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Índice Alfabético - Glosario

Feérico Filosofía Fohat Fravarshi    

Glosario de términos (F):

 Feérico:          

Ver también:   Devas        

Feérico es todo aquello relativo a los devas, hadas y otros seres elementales; también es usado para definir efectos maravillosos o fantásticos producidos por la magia de estos seres etéricos

La palabra ‘hada’ procede del latín fàtà derivada a su vez de fàtum, el hado, el destino que en el medioevo fue considerado una diosa

Pero el mundo mágico de las hadas y devas no puede ser entendido desde el mundo formal y mental, sino desde el mundo intuitivo, por eso, dejaremos que Betty Ballantine nos hable de ello: 

<< La verdadera experiencia fantástica es muy distinta de esa visión general de lo imaginario compuesta con multitud de literatura sentimental, con legiones de inevitables y eternos finales felices. El mundo de ‘Érase una vez’, con ser encantador y por mucho que lo valoremos, no es el verdadero mundo de las hadas. Las hadas representan el Poder, un poder mágico incomprensible para los humanos, ellas son criaturas extrañas con unos valores y una ética muy alejados del género humano; no piensan y, lo que es más singular, no sienten como los humanos. Esta es precisamente la esencia de su envidia de los mortales y el origen de gran parte de las inquietudes que causan, porque las hadas son en sí criaturas de la materia prima de la vida y van sin cesar atraídas hacia todas las formas de la facultad creadora. [Betty Ballantine; Faeries] >> 

   

 Filosofía:    (Philosophia)                   

Ver también:       Maat            


La Filosofía, o Philosophia es tradicionalmente la ciencia que trata de la esencia, propiedades, causas y efectos de las cosas naturales. Aunque esotéricamente, la Filosofía  es más que un concepto, un método para alcanzar la Iluminación. 

La ‘Philosophia’, en el sentir del griego Jónico, es el amor por la Sabiduría de Dios; es la Verdad Única o Maat, que se manifiesta como el objeto supremo de la Revelación, la cual es en esencia, el refugio sagrado de las Alas y de los Ímpetus. Pero ella, Maat, es también la acusadora temible, Reina del Cielo del Pensamiento, que en un instante apresta a los Ángeles Terribles y les hace apuntar sus espadas de fuego contra los prevaricadores, los levitas hipócritas que ocultan sus propios defectos para hurgar mezquinamente en los defectos ajenos. 

Ella sumirá a las  almas corruptas en las tinieblas de su propia oscuridad y rescatará del fondo del abismo a las almas puras aferradas a la Verdad Única… 

Sócrates (SwkrathV) habla a sus discípulos de la inmortalidad del alma, y define el camino de la “Filosofía”, como la vía de la liberación de todo lo ilusorio y sensorial. La Filosofía, tal y como la enseñó, es el razonamiento lógico de la mente aplicando la Ley de la  Similitud, para desentrañar los misterios incognoscibles, mediante su comparación con símiles familiares cognoscibles, haciendo descender desde los mundos superiores a los inferiores a la Filosofía al apelar directamente a la razón terrenal.
Sócrates extraía del alma de sus discípulos la razón terrenal individual. Sus discípulos extraían el elemento espiritual mediante el razonamiento mental, por la intercesión y la guía de su maestro, pero era la mente del propio discípulo la que realmente alumbraba claramente las causas y consecuencias de sus propios pensamientos y razonamientos. Sócrates hacía que ellos vivenciaran mediante la guía consciente de sus pensamientos, las verdades sublimes del macrocosmos, elevando pedagógicamente el nivel intelectual de las mentes de sus discípulos. 

Sócrates, iniciaría un movimiento en Occidente que marcaría profundamente los cimientos culturales de todo un continente. El “elemento socrático” tiene una importancia trascendental para toda la cultura Aria occidental, y se extendió a través de sus discípulos de forma parecida, al modo en que la doctrina de Buddha se extiende entre los Arios de Oriente. El mensaje de Sócrates era de factura simple, pero de trascendencia universal: ‘Desarrolla en ti mismo lo que tú eres. ¡Conócete a ti mismo!’
Friedrich Hegel,
filósofo alemán, fue el máximo representante del idealismo en el siglo XIX, e intentó dar un nuevo impulso a la Philosophia griega de Sócrates desde el prisma de Aristóteles. El propósito de Hegel fue elaborar un sistema filosófico que pudiera abarcar las ideas de sus predecesores griegos, para que el pasado y el futuro pudieran ser entendidos desde presupuestos teóricos racionales. De igual manera, y basándose en estos conceptos, Kant desarrolló la metafísica moderna occidental. Así, Hegel concibió a la realidad misma como un todo que, con un carácter global, constituía la materia de estudio de la filosofía. A esta realidad metafísica de todo aquello que existe, se refirió como ‘lo absoluto’, o ‘Espíritu Absoluto’(Absolut Geist).

Para Hegel, el cometido de la filosofía es explicar el desarrollo del espíritu absoluto; esclareciendo la estructura racional interna de lo absoluto, y mostrando el destino o el propósito hacia el que se dirige.

Pero, durante su época, las claves de la Philosophia griega se habían perdido, y en el núcleo del estudio del espíritu absoluto de Hegel se encontraba un obstáculo insalvable para la mente humana. No en balde, el propio Pitágoras siempre repudió, por modestia, llamarse a sí mismo: "Filósofo", entendiendo por tal: ‘El que conoce las causas ocultas en las cosas visibles’. Y por ello se llamaba simplemente: "Sabio", que quiere decir: ‘El aspirante a la Filosofía, la sabiduría amorosa o Sabiduría del Amor’.
El fracaso de Hegel, en el intento de racionalizar el espíritu, cristalizó en el movimiento pesimista encabezado por  Arthur Schopenhauer, que proponía los elementos éticos y metafísicos dominantes en su época, integrados a una filosofía atea y pesimista basada en los ideales de los eruditos del Renacimiento y de la Ilustración. Aunque al final, el callejón sin salida en el que sus ideas naufragaban de tedio, le hizo aferrarse al estudio de los sistemas filosóficos del budismo e hinduismo y del misticismo cristiano.
El continuador natural de estas dos corrientes filosóficas fue Eduard von Hartmann,  que intentó elaborar una síntesis de las ideas filosóficas de Schopenhauer y Hegel. La contribución de Hartmann al pensamiento filosófico de su época, fueron sus tesis de que la consciencia humana y todo el proceso físico del mundo están relacionados al conflicto entre dos causas metafísicas opuestas, la ‘voluntad inconsciente’ y la ‘idea consciente’. Asoció la evolución del intelecto con el conocimiento de las ilusiones para conseguir la felicidad y concibió la salvación del individuo mediante el triunfo de la razón y a la extinción de la voluntad consciente.

De esta forma Hartmann enlazaba directamente el pensamiento ario-oriental de la cultura budista y el occidental de la filosofía socrática. De forma sutil se unían las dos antiguas corrientes del pensamiento Ario pre-cristiano en un nuevo renacimiento filosófico, pero dicho “renacimiento” solamente implicaba que la Humanidad “repetía curso” una vez más, al no haber aprobado la “asignatura cristiana” a su debido tiempo…  

   

Fohat:                  

Ver también:    Dzyu; Brill; Demiurgo; Noúmeno; HâOuR    

  

Según nos lo define el Libro del Dzyan dado a conocer al mundo occidental por Helena Petrovna Blavatsky, Fohat es el hijo veloz de los Hijos Divinos, cuyos hijos son los Lipika. Él lleva mensajes circulares: Fohat es el Corcel y el Pensamiento del Jinete que atraviesa como el rayo las nubes de fuego; da Tres y Cinco y  Siete pasos a través de las Siete regiones superiores y de las Siete inferiores. Alza la Voz, y llama a las Chispas innumerables, y las reúne… 

Pero escuchemos directamente la narración de las Estancias del Dzyan acerca de Fohat, tal y como están narradas en el propio libro dado a conocer por Blavatsky

<< Cunde la Vibración, y en sus veloces Alas (las de Fohat) tocan al Universo entero, y al Germen que está latente en las Tinieblas; Tinieblas que alientan sobre las dormidas Aguas de la Vida. La Tinieblas irradian la Luz, y la Luz emite un Rayo solitario en las Aguas, dentro del Abismo de la Madre… [Libro del Dzyan, Estancia III según H. P. Blavatsky; La Doctrina Secreta] >> 

  

En estas enigmáticas sentencias podemos observar como la ‘vibración’ de  Fohat, el mensajero de los Dioses o Dhyân Chohans, son las alas que se mueven sobre la Oscuridad despertando al Germen que mora en ella, el cual representa a la Mónada o Chispa inmortal. Así, Fohat es el Corcel y el Pensamiento del Jinete, esto es, el vehículo de la vida y a la vez el mensajero consciente del Demiurgo, transmitiendo por la voluntad de Él, los Arquetipos de la Vida fenomenal. 

Fohat es en su máxima expresión el ‘Espíritu de Dios moviéndose en el Caos’ o la ‘Serpiente de Fuego’. Éste es el significado de nuestra primera etimología: ‘viçate’, pues Fohat es aquí ‘el que penetra en las Tinieblas’ y ‘el fabricante del Luz Astral Superior o Noumenal’.  La Luz Astral Superior es conocida por todos los cabalistas como el Aether Primordial o Âkâsha, la Luz Primera de los Elohim

La Serpiente de Fuego es representada en la Kabalah por la letra hebrea Teth (X), pues ella es el agente único y universal de toda forma y de toda vida, el cual está formado por Od, Ob y Aour; activo, pasivo y positivo. Od es la Luz pura que da la vida; Ob, el mensajero de muerte y Aour (rw') la síntesis o Luz Astral que envuelve a los cuerpos fenoménicos en el Magnetismo universal llamado también el Oro de los Alquimistas que causa la Atracción o Amor de los Astros. La Inteligencia que guía a esa fuerza es llamada en la Kabalah: Tehor (rweX), el ‘Señor que habita en el mundo de la pureza’. 

La pureza es entonces la base vibratoria para que la forma pueda acoger a Fohat, el fluido eléctrico, pero cuando está desvirtuada se convierte en desarmonía pulsante; en esta situación, el curador (Epopte), necesita entonces imprimir en la forma un ritmo adecuado y disolver el mal. El conflicto existe en la oposición de los movimientos. El curador afina la pulsación de la forma y su integración con la vertiente Monádica y hace esto con la aplicación del medio conductor de energía Brill. El curador debe ser pues, como una campana que resuena con las corrientes del cosmos. La energía Brill es una energía armónica con las estrictas leyes que rigen a los Siete Hijos de Fohat, o siete niveles de vibración energética de la materia manifestada, que van desde la rudimentaria electricidad química hasta la energía radiante pasando por el sonido y la luz. Sus niveles son comprendidos como vibraciones moleculares, inter-moleculares, atómicas, inter-atómicas, etéricas, inter-etéricas y un último nivel de radiación que marca el inicio de un nuevo ciclo al que se denomina como  vibraciones dimensionales: 

<< Entonces Svabhâvat envía a Fohat para endurecer los Átomos. Cada uno es una parte de la Tela. Reflejando al Señor que existe por Sí Mismo, como un Espejo, cada cual a su vez viene a ser un Mundo…[Libro del Dzyan, Estancia III según H. P. Blavatsky; La Doctrina Secreta] >> 

  

La Electricidad Cósmica a la que se asocia Fohat en el mundo fenoménico, no es una fuerza ciega, sino una “Inteligencia” que acompaña a los fenómenos energéticos. De esta forma Fohat es una cosa en el universo sin manifestar y otra distinta en el universo manifestado, por eso en su segunda forma representa la Pureza o perfección de la Forma a imagen del Creador, representada por Tehor. 

Fohat es, de esta manera, la Fuerza viva creada por la Voluntad que enlaza todas las energías cósmicas entre el mundo formal y del inmanifestado: 

<< Él las construye a semejanza de Ruedas más antiguas, colocándolas en los Centros Imperecederos. 

¿Cómo las construye Fohat? Él reúne el Ígneo Polvo. Hace Esferas de Fuego, corre a través de ellas y a su alrededor, infundiéndolas vida; y después las pone en movimiento: A unas en esta dirección, a las otras en aquella. Están frías y él las caldea. Están secas y él las humedece. Brillan y él las aventa y las refresca. Así procede Fohat del uno al otro Crepúsculo, durante Siete Eternidades… [Libro del Dzyan, Estancia VI según H. P. Blavatsky; La Doctrina Secreta] >> 

  

En estos párrafos vemos como existe un hálito de vida activo en el ciclo vital de la Energía Radiante o Fohat, fluctuando desde el inicio hasta el final de cada ciclo mayor de Siete Manvantaras, Y entre cada uno hay un gran vacío o punto Laya, el merecido descanso de la profusión material. Esos ciclos menores están a su vez compuestos de otros muchos que interactúan dentro de ciclos cada vez más pequeños, definiendo minúsculos  procesos de creación y destrucción de la materia, y por eso, a cada ciclo de creación le corresponde uno opuesto de destrucción, dando  lugar a una lucha incesante entre los aspectos constructivos y los destructivos que define las leyes de supervivencia que nos muestra la Naturaleza

<< El Sol Central hace que Fohat recoja polvo primordial en forma de globos, que los impulse a moverse en línea convergentes, y que, finalmente, se aproximen unos a otros y se agreguen… Esparcidos por el Espacio sin orden ni sistema, los Gérmenes de Mundos entran en colisiones frecuentes hasta su agregación final, después de lo cual se convierten en Vagabundos (Cometas). Entonces comienzan los combates y las luchas. Los más antiguos atraen a los más jóvenes, mientras que otros los repelen. Muchos perecen, devorados por sus compañeros más fuertes. Los que se salvan, se convierten en mundos. [Libro del Dzyan según H. P. Blavatsky; La Doctrina Secreta] >> 

  

Vemos aquí a Fohat en su estado de Fuerza o Materia en agitación que mediante la fricción (Fuego Fricativo) va desmenuzando la Materia en movimiento que se separa entre sí, expandiendo de esta manera el cosmos manifestado hasta agotar el frágil equilibrio que relaciona a la Materia con la Fuerza. 

En este punto aparece nuestro tercer aspecto etimológico de Fohat, al que llamamos Po-Huan, Po es la desintegración y Huan es la disolución o dispersión. Este aspecto es encontrado al seguir las huellas de Kiu-te, el compilador del Libro de Dzyan, como primer volumen de los Comentarios a los siete volúmenes secretos de Kiu-te. Al seguir sus pasos encontramos a esa otra gran obra ancestral de la filosofía china, el I Ching, El Libro de las Mutaciones, conocido antiguamente como el Chou I; Las mutaciones de los Chou. Esta última obra, asociada con la dinastía de los Chou, alrededor del 1122 al 221 a.C., y más concretamente del precursor de la dinastía, el rey Wen y de su hijo el duque de Chou, gran figura filosófica al comienzo de la misma, por lo que la obra del Chou I, puede ser datada, al menos bajo ese nombre, con una antigüedad de aproximadamente 1000 años a.C. 

Los Chou fueron los auténticos constructores del Imperio Chino, extendiendo el uso del regadío y construyendo carreteras y canales para mejorar las comunicaciones y el comercio de la China ancestral. Ellos desarrollaron un cuerpo burocrático bien preparado y durante su dominio, cristalizaron tres importantes ramas del pensamiento chino: el confucionismo, el taoísmo y el legalismo.

Esta obra milenaria es sin lugar a dudas una copia u obra menor realizada por los emperadores de China sobre textos mucho más antiguos perdidos actualmente para el gran público y posiblemente hermanos del Libro del Dzyan, los antiquísimos textos atribuidos a Kiu-te

El I Ching se atribuye al mítico personaje Fu Hi, padre de la cultura China y creador entre otras cosas de los grafismos o exagramas que conforman los símbolos del Libro de las Mutaciones, atribuyéndose a tales signos una antigüedad tal que rebasa la memoria histórica del pueblo chino. La obra fue siglos más tarde comentada y regulada por las grandes figuras de la filosofía china como Lao Tse y Kung Tse o Confucio, hacia el siglo VI a.C. 

El motivo de que el I Ching haya sobrevivido a guerras y dinastías se debe fundamentalmente a su carácter oracular y de adivinación por medio de los tallos de Milenrama (Aquilea o Artemisa), que lo hizo muy popular en China durante grandes períodos de tiempo. 

Los signos que representan el tercer aspecto etimológico de Fohat son:  Po, que significa la desintegración y Huan que es la disolución o dispersión. Veamos ahora lo que nos dice el I Ching sobre ellos: 

<< Po; La Desintegración: Lo vulgar, lo oscuro lucha contra lo noble, lo fuerte; no lo hace directamente, sino que lo socava lentamente con su acción hasta que finalmente se derrumba. El trigrama superior significa la montaña, cuyo atributo es la quietud, la calma. No se trata en este caso del hacer humano, sino de condiciones temporales que, de acuerdo con las leyes del Cielo, denotan el cambio entre incremento y mengua, entre plenitud y vacío. La montaña descansa sobre la tierra: la imagen de la Desintegración. 

    Huan; La Disolución, La Dispersión: El viento que planea sobre la superficie de las aguas las dispersa y disuelve en espuma y bruma. Esto implica también la idea de que la energía vital, cuando se acumula en el hombre vuelve a ser dispersada y disuelta por la suavidad. El viento planea sobre el agua: la imagen de la disolución. Así los antiguos reyes ofrecían sacrificios al Señor y erigían templos. En otoño e invierno el agua comienza a congelarse y a convertirse en hielo. Al llegar los aires suaves de la primavera, se disuelve la congelación y lo disperso en bloques de hielo vuelve a reunirse. [Richard Wilhelm; I Ching; El Libro de las Mutaciones] >> 

  

En esta bella imagen distinguimos los Cuatro Elementos: Fuego (Montaña), Tierra, Aire y Agua. Estos mismos elementos son los que perseguimos, sin saberlo, en nuestro estudio etimológico de Fohat... 

Fohat es la fuente misma de esos Cuatro Elementos, y nos dan la clave para descubrir nuestro cuarto aspecto etimológico: Foetor, es decir, el hedor, la fetidez; las cuales sólo pueden significar una cosa: la fermentación, el ‘Fuego alquímico’ por excelencia, la ‘Luz Astral Inferior o Etérica’. 

Realicemos ahora un pequeño viaje por el tiempo al mundo alquímico del medioevo para descubrir los secretos de la gran ciencia, la Filosofía Alquímica… 

A principios del siglo XVII aparece publicado en Praga, Frankfurt y París un pequeño tratado de alquimia firmado anónimamente por una figura denominada El Cosmopolita. No ha sido posible aún aclarar con claridad el misterio de la personalidad que se encuentra detrás del reservado alquimista. En cuanto a la figura histórica asociada a este pseudónimo literario, varios autores se inclinan hacia un alquimista de la época llamado Sendivogius, que fue discípulo a su vez de Sethon, famoso alquimista de la corte de Baviera, que muy posiblemente fuese el verdadero autor de esta obra llamada: Nueva Luz Alquímica o Los doce tratados del Cosmopolita. 

El escocés Alejandro Sethon, nació a mediados del siglo XVI cerca de Edimburgo y recorrió durante su juventud y madurez la Europa del renacimiento recién convulsionada por Miguel Ángel, Tiziano y Rafael, en pos de la ansiada Piedra de los Filósofos buscada por muchos hijos de Hermes y encontrada únicamente por algunos solitarios... 

Sethon aparece en 1603, como un afamado alquimista, en Crossen, residencia del duque de Sajonia, Christian II de Baviera, en esta corte y ante el mismo duque realizó una transmutación, pero ante la avaricia del noble, Sethon se niega a revelarle el secreto de la transmutación alquímica y Christian II le hace detener entonces ordenando torturarle hasta quebrantar sus huesos. 

La figura de Sendivogius se une a la de Sethon precisamente en esa misma prisión de Crossen, y mediante sobornos a los carceleros, consigue rescatarle y huir con él a Cracovia. Al poco tiempo Sethon moriría a causa de las heridas y Sendivogius continuaría su preciada obra publicando el año siguiente, esa interesantísima obra alquímica: Los doce tratados o el Cosmopolita, con el diálogo del Mercurio y del Alquimista, que se publicaron bajo el título de Nueva Luz Química, la cual llegó a influir sobre alquimistas importantes, de los cuales cabe destacar a Ireneo Filaleteo

El enigma de su identidad queda más que claro cuando Sendivogius/Sethon cita en su obra: 

<< Si preguntáis quién soy, yo soy Cosmopolita, es decir, ciudadano del Universo. Si me conocéis y queréis ser honestos, callaros; si no me conocéis, no os informéis más, porque jamás declararé a hombre viviente alguno, que he hecho público este escrito. Creedme, si no fuese de la condición que soy, no habría nada más agradable para mí que la vida solitaria o vivir en un tonel como otro Diógenes, porque veo que todo lo que hay en el mundo no es más que vanidad, que reinan el fraude y la avaricia, que todas las cosas se venden y que en fin la malicia sobrepasa a la virtud. Veo ante mis ojos la felicidad de la vida futura y ello es lo que me da alegría…   [El Cosmopolita; Nueva Luz Alquímica o Los doce tratados del Cosmopolita] >> 

  

Pero volvamos a la clave que nos ha traído hasta aquí, el cuarto aspecto etimológico de Fohat: Foetor, la fermentación, la ‘Luz Astral Inferior o Etérica’. Dice en su tratado El Cosmopolita

<< La Naturaleza es única, y no hay más que un solo Arte, pero existen diversos obreros. En cuanto a que la Naturaleza extrae las cosas de los Elementos, ella los engendra por la voluntad de Dios, de la primera materia, que sólo Dios sabe y conoce. La Naturaleza produce las cosas y las multiplica mediante la segunda materia, que los Filósofos conocen. Nada se hace en el mundo más que por la voluntad de Dios y de la Naturaleza; porque cada elemento está en su esfera, pero uno no puede existir sin el otro y, sin embargo, estando juntos no se ponen de acuerdo. Pero el Agua es el más digno de todos los elementos, porque es la madre de todas las cosas y el espíritu del fuego nada sobre el agua. Mediante el fuego el agua se convierte en la primera materia, la cual se hace mediante el combate del fuego con el agua; y así se engendran vientos o vapores propios y fáciles para ser congelados por la tierra, por el aire crudo, que desde el comienzo ha sido separado de ella; la cual se hace sin cesar mediante un movimiento perpetuo; porque el fuego o el calor no es excitado más que por el movimiento. [El Cosmopolita; Nueva Luz Alquímica o Los doce tratados del Cosmopolita] >> 

  

La trasmutación de todo lo vivo en una nueva vida pasa por la descomposición, la cual produce un tipo de ‘fuego’ que transforma el ‘agua de la vida’  mediante el ‘movimiento’ de Fohat, de nuevo, en la ‘primera materia’. 

¿Cómo se produce esa transmutación? Aquí hay que hablar de otro tipo de consciencias llamadas los Devoradores de los Fuegos, los cuales son identificados por los alquimistas como Salamandras de Fuego, ellos son los que transmutan las fricciones internas consumiéndolas y disolviéndolas en los fuegos fricativos para liberar por fin la trasmutación de las energías retenidas en la Naturaleza. 

Estos Devoradores de los Fuegos o consciencias ígneas, realizan un trabajo de segmentación de los átomos materiales, convirtiéndose así en los Gérmenes de Vida y produciendo, por tanto, la renovación de la vida en la naturaleza. Pero hay que entender que esa reacción no es puramente química, es decir, sin intervención espiritual ni inteligente de ningún tipo, sino Alquímica, aquella que estudia las reacciones de los elementos “vivos”: 

<< Aquel que no tenga, en esta santa y venerable Ciencia, al Sol por antorcha que lo alumbre y al cual la Luna no descubra su luz argentina entre la oscuridad de la noche, caminará en perpetuas tinieblas. La Naturaleza tiene una luz propia que no aparece a nuestra visión. El cuerpo es a nuestros ojos la sombra de la Naturaleza; por eso en el momento en que alguien es iluminado por esta bella luz natural, todas las nubes se disipan y desaparecen ante sus ojos; pone todas las dificultades bajo el pie, todas las cosas le son iluminadas, presentadas y manifiestas, y sin impedimento alguno puede ver el punto de nuestra Magnesia, que corresponde a uno y otro centros del Sol y de la tierra, porque la luz de la Naturaleza lanza sus rayos como un dardo hasta allí, y nos descubre lo que hay más escondido en su seno. Igualmente también, nuestro entendimiento hace una sombra a la sombra de la Naturaleza: todo, al igual que el cuerpo humano, está cubierto de vestidos, y así la Naturaleza humana está cubierta por el cuerpo del hombre, la cual se ha reservado Dios cubrir y descubrir según le place. [El Cosmopolita; Nueva Luz Alquímica o Los doce tratados del Cosmopolita] >> 

   

Fravarshi:    (Feruer)  (Amshaspands)    

Ver también:        Avatar; Ahura Mazda; Zarathushtra

 

El Fravarshi o Feruer, es la esencia mística e inmaterial que todo ser fenomenal posee en los planos trascendentes, en el caso de las grandes entidades encarnadas  o grandes maestros, su Fravarshi o espíritu, es un Avatar muy evolucionado, y en muchos casos un Logoi Regente de astros o grandes agrupaciones de consciencias. Este concepto queda muy bien representado en el siguiente  texto mazdeíta, el Zend Avesta:
<< Invoca ¡Oh Zarathushtra! A mi Fravarshi, pues Yo soy Ahura Mazda, el más grande, el mejor, el más hermoso de todos los seres, el más sólido, el más inteligente y cuya alma es la Palabra Santa... [Darmesteter; Zend Avesta ] >>
En esta frase  Ahura Mazda, la entidad solar que representa a Adonai, conmina a Zarathushtra para que se dirija directamente a la contraparte espiritual del Dios Solar que es su Fravarshi, y el núcleo del Logoi  solar mayor, al cual Zarathushtra puede acceder libremente a través de las conexiones sutiles que el Regente Avatar de cada ser tiene con el Logoi  solar o planetario en cuya órbita de influencia se haya.
Así, Ahura Mazda, no se constituye en el centro de poder sino en el mensajero de La Palabra, cuya fuente se encuentra también en el corazón del mismo Zarathushtra

La palabra Fravarshi y Feruer tienen la misma acepción, correspondiendo su diferente denominación a que éstas hayan sido sacadas del Zend Avesta mazdeíta o del Vendidâd Sâdah, pues el significado de ambas es el del Hombre interno, o entidad pre-existente antes de la encarnación, la cual, guardará el Ego después de la muerte del cuerpo físico. En este sentido, también lo define Jacobi en su glosario como: ‘La parte de la criatura que constituye su tipo y sobrevive al cuerpo’. Anquetil Duperron afirma que el Feruer es la porción más pura del alma humana y según las tradiciones persas, ‘el Feruer asciende a la región de la perpetua luz después de la muerte, mientras que el alma del difunto es obsesionada durante tres días por los ‘Dev’ los genios del mal o espíritus hambrientos. 

Los seguidores de Zoroastro, consideraban a sus Amshaspands como entidades dobles o Feruer. Damascio nos habla de esta dualidad en los siguientes términos: 

<< En estos oráculos, los siete Cosmocratores del Mundo son dobles, una serie está destinada para regir los mundos superiores, espirituales y siderales, y la otra de vigilar y guiar los mundos materiales. [Damascio; De Mysterüs] >> 

  

La palabra Feruer posee entonces un significado dual, identificando la existencia de dos caras opuestas o dos aspectos inversos en la divinidad: Lo ‘superior’ y lo ‘inferior’,  la faz blanca y la negra unidas en un solo y único ser en equilibrio. De esta misma forma lo entiende el Marqués de Mirville cuando nos cuenta: 

<< Aquí tenemos a los dos héroes del antiguo testamento, el Verbum y su Faz, no haciendo los dos más que uno, y, sin embargo, siendo dos, un misterio que nos parece impenetrable hasta que estudiamos la doctrina de los Feruer mazdeítas, y supimos que el Feruer es la potencia espiritual, imagen, faz y guardián a la vez del Alma, la cual se asimila finalmente al Feruer. [Marqués de Mirville; Pneumatologie] >> 

  

 

 

   

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.