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De hecho, Anaxágoras de Clazomene el gran filósofo griego, dedicó gran parte de su vida a la divulgación de lo que él llamaba la “Revelación Primordial”, más tarde conocida como el concepto de “Anima Mundi” o alma del mundo. Éste filósofo, al igual que haría también Platón, se dedicó a propagar la idea de la “Inteligencia Mundana”, el “Nous”, el principio que existe absolutamente separado y libre de la materia, y que obra con arreglo a propósitos ignotos.
[Sebastián
Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

EL
CABALLERO EN EL FANGO

HOMBRES Y MÁQUINAS (II)

4. HOMBRES Y MÁQUINAS
(
PARTE II )
¿Puede
un planeta tener consciencia? – Se preguntaba Antonio.
Según
su teoría de la “Supermente”, la cual se derivaba -en cierto modo- de la
teoría de Paul Davies denominada “Superfuerza”, esto era posible, y más
que eso, él no era el único que lo pensaba… James
Lovelock, Michael
Whitfield y la bióloga norteamericana Lynn Margulis crearon el concepto de
Gaia,
convirtiéndose así en el símbolo del Ecologismo y la “New
Age”
(Nueva Era) y fueron también los responsables del lema: ¡La Tierra es un ser
vivo, respetémosla!.
“Gaia”
es el nombre que los griegos utilizaban para designar a la Tierra. Gaia es la
diosa primordial que el poeta Hesíodoto menciona en la apertura de la Teogonía.
En esta obra, Gaia no es solo la Tierra sino mucho más que eso, ella es el
Huevo Cósmico: ‘Se ve por fuera todo él entero, pero como aún no se ha
abierto, su interior permanece en el misterio’.
Los
tres elementos esenciales del poema mítico de Hesíodoto, son el Caos, Gaia y
Eros. A la creación le precede el estado caótico, un plasma primordial en el
que no es posible distinguir la materia de la energía o espíritu. Ella es la
unidad todavía no manifestada, secreta e incognoscible, sin tiempo ni
espacio.
“Gaia
la del Amplio Seno”, vino a ser la primera manifestación después del Caos,
ella como la gran madre que contiene toda la potencialidad del cielo y la tierra
representa la vida que se funda en el amor primordial de Eros. Gaia
es por
tanto, la materia viva que organiza el Caos mediante la unión con el espíritu
o energía de Eros…
Parecía
que éstos extraños dibujos en el heno nos indicasen, indirectamente, que
actualmente la consciencia del planeta mismo nos está haciendo recordar que
dentro del caos de nuestras vidas existen núcleos de orden y una simetría de
las formas que atraviesa todas las dimensiones de nuestra existencia.
De
hecho, Anaxágoras de Clazomene el gran filósofo griego, dedicó gran parte de
su vida a la divulgación de lo que él llamaba la “Revelación Primordial”,
más tarde conocida como el concepto de “Anima Mundi” o alma del mundo. Éste
filósofo, al igual que haría también Platón, se dedicó a propagar la idea
de la “Inteligencia Mundana”, el “Nous”, el principio que existe
absolutamente separado y libre de la materia, y que obra con arreglo a propósitos
ignotos.
Este Nous, es
lo que constituye la conciencia de todo lo que existe, desde un átomo a un
planeta. El concepto del Nous esencial o mente universal como motor de la
materia y alma animadora inmanente en todos los átomos, chocó frontalmente con
los conceptos de Demócrito, quién pensaba
que los átomos eran impulsados ciegamente por unas fuerzas abstractas.
Este
último pensamiento es obviamente, el que impera hoy en la Ciencia Académica
oficial, a pesar de que en la cultura occidental siempre han existido corrientes
como la preconizada por Hegel y los transcendentalistas alemanes, que se
mantuvieron en su concepción del “Absoluter Geist” o “Espíritu
Absoluto”, sugerido por Von Hartmann, en su filosofía pesimista de lo
“Inconsciente”. Según Hegel, lo Inconsciente jamás habría emprendido la
vasta y laboriosa tarea de desenvolver el Universo, más que con la esperanza de
alcanzar la clara consciencia de sí mismo…
aaaaaa
Antonio
se sorprendió de repente, elucubrando, cuando tendría que estar tomando
algunas decisiones y escribiendo algo de su esperado informe. Se concentró
mentalmente con el propósito de no divagar más en el objetivo de saber como
arreglar el lío neuronal de Betty…
En
la pantalla de su PC aparecían ahora las formas globulares de los solitrones
morfológicos, que constituían la única esperanza de simetría y armonía
dentro del caos neuronal de Betty. Estas “islas de armonía” en un océano
de caos, eran como faros en la noche, como líneas que marcaban el camino. ¿Pero
hacia donde…?
Desgraciadamente,
no había tiempo para una investigación que se anunciaba difícil y laboriosa,
mientras que él disponía de menos de seis horas para presentar un documento que
en el fondo debía de ser sólo, una cortina de humo razonable que pudiese
simular ser una solución mínimamente aceptable para el Vampiro. Así que se
concentró de nuevo en la lógica del razonamiento para encajar un simulacro de
propuesta…
>
A la pregunta de sí el autómata es capaz de desaprender lo erróneamente
aprendido, habría que contestarla analizando el proceso del pensamiento, y
buscando similitudes con la mente humana. ¿Por ejemplo, podría yo olvidar las
elucubraciones de mi pensamiento durante la última hora de una forma
consciente? –se preguntó Antonio vivamente preocupado.
Mi
pensamiento, en la última hora, había navegado en un mar tempestuoso uniendo
conceptos y siguiendo un hilo aparentemente caótico, pero en cierta medida lógico,
pues éste tipo de razonamiento de la mente humana se basa en la búsqueda de
similitudes y contra-similitudes de los conceptos en liza, los cuales forman
nuevos pensamientos al compararlos entre sí.
Betty
hace algo parecido, cuando un concepto nuevo entra en el autómata él produce
un razonamiento mediante la búsqueda de sinónimos y antónimos de los objetos
del razonamiento. Y cuando los encuentra, intenta
comparar entre sí las cadenas de ideas que acompañan a los objetos
similarmente encontrados, enzarzándose luego en la construcción de las tablas
de verdad que le permitan definir el porcentaje de validez y la congruencia de
las nuevas estructuras de pensamiento formadas… ¡Pero son demasiados efectos
mariposa a tener en cuenta si invertimos el proceso! Pues todo él es
eminentemente empírico, tal y como ocurre en el pensamiento humano. – Se
contestó Antonio más preocupado incluso que antes.
Por
tanto, la respuesta era ¡No! Ni él podía olvidar conscientemente, ni Betty
podía desaprender lo aprendido, simplemente invirtiendo los algoritmos del
motor inferencial. Además, quedaba la problemática de la inconsciencia del autómata
cuando el operador humano actúa directamente sobre el motor inferencial…
En
este caso, es el operador mismo, quien crea el efecto mariposa en la mente del
autómata al interactuar con él de forma subconsciente para la mente del
androide...
Antonio
de pronto de encontró iluminado por un fogonazo mental:
¡Pues
claro, el Subconsciente es la clave…!!!
>
Cuando actúo directamente sobre el motor inferencial del autómata, yo me
constituyo en su subconsciente de una forma que él no puede asimilar -pensó en
voz alta-. Yo podría vaciar la mente de Betty y cargarle un “back-up” de
memoria de hace algunos meses, con lo que haría regresar a Betty meses atrás
en su tiempo mental, invirtiendo técnicamente la variable del tiempo de una
forma un tanto grosera, pero efectiva.
Igualmente
un hipnotizador podría manejar mi subconsciente haciéndome olvidar las últimas
horas o incluso días de mi vida. Por tanto, en el concepto de Supermente se
deben incluir las dimensiones de consciencia.
Betty
vive en una dimensión de consciencia en la que no sabe nada de mis manejos en
su motor inferencial. Así mismo, yo vivo en otra dimensión cuando no soy
consciente de los manejos exteriores a mi subconsciente.
Al
igual que los solitrones de la teoría del caos se repiten a través de todas
las escalas de un conjunto, la mente sólo constituye un eslabón en la cadena
de los niveles de consciencia…
Pero
una segunda conclusión le rondaba por la cabeza:
>
Si se hacía una extrapolación del sistema mente-máquina al mente-supermente,
había que admitir que el cerebro humano podía trabajar también como
"terminal remoto" de un "Súper-Yo" que controlara el
subconsciente humano, desde un sistema exterior al cerebro mismo.
Este
razonamiento le bloqueó, pues significaba que el cerebro como tal… ¡no podía
contener todo el pensamiento individual humano!!! Y, por consiguiente, no era
él
el origen del pensamiento, sino un simple terminal remoto, una especie de radiocontrol
transmisor-receptor. Por tanto, en esta hipótesis, nosotros al intentar
reproducir el pensamiento en el androide basándonos sólo en la estructura
cerebral, únicamente estábamos construyendo una radio de control remoto que
alguien o algo debería manejar…
Antonio estaba perdido, no podía
pensar. Miró su reloj y se alegró de que fuese la hora de su almuerzo con
John. Quizás él podría aclararle algo, aunque en este caso, Antonio no estaba
seguro de que John le entendería...
Al llegar al banco de costumbre
encontró a John sentado y mirando como los patos nadaban por el pequeño lago.
Inmediatamente Antonio se dio cuenta de que algo andaba mal, pues de otro modo,
John estaría permanentemente “moviendo el bigote”.
Al saludarle, John respondió
de forma algo cortada:
-
¡Que tal
hispano! ¿Cómo está de salud nuestra vieja amiga Betty?
-
Como
ayer, en la UVI, en estado crítico.
-
¿Tienes
algún plan de urgencias preparado?
-
Nada
concreto, he estado elucubrando sobre las simetrías de gauge…
-
¿Y…?
-
Verás,
ya conoces… la GTU, la Gran Teoría de la Unificación y la de la
Superfuerza… por lo que… he estado trabajando en la de la Supermente.
-
¿Y qué
algoritmo piensas aplicar, en qué ecuaciones te basas?
-
En teoría,
pensaba comenzar con las ecuaciones de la EDC, la Electrodinámica Cuántica, y
algo de las funciones exponenciales y sinusoidales. Después, no lo sé...
-
¿La
EDC…? ¿Funciones exponenciales y sinusoidales…? ¡Por Dios Antonio! Estás
peor de lo que yo pensaba. ¡Escúchame con atención! Nosotros somos informáticos,
trabajamos con ciencias exactas, no con elucubraciones abstractas. Tú preparas
un algoritmo en un programa y… ¡Bingo! Alguien llama por teléfono, ve su
televisión de pago vía satélite, o le llega el recibo de la luz
correctamente. Si el algoritmo no funciona ¡Zas! Todo se va a tomar por el culo
y tú a la “puñetera” calle ¿Me entiendes?
-
¡Ya...
Ya! Pero no te preocupes, el tema de la teoría del caos se me ha atragantado. Y
de la integración lógica de la teoría resulta que la Supermente tiene varias
dimensiones encadenadas, con lo que incluso nuestro cerebro solo sería un
terminal remoto de otro sistema exterior y así sucesivamente. Llegando a la
paradoja de que para que Betty funcionase bien, habría que conectarla a otra
mente superior… y para esto, ni yo estoy aún preparado.
Antonio
se sorprendió, por un momento John había parecido vacilar y, sólo por un
instante, Antonio pensó que iba a hacerle una confesión. Pero en el último
segundo John se arrepintió y contestó como quitando importancia al tema:
-
Vamos a
ver si lo entiendo… De la teoría de la unificación sacas como conclusión
que debe de haber una Supermente que equilibre a la Superfuerza que ésta
pregona en aplicación de las simetrías de gauge a cualquier conjunto de
referencia. Pero la teoría del caos destruye la aplicación de las
simetrías al entrometerse los efectos mariposa en el asunto…
-
Sí, más
o menos…
-
¡Perfecto!
Entonces si no existe la Superfuerza, en consecuencia no puede existir la
Supermente y todo concluido. Un final feliz, para un feliz final de película,
y… a otra cosa “mariposa”… ¡Nunca mejor dicho!¡Je, je…!
En este momento, saltaron todas
las alarmas de Antonio. John nunca le hubiera considerado un imbécil, o por lo
menos, hubiera planteado el argumento con una base muchísimo más sólida.
Decididamente le ocultaba algo, y fuera lo que fuese, era grave.
-
¡Un
razonamiento impecable, sí señor…! Si no existe el fuego, el humo en teoría
tampoco debería existir. Eso es algo parecido a lo que los académicos de la física
cuántica dicen acerca de la gravedad: ‘La anti-gravedad no existe porque
nunca ha sido observada’. Cuando el investigador de origen ruso Yevgeny
Podkletnov dijo haber desarrollado un dispositivo que puede blindar objetos
eliminando la fuerza de atracción, y lo probó en un experimento realizado en
la universidad tecnológica de Tampere en Finlandia en 1992, la Comunidad Académica
se murió de risa. No obstante, la NASA en 1996 decidió investigar los trabajos
del científico en el “Marshall
Space Flight Center” y en el 2002 Boeing hace público en la
revista “Jane’s Defense
Weekly”
que su división secreta de investigación Phantom
Works
en sus hangares de Seattle
esta construyendo una máquina gravitatoria que sustituirá a los aviones
actuales en un futuro cercano. Y todo esto mientras que la comunidad “científica”
sigue propugnando que la antigravedad no existe.
Aquello no era ya una mera
partida de ajedrez virtual entre “amigetes” como las anteriores. Ahora
estaban en la arena del circo luchando como dos gladiadores y las cuchilladas
eran a muerte…
-
Bueno ¡
Je, je!. Nunca puede uno descubrir todas sus cartas ¿No te parece? Pero
volvamos a lo que nos preocupa. Nuestra querida Betty. He estado
pensando acerca de ello y creo que el problema puede estar en la impronta
de código genético de las neuronas Pi, esto… de las neuronas Morgan claro
está.
La cosa estaba pasando de castaño
oscuro y Antonio empezaba a molestarse realmente…
-
No sé a
lo que te refieres.
-
Sí
hombre, me refiero a los datos genéticos de posición de las neuronas átomo dentro de las neuronas celulares. Todo
aquel rollo de la hemoglobina…
Antonio recordó de repente el
“rollo” al que hacía referencia John. Durante las primeras fases de
desarrollo de la neurona Pi. El Grupo 4, se había fijado en la estructura
celular que componía la molécula de la hemoglobina:
La hemoglobina
de nuestra sangre es una típica molécula de proteína. Está formada por
cadenas de moléculas menores y aminoácidos. Cada una de ellas contiene unas
cuantas docenas de átomos dispuestos de acuerdo a un modelo preciso. En la molécula de
hemoglobina hay 574 moléculas de aminoácidos dispuestas en cuatro cadenas que
se enrollan unas con otras para formar una estructura globular tridimensional de
sorprendente complejidad.
El modelo de
una molécula de hemoglobina se parece más bien a un denso arbusto espinoso.
Pero a diferencia del arbusto real, éste no es un patrón aproximado y sujeto
al azar, sino “una estructura definitiva e invariable”, repetida idénticamente
millones de veces, sin una ramita o torsión que quede fuera de lugar.
La hemoglobina es una molécula
típica, utilizada para explicar el principio por el cual los átomos tienden a
adquirir formas estables.
Y esto les sirvió de guía
para posicionar las neuronas Pi dentro de las estructuras celulares mediante una
impronta genética en cada neurona átomo, que indicase con precisión la posición
y jerarquía de dicha neurona dentro de la estructura celular o pensamiento básico.
-
Bien, ¿y
qué es lo que piensas que puede andar mal?. – Dijo Antonio no muy convencido.
-
El
problema podría presentarse durante la aprehensión, justo en el momento en el
que las neuronas átomos del pensamiento secundario se recolocan en la neurona
celular del pensamiento primario. En ese momento la impronta genética de las
neuronas receptoras y las de las neuronas aprehendidas tienen que ser
modificadas de acuerdo con el nuevo código genético obtenido del receptor y
del donante. Por lo que cualquier cálculo erróneo en el algoritmo de computación
del motor inferencial puede dar como resultado genes mal orientados, con lo que
nuestra estructura precisa de arbusto puede terminar siendo la de un ciruelo
cualquiera…
Antonio negó con un gesto y
agachó la cabeza mientras que con los dedos se rascaba la nuca con fingida
parsimonia.
-
Ese
algoritmo de control, es y seguirá siendo por muchos años una “patata”.
John, tú lo sabes muy bien. El algoritmo fue diseñado por analogía con la
embriogénesis de todas las criaturas vivientes. Ellas tienen almacenada toda su
información en el ADN y la transcriben del ADN al ARN mensajero que lo traduce
a su vez en proteínas y éstas en nuevas células. Para poder simular
correctamente el fenómeno, deberíamos poder explicar cómo una célula única
y primordial se transforma en una multitud inabarcable de células diferentes
con estructuras y funciones tan distintas como las células de la piel, las óseas,
las musculares, las nerviosas, y así sucesivamente hasta construir una máquina
viva completa.
Antonio recordaba las largas e
infructuosas discusiones en los seminarios científicos acerca de las
variaciones del ADN por mutación y mezcla sexual, sin ponerse de acuerdo en cómo
dicho ADN ha evolucionado siguiendo la selección natural. La embriogénesis se
parece a la evolución de un microcosmos en un corto espacio de tiempo. Así por
ejemplo, se advierte cómo un embrión animal pasa por varios estadios de
desarrollo y se semeja a un pez antes de parecerse a la criatura adulta
que está destinada a ser. El parecido con el pez no es algo superficial, pues
el embrión prematuro dispone de branquias auténticas para la respiración acuática.
Como quiera que el embrión recibe su alimento de la madre a través del cordón
umbilical, éste no necesita para nada las branquias. Por lo que no parece
demasiado fácil la explicación de porqué el embrión repite un estadio
completo del desarrollo de su evolución, aunque éste ya no le sirva para nada.
¿No estaría el “Nous”
esencial de Anaxágoras haciendo de las suyas como motor de la materia y alma
animadora inmanente en todos los átomos? –Se preguntó Antonio al final de
esos segundos de reflexión.
-
Sí, pero
nadie dice que tengamos que saberlo –dijo John quitando importancia a las
reticencias de Antonio-. Es la propia selección natural la que se encarga de
realizarlo por medio de la evolución. Escucha, si los progenitores de una
especie viven en determinado ambiente y pasan un ADN cambiado a sus hijos, éstos
podrán vivir mejor o peor que sus padres en ese ambiente que también
evoluciona. De esta forma obtenemos un medio infalible de medir la efectividad
de ese nuevo ADN basándose en el aumento o disminución de las poblaciones.
-
Ya, pero
la segunda ley de la termodinámica dice que la entropía crece invariablemente
en cualquier lugar del universo, con lo que un estado caótico como el actual
conglomerado neuronal en el cerebro de Betty, no haría nada más que empeorar.
A menos que esperásemos unos cuantos miles de millones de años a que ocurriera
“una carambola singular”, de esas que los científicos de hoy atribuyen a la
vida. -Aquel comentario acabó por poner nervioso a John.
-
Escúchame
bien, “listillo”, eso de esperar unos cuantos miles de millones de años de
evolución caótica, sólo pasa en tu pueblo; donde esperáis en el quicio de la
puerta a que pase el tiempo, mientras os coméis de vez en cuando un pastel de
patata de ésos que me cuentas. Pero esto es EE.UU., y aquí pensamos con la
cabeza y no con los pies. Aquí, nosotros podemos simular las implicaciones de
unos cuantos miles de años de “carambolas” en solo un par de meses.
-
No se
llama “pastel de patata”, sino “tortilla de patatas” y también tiene
cebolla. Pero volviendo al tema. ¿Piensas realmente jugar a ser un dios del
tiempo aficionado... algo así como intentar ser un dios Cronos de tercera
categoría…?
-
Vamos a
ver... ¿No dices que tienes un 36% de neuronas corrompidas…? ¡Pues te las
cargas y ya está! Es decir, creas un ambiente hostil a las células neuronales
corrompidas, como ocurrió con las mariposas blancas de Birmingham, que
desaparecieron evolucionando a mariposas negras debido al hollín de las fábricas
que oscurecía la corteza de los árboles. Y antes de que me preguntes cómo,
voy a iluminar tu herrumbrosa mente. Primero hay que detectar los patrones de
conducta que definen a una neurona
corrompida, después definimos un virus informático que ataque solamente a
aquellas que siguen dichos patrones, y que además sea un elemento de selección
para las neuronas negativas, primando de esta forma sólo a las positivas. En la vida real los
virus desarrollan ese tipo de rol en las comunidades vivas. Por ejemplo: Un
pequeño grupo de virus puede, en un par de días, acabar con todo un organismo
vivo de miles de millones de células. ¿Y como lo consigue? Pues muy sencillo:
Primero el virus bacteriano o “bacteriófago” (comedor de bacterias) se
adhiere a la membrana exterior de la bacteria con unas patas parecidas a las de
las arañas e introduce en la célula bacteriana una porción del ADN vírico
que porta en su cabeza. A partir de ese momento el ADN vírico se mezcla con el
ADN bacteriano y al cambiar los ARN mensajeros la bacteria comienza a fabricar
proteínas víricas en lugar de las proteínas bacterianas. Poco después se
puede ver como las bacterias se abren dando salida a centenares de nuevos virus
como el primero.
-
Ya, lo
que tu pretendes es crear un mecanismo de selección guiado y no fortuito, de
esta forma existe una evolución dirigida. ¿Pero, hacia dónde?
-
Hacia un
espécimen de rendimiento óptimo, naturalmente. Escucha Antonio, los
especimenes de androide TWMCS, Total Web Master Control System (Sistema Maestro
de Control Total en Web), los que tú denominas mis “perros de presa”, han
estado evolucionando durante años en una Intranet de evolución dirigida. Me
explicaré mejor: En nuestra Intranet, que simula a la perfección a Internet,
conviven durante un espacio de tiempo cuatro “lobos” o androides cibernéticos
de control, que en un primer momento en cada fase son iguales, pero cada uno de
ellos, durante cortos períodos de tiempo evoluciona por separado con el único
objetivo de controlar el entorno y a sus semejantes. Es decir, se crean unas
estructuras que fomentan al depredador gregario, las cuales generan
posteriormente a un líder claro de la manada de depredadores del sistema,
al más puro estilo evolutivo.
-
¿ Y cómo
sabéis quién es el líder?
-
Muy
sencillo, de cuando en cuando se ordena a un “lobo” hacerse con el control
total de la red, mediante acciones concretas como enviar un E-mail o controlar
un puerto I/O. Al mismo tiempo, al resto de la “manada” se le ordena evitar
a toda costa que el E-mail sea enviado. Sin embargo, a veces, un espécimen en
particular consigue realizar la acción ordenada en contra del resto de
depredadores que intentan oponérsele. En ese momento el líder es identificado
y los otros tres lobos subordinados son borrados del mapa. A continuación el líder
es “clonado” en tres nuevos lobos más el original y el juego comienza otra
vez.
-
¿Y cómo
habéis solucionado el problema de la acreción o falsa aprehensión de las células
neuronales?.
-
Bueno, en
realidad no lo hemos solucionado, verás, ése era el cometido de tu “vaca”
Betty. Nuestros “lobos” no duermen ni tonterías por el estilo, la
compactación y elaboración de pensamientos se realizan por ósmosis celular,
que como sabes es bastante más rudimentaria que el concepto de aprehensión en
sí mismo aunque, por otro lado, es más práctico y fiable.
-
Pero ese
procedimiento implica un incremento exponencial de la capacidad de
almacenamiento del androide, lo que acarrearía un crecimiento incontenible de
sus recursos.
-
Sí, pero
ese factor no es relevante en la especificación de nuestros programas
seudo-depredadores. No existe ningún límite en cuanto a los recursos a
utilizar, el único requerimiento es que tienen que residir en servidores de red
estándares de los actualmente utilizados en
Internet. En teoría, nuestros lobos estarían capacitados para expandirse por
la Web y depredar todos los demás programas y recursos asociados, por lo tanto,
no hay límite de recursos en cuanto a capacidad de memoria.
-
¿Y cómo
es la estructura neuronal de tus lobos?
-
Es muy
similar a la de tu querida “vaca” Betty, solo que no está dirigida a
acumular conocimientos genéricos, sino a coleccionar y aplicar la estructura de
los programas que se encuentra en la Red y adaptarlos a su estructura neuronal.
Verás, el motor inferencial original que programamos en lenguaje “C”, se
recompiló a lenguaje “JAVA” y se le añadieron unas estructuras lógicas de
juego estratégico, más la teoría de control “Black Box” que tú también
ayudaste a desarrollar hace cinco años.
-
¿Lógica
de juego estratégico…?
-
Sí, un
programa como el que aparece en la película “Juegos de Guerra”, de origen
militar pero bastante anticuado, que tuvimos que reorganizar casi
completamente. Las estrategias de aprendizaje basadas en los antiguos
programas de ajedrez son la base del juego en cuestión. Estos programas mejoran
al jugar con contrincantes porque están equipados con una librería de reglas y
tácticas de suma utilidad, pues, no en vano, durante una partida clásica de
ajedrez existen 200 millones de posiciones distintas a calcular como media en
cada partida. Estos programas tienen una pequeña tendencia a actuar por azar,
incluidas sus decisiones. Y siempre que una táctica anterior dio resultado, ésta
queda registrada con un mayor nivel de fiabilidad que las otras tácticas con
menor trascendencia, así se mejora el juego y se evoluciona en la
competitividad. Aunque, no sólo existe una táctica de combate tradicional,
sino también una táctica conocida como: “rol de juego gregario”, basada en
las tácticas de juego de desgaste definidas por Maynard Smith. Estas tácticas
surgen del estudio de comportamientos en especies animales que nunca se enzarzan
en combates serios entre sí, como lo es una manada de lobos…
-
Pero no
se pueden pasar toda la vida amenazándose sin más…
-
¡Oh,
no…! La cosa es más complicada. Existen varios tipos de juegos y roles a
asumir en cada uno de éstos. Según Maynard Smith, dependiendo del tipo de
agresión existen dos tipos básicos de estrategia de lucha, la del Halcón o
agresor nato que luchará siempre tan dura y desenfrenadamente como le sea
posible, replegándose sólo cuando se encuentre seriamente herido, y el de
Paloma o apaciguador nato que se limitará a amenazar de una forma digna y
convencional, sin dañar seriamente a nadie. Entre el Halcón y la Paloma no
puede haber conflicto serio pues ésta última se retirará siempre. Existen
otros roles como el de Vengador, es decir, una personalidad que no establece un
ataque salvaje y total como lo hace un Halcón, sino que lleva a cabo un combate
convencional como lo hace una Paloma, y sólo
actúa como Halcón si su adversario lo ataca como tal. Hay, sin embargo, un rol
mucho más equilibrado y evolutivamente estable que es el de Vengador Sonda. En
él, el sujeto presenta un rol que es esencialmente el de Vengador, aunque no se
limita a amenazar únicamente, sino que intenta eventualmente una escalada de la
violencia en la contienda y, si su oponente no responde actuará como un Halcón
hasta ganar la contienda; si por el contrario, su contrincante presenta batalla,
se refugiará en la táctica de amenaza convencional de la Paloma.
-
¡Vaya,
veo que existe toda una cultura y bibliografía propias sobre el tema de la
agresión…!
-
Puedes
reírte lo que quieras, pero es la “agresión” y la posición en la cadena
del depredador dominante, la que define la inteligencia de los seres en este
planeta. Está demostrado que una vaca es de los mamíferos más estúpidos y un
lobo es de los más inteligentes. Y si no, fíjate en lo que la paleontología
nos dice de la evolución de los simios. Hace cinco millones de años
aproximadamente, sólo existía un único espécimen de simio proto-humano en el
África central, que era un antropoide de la sabana
denominado Australopithecus afarensis, siendo éste eminentemente frugívoro.
Tres millones de años después convivían en la sabana el
Australopithecus africanus y el Homo primitivo, el primero seguía siendo
eminentemente frugívoro, mientras que el segundo era esencialmente carnívoro,
pero ya, el volumen craneal del primero era casi la mitad que el del segundo.
Sin embargo, posteriormente nos encontramos con que hace un millón de años, el
Australopithecus robustus desaparece de la faz de la Tierra y el Homo erectus
con más del doble de la capacidad craneana de su competidor, se proclama rey de
la cadena de depredadores.
-
Ya veo,
quien mejor mata es pues el más inteligente, ¿no es eso?
-
Pues no,
no es solamente eso, si comprobamos las curvas de crecimiento craneal, la del
Australopithecus es moderadamente elevada, mientras que la del Homo erectus es
exponencial desde los últimos cinco millones de años
hasta hoy, y esto es una evidencia científica de primera magnitud.
-
Sí, pero
hay algo que se te olvida en esta historia. Desde los últimos 100.000 años el
tamaño del cerebro humano no ha sufrido la más mínima variación. Así mismo,
el cuerpo humano ha cambiado también muy poco en el último millón de años.
¿Significa esto que el Hombre ha llegado ya a
su techo evolutivo y tiene, por tanto, que extinguirse como el
Australopithecus? ¿Y quién lo sustituirá entonces, tus queridos “lobos
virtuales” con un crecimiento craneal ilimitado…?
Aquella contestación enfureció
a John más de lo que Antonio había previsto. John balbuceando incoherencias,
se levantó y se fue hacia su coche sin siquiera despedirse.
Cuando John se hubo ido,
Antonio se quedó en el banco realmente deprimido, no tenía fuerzas ni para
levantarse. Aquella conversación había destruido en una mañana, la poca energía
mental que le quedaba almacenada para todo el día.
Estaba totalmente confundido y
perdido, no podía escribir nada del comprometido informe, y en su mente sólo
quedaban los rescoldos de las palabras de John que le hablaban de violencia, de
estructuras de selección artificiales que servían para crear los filtros
crueles de una evolución desesperada y caótica impulsada tan solo por el
terror a la muerte y al dolor…



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