoso momento angular o Spin eran de lo más estrambóticas, pues una de esas partículas tenía que dar dos vueltas para retornar a su estado de origen, es decir, que tenía que girar 720 grados para retornar al punto de inicio de giro, con lo que tus famosas partículas son las únicas que pueden verse el culo a sí mismas sin necesidad de espejos ni otras “gaitas”.

-         Bueno, veo que tu obsesión por el culo de los neutrinos y las partículas no es menor que por la del culo de las señoras que tanto te atraen... Pero no dejarás de admitir que la similitud matemática de las propiedades de nuestra neurona con las del  átomo de Bohr constituyó un paso importante en la evolución de la estructura neuronal.

 

Antonio empezaba realmente a intuir porqué Betty no dormía bien, con tanto giro de Spin… pero decidió no contestar y John tomó la callada por respuesta.

-         Antonio, como también recordarás el concepto de  átomo de Bohr nos indicó los cálculos matemáticos a emplear para manejar la neurona como abstracción matemática, por ejemplo las ramificaciones hijos, o conexiones primitiva y derivada, las asociamos al cálculo de función de onda del electrón a partir de la ecuación de onda de Erwin Schrödingen, y la definimos como una carga negativa de valor -1. Así mismo la conexión padre o axón quedó representada por el protón con carga positiva, también definido como valor +1. Por último el neutrón, sin carga eléctrica, quedó asimilado al cuerpo mismo de la neurona, lo que nos permitió, siguiendo los conceptos de Enrico Fermi, definir todas las interacciones de la neurona en su entorno. Así pues, en similitud con el átomo, cuando un electrón realiza un cambio de órbita a través de un salto cuántico desprende un fotón, al que nosotros asimilamos con un buscador lógico de objetos sinónimos y antónimos en la estructura cortical de nuestro cerebro androide, y cuando un neutrón o neurona se desintegra, genera un protón, un electrón y un neutrino, a éste último, es al que nosotros asociamos como buscador lógico en la estructura radial.

-         Si, si, todo muy bonito, pero los problemas de similitudes empezaron cuando intentamos aplicar el principio de exclusión de Pauli, donde trabajábamos con que la vida media de un neutrón libre era aproximadamente de 15 minutos. Vamos que los dichosos neutrones eran como granos de maíz en una sartén caliente, explotaban en la desintegración Beta dejándolo todo perdido de palomitas de maíz, o sea, de los famosos neutrinos.

 

   

  

 

 

   

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.