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Índice Alfabético - Glosario

Ga-Aya_SePher Gahana Gana GandHa Grock Gupta_Vidya Gûrû

Glosario de términos (G):

G  

 Ga-Aya_SePher: (Gaia) (Gaya)(Gea)           

Ver también:   Fohat  

Gaia o Gea es el nombre que los griegos utilizaban para designar a la Tierra. Gaia es la diosa primordial que el poeta Hesíodoto menciona en la apertura de la Teogonía. En la Teogonía, Gaia no es solo la Tierra, sino mucho más que eso, ella es el Huevo Cósmico, el cual,  se ve por fuera todo él entero, pero como aún no se ha abierto, su interior permanece en el misterio, la Matriz Universal que en nuestro caso representa a la Tierra:

‘Gaia, la Gran Madre Virgen que surge del Caos, la ola del mar, para alumbrar a Eros (/ErwV) el mitológico Cupido, el Amor que representa a la Voluntad Divina en su afán por manifestarse en el mundo de las formas’.

Los tres elementos esenciales del poema mítico de Hesíodoto son el Caos, Gaia y Eros. A la creación le precede el estado caótico, un plasma primordial en el que no es posible distinguir la materia de la energía o espíritu. Ella es la unidad todavía no manifestada, secreta e incognoscible, sin tiempo ni espacio.

“Gaia, la del Amplio Seno”, vino a ser la primera manifestación después del Caos, como la gran madre que contiene toda la potencialidad del cielo y la tierra representa la vida que se funda en el amor primordial de Eros. Gaia es, por tanto, la materia viva que organiza el Caos mediante la unión con el espíritu o energía de Eros. Él es entonces, la fuerza viva, la ‘electricidad vital’ o Fohat que aglutina los núcleos vivos de la materia para conformar a nuestra Gaia, la Tierra: ‘El canto de Vida que aglutina los átomos de la materia astral’.

En el mundo clásico, la leyenda dio paso al rito de la Gran Diosa Madre en el santuario de Delfos, antigua ciudad de Grecia, emplazamiento del famoso oráculo del dios Apolo, la cual estaba situada en el incomparable marco de las laderas del monte Parnaso.

El santuario de Delfos era considerado por los antiguos griegos como el Omphalos, el centro u ombligo de la Tierra. Delfos fue sede del oráculo de Gaia, la diosa de la tierra. Según la leyenda, Apolo derrotó a la monstruosa serpiente Pitón, que custodiaba a Gaia y la expulsó del santuario, el cual, después compartió con el dios Dionisio. Los sacerdotes délficos desarrollaron un complejo ritual, centrado en la sacerdotisa principal llamada Pitia. Sus palabras eran consideradas como provenientes del mismo Apolo y el oráculo era consultado por los gobernantes griegos y tenido como guía en todas las grandes decisiones del mundo Helénico.

Gaia es representada por la letra griega gamma (g) cuyo valor numérico es Tres, ese valor ha sido permanentemente utilizado en todas las ideografías y símbolos numéricos de la antigüedad para representar al Planeta, es decir, a Gaia. Ese símbolo hermético ha sobrevivido en el trascurso de los siglos en multitud de escritos y leyendas como las reveladas por Zarathushtra y recogidas por los parsis iránios en el Zend Avesta, y también por los rishis hindúes en el Rig Veda, como nos lo comenta el doctor Geiger:

<< Tres tierras… Se dice, que esto significa tres lechos o capas una sobre otra. [Geiger; Civilization of the Eastern Iranians in Ancien Times] >>

 

El nombre esotérico del Planeta, de Ga-Aya SePher posee un significado oculto de gran trascendencia, pues él mismo está definido como: Las ‘tres esferas engarzadas’.

Su significación real es que el planeta Ga-Aya SePher está compuesto por tres esferas encajadas unas en las otras; dos sólidas en los exteriores y otra fluídrica entre ellas. Las dos sólidas son concéntricas y están regidas por campos magnéticos diferentes, uno polarizado en el sol interior y otro polarizado en el sol exterior o sistémico. El conjunto forma un maravilloso sistema doble en el cual las dos esferas están unidas en la superficie de fricción entre la cara interna de una y la externa de la otra por un colchón magmático que se alimenta por el rozamiento de ambas simas continentales y por la gigantesca compresión de líneas magnéticas y eléctricas que se generan entre ambas esferas. El resultado final es el de un gigantesco condensador electro-magnético en el cual el magma es el electrolito sistémico. 

Esta extraña afirmación, lejos de ser una novedad “especulativa”, es un conocimiento adquirido mediante las iniciaciones de los adeptos a las distintas disciplinas esotéricas durante toda la historia antigua y moderna, revelado incluso públicamente a los neófitos, ya desde el siglo XIX, tal y como se expone en el Capítulo 3 de la Parte II de esta obra.

Sin embargo, en la Ciencia de los Filósofos, la Alquimia, este conocimiento aún formaba parte de los misterios de Hermes, velados para el público generalista, tal y como observamos en la ya conocida obra Alquímica del siglo XVII, Los doce tratados del Cosmopolita, en la cual, Sethon y Sendivogius, con el sobrenombre de:  ‘El Cosmopolita’, nos muestran bajo un velo sutil el funcionamiento de las corrientes de vida procedentes del sol central planetario:

<< El fuego de la Naturaleza no es diferente al del Sol; no es más que una misma cosa. Porque todo, al igual que el Sol, tiene centro y el medio entre las esferas de los planetas, y desde este centro del cielo expande hacia abajo su calor por medio de su movimiento. También hay en el centro de la tierra un Sol terrestre, que por su movimiento perpetuo, impele el calor o sus rayos hacia arriba, a la superficie de la tierra...

En cuanto al centro de la tierra, es un cierto lugar vacío donde nada puede reposar. Los cuatro elementos arrojan sus cualidades excéntricamente (si se puede hablar así) al margen y circunferencia del centro, igual que el hombre arroja su semilla en la matriz de la mujer, en la cual no permanece nada de ella, sino que después que esta matriz ha tomado la porción debida, arroja el resto fuera. Lo mismo le sucede al centro de la tierra, cuya fuerza magnética o de imán de algún lugar atrae hacia sí lo que le es propio, para engendrar alguna cosa, y el resto lo empuja fuera para hacer piedras y otros excrementos…

No te enfades si a veces encuentras contradicciones en mis tratados; esta es la costumbre general de todos los Filósofos y, si los entiendes, tienes necesidad de ello; la rosa no se encuentra sin espinas.

Pesa y considera diligentemente lo que he dicho antes, a saber, en qué materia destilan los elementos el húmedo radical al centro de la tierra, y cómo el Sol terrestre y céntrico lo rechaza y sublima por su movimiento continuo hasta la superficie de la tierra. También he dicho que el Sol celeste tiene correspondencia con el Sol céntrico, porque el Sol celeste y la Luna, tienen una fuerza particular y una virtud maravillosa de destilar sobre la tierra por medio de sus rayos. [El Cosmopolita; Nueva Luz Alquímica o Los doce tratados del Cosmopolita] >>

 

Si como dice nuestro anfitrión: El Cosmopolita, nos enfadamos con él por sus veladas observaciones; acudamos entonces a otro Alquimista de más moderna factura, para entender un poco más acerca del sublime arte de Hermes. Pero antes, nos toca contar otro interesante relato, que como tantos otros que aquí referimos han sido olvidados en la cuneta de la “historia oficial”…  

Allá por 1870-1880, en Filadelfia, un brillante inventor, John Worrell Keely,  asombraba al mundo con una increíble máquina de su invención denominada de ‘fuerza dinaesférica’ que llegó a ser presentada en la Exposición Centenaria de Filadelfia como el universal sustituto de la máquina de vapor. En aquella gloriosa época de finales del XIX, en la que Jules Verne publicaba su libro:  Veinte mil Leguas de Viaje Submarino (1870), donde un fabuloso capitán Nemo comandaba un barco sumergible llamado Nautilus, el cual era propulsado por una misteriosa energía parecidísima a la fuerza dinaesférica que Keely acababa de presentar, se vivía una euforia modernista que desató una ola de entusiasmo científico inusitado entre la clase intelectual del momento. Llegándose incluso a crear en Filadelfia una compañía anónima con apasionados accionistas para comercializar el automotor de Keely llamada: Keely Motor.

¿Qué era exactamente ese misterioso motor? Bueno, el propio Keely define la fuerza que alimenta su motor como Fuerza Inter-Etérica, una “extraña” fuerza que era capaz de desarrollar 25 caballos de vapor en sus primeros y rudimentarios prototipos. Pero dejemos que sea el propio Keely quién nos lo explique:

<< El que examine mi maquina, Si quiere hacerse cargo del procedimiento que se emplea y formar un concepto aproximado de su ‘modus operandi’, tiene que desechar la idea de las máquinas que funcionan por el principio de la presión y agotamiento, por la expansión del vapor u otro gas análogo que choca contra una resistencia, tal como el pistón de una máquina de vapor. Mi máquina no tiene pistón; ni excéntricas, ni existe la más mínima presión ejercida en el mecanismo, cualquiera que pueda ser su tamaño o capacidad. Mi sistema, en todas sus partes y detalles, así en el desarrollo de la potencia como en sus diversas aplicaciones, está fundado en la vibración simpática. De ninguna otra manera sería posible despertar o desarrollar la fuerza, e igualmente imposible sería que mi máquina funcionase con arreglo a algún otro principio...  Este, sin embargo, es el verdadero sistema, y de aquí que todas mis operaciones se encaminen en esta dirección; es decir, que mi fuerza se engendrará, mi máquina marchará y mi cañón funcionará, por medio de un alambre conductor, Sólo después de años de labor incesante, y de experimentos casi innumerables, que me obligaron a construir muchos y muy raros aparatos mecánicos; sólo después de investigar y estudiar minuciosamente las propiedades fenomenales de la substancia "etérea," producida per se, he llegado a poder prescindir de mecanismos complicados, y a obtener, como pretendo, dominio sobre la fuerza sutil y extraña que estoy manejando. [Bloomfield-Moore; Keely’s Secrets] >>

 

Es posible que alguien se esté preguntando: ¿Qué hacen todas estas disquisiciones sobre máquinas en el estudio etimológico de la palabra ‘Gaia’, es decir, la Tierra…?  ¡Ya vamos a ello, ya…! Como nuestro amigo El Cosmopolita  diría: ‘La rosa no se encuentra sin espinas’…

La entusiasta seguidora de Mr. Keely,  Mrs. Bloomfield-Moore, nos narra también unas interesantes reflexiones de Mr. Keely sobre los ‘centros neutrales’, los cuales son de importancia fundamental para entender el concepto de la Tierra Hueca:

<< Mr. Keely explica la manera de funcionar de su máquina diciendo: "No se ha encontrado nunca el medio de producir un centro neutral, al proyectar las máquinas hasta hoy construidas. Si se hubiese conseguido, habrían tenido término las dificultades de los Investigadores del movimiento continuo, y este problema habría llegado a ser un hecho establecido. Sólo se necesitaría el impulso inicial de unas cuantas libras, sobre tal mecanismo, para hacerlo funcionar durante siglos. En el proyecto de mi máquina vibratoria, no he tratado de conseguir el movimiento continuo; pero se forma un circuito que tiene realmente un centro neutral, el cual está en condiciones de ser vivificado por mi éter vibratorio, y mientras se halla bajo la acción de dicha substancia, es en realidad una máquina que es virtualmente independiente de la masa (o globo), lo que tiene lugar a causa de la velocidad asombrosa del circuito vibratorio. Sin embargo, con toda su perfección, necesita que se le suministre éter vibratorio para constituir un motor independiente. Todas las construcciones requieren cimientos de una resistencia proporcionada al peso de la masa que deben soportar; pero los cimientos del Universo se asientan en un punto vacío mucho más diminuto que una molécula; en una palabra, y para expresar con exactitud esta verdad, en un punto inter-etérico, para cuya comprensión se necesita una mente infinita. El investigar las profundidades de un centro etérico, es exactamente lo mismo que buscar los confines del vasto espacio del éter de los cielos, con la diferencia de que uno es el campo positivo, mientras que el otro es el negativo." [Bloomfield-Moore; Keely’s Secrets] >>

 

Comenzamos a llegar ahora al punto determinante del concepto del Sol Planetario Central o núcleo Laya del mismo. ¿Cómo es posible que un punto minúsculo aislado en el centro del planeta sea el ‘punto de aplicación’ de toda la masa del mismo…? Pues bien, tendremos que escuchar nuevamente a Mr. Keely:

<< Por lo que respecta al volumen de los planetas, preguntaríamos desde un punto de vista científico: ¿Cómo puede existir la inmensa diferencia de volumen de los planetas, sin descomponer la acción armónica que los caracteriza? Sólo puedo contestar a esta pregunta con propiedad, entrando en un análisis progresivo, a partir de los centros etéricos rotatorios que fueron fijados por el Creador con su poder de atracción o acumulación. Si se me pregunta qué poder da a cada átomo etérico su inconcebible velocidad de rotación, contestaré que ninguna mente finita podrá jamás concebirlo. La filosofía de la acumulación es la única prueba de que semejante poder ha sido dado. El área, si así puede decirse, de tal átomo, presenta a la fuerza atractiva o magnética, electiva o propulsora, toda la fuerza receptiva y toda la fuerza antagónica que caracterizan a un planeta del mayor tamaño; por consiguiente, continuando la acumulación, permanece la ecuación perfecta. Una vez fijado este centro diminuto, el poder que se necesitaría para arrancarlo de su posición, tendría que ser tan grande como el que se necesitase para hacer cambiar de sitio al mayor planeta existente. Cuando este centro atómico neutral varía de lugar, el planeta tiene que seguirle. El centro neutral lleva consigo todo el peso de una acumulación cualquiera desde el punto de partida, y permanece el mismo, por siempre en equilibrio en el espacio eterno. [Bloomfield-Moore; Keely’s Secrets] >>

 

Esta definición podría no contradecir en nada la de la ciencia académica que define un núcleo de reacción atómica por presión gravitatoria en el centro del planeta –dirán algunos-. Bueno… Bien, sí… y no –contestamos-. Pero mejor le preguntamos directamente a Keely lo que él ha querido decir:

<< Imaginaremos que, después de la acumulación de un planeta de un diámetro cualquiera, de 20.000 millas aproximadamente, pues el tamaño no afecta en nada a la cuestión, se desaloje todo el material a excepción de una corteza de 5.000 millas de espesor, dejando un vacío entre ella y un centro del tamaño de una bola de billar ordinaria. Se necesitaría para mover esta pequeña masa central, un poder tan grande como el que fuese preciso para mover la corteza de 5.000 millas de espesor. Además, esta pequeña masa central arrastraría siempre consigo el peso de la corteza, manteniéndola equidistante, y no habría ningún poder contrario, por grande que fuese, que las pudiese juntar. La imaginación se turba al contemplar la inmensa carga que soporta este punto central en donde el peso cesa... Esto es lo que entendemos por un centro neutral. [Bloomfield-Moore; Keely’s Secrets] >>

 

Como es de prever, Keely no tuvo un final feliz, no se hizo rico, ni recibió de una enfervorizada y exaltada multitud, la gloria y la fama que otorga esta correspondida sociedad, en forma de pequeñas estatuas, distribuidas por los jardines donde suelen hacer sus necesidades las irreverentes palomas…

Keely, arruinado y aborrecido  por la sociedad que creyó en él, desapareció de la primera plana de los periódicos para perderse en la bruma del anonimato. ¿Qué pasó? ¿Dónde están ahora sus motores y sus ingenios…? ¿Por qué fracasó en comercializar unos prototipos reales y tangibles? Esta vez no miraremos de soslayo hacia un poder fáctico en la sombra que todo lo controla… Sino a la propiedad característica  de la fuerza que Keely empleaba para mover sus ingenios: la propia Fuerza Inter-Etérica.  Esta fuerza es conducida desde el Cuerpo Etérico de cada individuo que actúa como antena o receptáculo, siendo él mismo, el catalizador de dicha fuerza para suministrarla en pequeñas cantidades al mecanismo de trasformación.

Pero ningún otro individuo era capaz de realizar esa hazaña sutil con las máquinas de Mr. Keely, y así él era el único humano capaz de hacer funcionar sus propias máquinas. La situación llegó hasta tal extremo, que en cierta ocasión los accionistas de la compañía "Keely Motor" pusieron en los talleres un hombre con el objeto expreso de descubrir su secreto. Después de seis meses de atenta observación, dijo un día éste a Keely: ‘Ahora ya sé cómo se hace’. Keely le dejó actuar la llave reguladora que dirigía la fuerza de la máquina que estaba manipulando entonces, la cual,  habían estado los dos juntos montando. El hombre dio vuelta a la llave, y nada resultó. ‘Dejad que vea de nuevo cómo lo hacéis’, dijo el hombre a Keely. Este accedió,  y la máquina funcionó inmediatamente. Nuevamente lo intentó el operario sin éxito alguno… y así, los maravillosos inventos de Keely fracasaron estrepitosamente en su comercialización.

¿Tal vez era Keely un ser fuera de lugar…? Alguien que manejaba una fuerza innata a la que el resto de los mortales no tenía derecho aún por su grado de evolución interna. El Tiempo nos lo dirá…. O talvez no…

  

 Gahana:             

Ver también:      Gana; Ga-Aya SePher; ShiVa

El  Mundo Exterior, aquél que representa a todos los seres que habitan la superficie exterior de Gaia, es también conocido como Gahana, el mundo anárquico e inarmónico, la temible civilización de los malos espíritus y de los hombres sombríos.

Ella, Gahana, es la hija decadente de una madre, por el contrario, bella y pura, Gana, la Paradesa, madre de una noble raza de espíritus fieles a Aditi, la Naturaleza indivisible y primordial, es también la Gan-Isha, la Armonía del Organismo Universal, relacionada directamente con IshVa, el Rey y Señor de los ALHIM. Por el contrario, Gahana es la antípoda tenebrosa de Gana, su fiera hermanastra polarizada y subyugada por ShiVa, el Destructor, custodio de la humanidad decadente representada fielmente por el collar de cráneos humanos que ostenta en su cuello el terrible dios.

Así, podemos leer en el Vishnu Purâna, cual se dice que es el Dios de este mundo terrible:
<< Gloria a ti, que eres uno con los Santos, cuya naturaleza perfecta es siempre bendecida, y atraviesa sin obstáculo todos los e1ementos permeables. Gloria a ti, que eres uno Con la Raza-Serpiente, de doble lengua, impetuoso, cruel, insaciable de goces y colmado de riquezas... Gloria a ti ¡Oh Señor! que no tienes ni color ni extensión, ni tamaño (ghana), ni ninguna cualidad decible, y cuya esencia (rûpa), la más pura entre las puras, es sólo apreciable por los santos Paramarshis. [Wilson; Vishnu Purâna] >>

    

 Gana:        (Gan-Isha )   (GaNa)       

Ver también:      Ga-Aya SePher; Gahana; Agartha;  Paradesa

El  Mundo Interior, aquél que representa a todos los seres que habitan la superficie interior de Gaia, es también conocido como Gana, la Paradesa, madre de una noble raza de espíritus fieles a Aditi, la Naturaleza indivisible y primordial, es también la Gan-Isha, la Armonía del Organismo Universal, relacionada directamente con IshVa, el Rey y Señor de los ALHIM. Gahana es el espejo de Gana, su antípoda tenebrosa, su oscura hermanastra polarizada y subyugada por ShiVa, el Destructor.

GaNa representa también al elemento Tierra, que se encuentra representado en el Trígono de la Tierra y del Principio, dominado por las casas astrológicas 2, 6 y 10. Su color es el azul, su número es el 10, su trono en Virgo, su planeta Mercurio y su nota Sol fundamental.

  

 GandHa:         

Ver también:   Gahana; Agartha;  Paradesa        

Gandha es el río de la Vida, la corriente universal de vida que fluye mansamente a través del mundo manifestado, como si de un bondadoso perfume se tratase.

Krishna, se define a sí mismo, y a las características de su propia naturaleza, con las maravillosas citas que aparecen en el Bhagavad Gîtâ:

<< Yo Soy el Espíritu del Devenir, su principio, su estado mediano y su fin. De entre los seres soy el más noble de todo lo creado. Entre los seres espirituales soy Vishnú; entre los astros el Sol; entre las luces la Luna; entre los elementos el Fuego; entre las montañas el alto Mérou; entre las aguas el gran océano del mundo; entre los ríos soy Gandha; y Ashvattha entre todos los árboles; soy el Regente, en el verdadero sentido de la palabra, de los hombres y de todos los seres vivientes; entre las serpientes soy la que existe eternamente, el Gran Círculo del Tiempo, que es el fundamento de la existencia humana [Annie Besant; Bhagavad Gîtâ] >>

   

 Grock:      (Brock)   

Ver también:   Sheu; Kinay        

Los Grock o elementales inferiores fueron también conocidos como los Brock, aquellos seres que eran invocados durante el shabat negro, acto provocativo hacia el shabat judío-cristiano, allí se congregaban los brujos y sus neófitos. El lugar de reunión más famoso de la Europa antigua y medieval fue Brocken, el pico más alto de los montes Harz en Alemania, donde transcurre la impresionante escena del shabat descrita en el Fausto de Goethe. Los dos más importantes se celebraban en la noche del 30 de abril (noche de Walpurgis) y del 31 de octubre (Halloween, víspera del Día de Todos los Santos). También se celebraban en las noches del 31 de julio (Fiesta de la Cosecha) y 1 de febrero (víspera de la Candelaria).
El shabat comenzaba con la iniciación de los neófitos y la ceremonia incluía prestar juramento de obediencia al Diablo, firmando con él pactos de sangre y profanando crucifijos y otros objetos sagrados; asignar un espíritu ayudante bajo la forma de gato, ratón, comadreja, sapo u otro animal pequeño, que actuara de sirviente del brujo, y realizar diversos actos obscenos de obediencia al Diablo y su vicario.

A la ceremonia de iniciación le seguía un acto de culto general que, con frecuencia, incluía una misa negra, a remedo de la misa católica, en la cual se rendía culto a Satán.

   

 Gupta_Vidya:    (Gunas)         

Ver también:    Sat         

El Gupta Vidya es el esclarecimiento del conocimiento oculto, la revelación de los misterios encerrados en las tres cualidades, los tres “Gunas”.

Los tres Gunas según la teología hindú eran: Sattwa, la conformidad a la esencia pura del ser o Sat, la raíz siempre presente, eterna y sin cambio. Rajas, el impulso que provoca la expansión del ser en un estado determinado o Asat, el mundo fenoménico manifestado; y por último Tamas, la oscuridad o principio único.

Los griegos conocieron esos tres principios como Chaos, Theos y Kosmos. En la elevación del hombre, Rajas representa a la línea horizontal de la cruz, el mundo manifestado en el que el alma asciende desde Tamas, desde la oscuridad, hacia el Sattwa, la esencia pura del ser formando la línea vertical de la cruz:

<< De la Armonía dimana el conocimiento; de la Emoción el deseo; de la inercia, el error, la ignorancia y la pereza. Los que están situados en la Armonía ascienden a lo alto. Los activos moran en la región intermedia. Los inertes se hunden envueltos en las más viles cualidades.

Cuando el Vidente se percata de que las cualidades son el único agente; cuando conoce á AQUEL que sobre las cualidades prevalece, entonces participa de Mi naturaleza. Cuando el morador del cuerpo transpone las tres cualidades de que dimanan todos los cuerpos, se libra del nacimiento, de la vejez, de la aflicción y de la muerte, y bebe el néctar de inmortalidad. [Annie Besant; Bhagavad Gîtâ] >>

   

 Gûrû:           (Goro)              

Ver también:    Sâdhu; Bagwandas        

Los maestros Gûrû son los destinados a la formación de los iniciados de distintos grados y capacidades, y llevan los siete nombres, hierograma o ‘mentrams’ de los siete Poderes celestes, terrestres e infernales.

Así es como Ferdinand Ossendowski lo recoge en las tradiciones seculares de los Lamas de la región de Urga en su libro llamado “Bestias, Hombres y Dioses”: 

<< El trono del Rey del Mundo, está rodeado por millones de dioses encarnados.  Ellos son los sagrados Panditas (Pundit).  El propio palacio es abrazado por los palacios de los Goro (Gûrû) que poseen el secreto de todas las fuerzas visibles e invisibles de la tierra, del infierno y del cielo y quienes puede hacer todo lo necesario para la vida y la muerte del hombre. [Ferdinand Ossendowski; Beasts, Men and Gods] >>

 

Otra muestra de las secretas actividades de los maestros Gûrû, nos la ofrece Helena Petrovna Blavatsky en estas enigmáticas líneas:

<< La Serpiente, el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, y el Árbol de la Vida, son todos símbolos trasplantados del suelo de la India. El Arasa-maran, el banyan tan sagrado entre los indos -desde que Vishnu, en una de sus encarnaciones, reposó bajo su inmensa sombra y enseñó allí filosofía y ciencias humanas-, se llama el Árbol del Conocimiento y el Árbol de la Vida. Bajo la sombra protectora de este rey de los bosques, los Gurus enseñan a sus discípulos sus primeras lecciones sobre la inmortalidad, y los inician en los misterios de la vida y de la muerte. Los Java-Aleim del Colegio Sacerdotal, se dice en la tradición caldea que han enseñado a los hijos de los hombres a poder ser como ellos. [H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. III ] >>

 

 

 

   

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.