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Índice Alfabético - Glosario

Eka Eloi Enoch Epopte Esotérico  

Glosario de términos (E):

Eka:      (Eheieh)            

Ver también:  Anu; Ad                  

Eka o Uno Inescrutable, es en sí mismo Adi, el Primero. Este ‘Uno’ es la agregación colectiva de todos los principales creadores celestes de nuestro universo visible. Él es el ser andrógino, el Achath femenino unido al Achad masculino en el Uno primordial del que se diferencian los Muchos en el plano de ilusión o Mâyâ

Eheieh o Eheieh (hyh'), es el primer nombre de Dios según la Kabalah, al que los Cabalistas llaman ‘Aquel que no puede ser visto por el ojo’, a causa de su elevación. 

Él pertenece al mundo del Ain Suph, Ain Soph (ªds¤y'): ‘La Causa sin causa’, el Infinito. Y su atributo es denominado Kether (rtk)  la corona o diadema, siendo su dominio ejercido sobre los ángeles Haioth-Nakodish 

(Srwqhnhtyh), aquellos que son animados por la santidad, también conocidos como el primer coro de los serafines, seraphim (£yipreS). 

   

Eloi:        (El) (Elohim Sabaoth) (Eloah) (Eliom) (Zeus) (Júpiter)     

Ver también:   Alhim; Târâ  

Eloi es el Regente de Júpiter, y junto con las demás entidades planetarias bajo la supervisión del Regente Solar Adonai,  destronó a los Príncipes Planetarios rebeldes y a sus huestes arrojándolos sobre la Tierra. Este planeta, se convirtió de nuevo en el colector de los seres y energías reluctantes de este sistema de mundos.
Mientras tanto, los Titanes o Kabirim quedaron todos bajo la jurisdicción de Eloi (Zeus, Júpiter), y a ellos se unieron todo un nuevo panteón de dioses y seres descendidos de los restantes planetas de éste sistema solar, aumentando la confusión y las disputas entre los Asuras enclaustrados en este pequeño astro laboratorio.
Târâ era la consorte de Eloi el Regente de Júpiter, que fue raptada por el Príncipe Tao  de la Luna. Târâ representa a la esposa del sumo sacerdote solar y la unión entre ambos alumbra al Buddha; el Ser Superior en el sacrificio de su descenso a la materia para la elevación de los seres humanos en su camino evolutivo. 

Târâ es pues la Madre del Buddha; la Sabiduría representada por el planeta Mercurio en éste sistema solar. 

Pero no es solamente Ella, la Madre de la raza intraterrena, sino también la de la Quinta Raza  de superficie. 

Cuando las luchas de la Tríada acabaron con la raza impía de los Atlantes. Ella intercedió ante  Eloi (Júpiter), para que éste permitiese a los Titanes (Kabirim),  la formación de la Quinta Raza Raíz. 

Eloi queda representado en la Kabalah por diversos nombres, según las funciones que representa esta entidad cósmica coligada a varios planetas y mundos por toda la galaxia: 

Él, El (:l'), el Dios Altísimo, creador de las imágenes de los cuerpos y todas las demás formas materiales, su atributo es Chesed (rsh), que significa la Bondad y la Misericordia. 

Eloah, Eloah (hwl'), el Dios creador de los metales y todo cuanto existe en el mundo material, cuyo atributo es Tipharet (tr'pt), el Sol, el esplendor. 

Elohim Sabaoth, Elohim zebaoth (tw'bc £yhl'), el Dios de los ejércitos que tiene a su cargo al coro de los arcángeles y a Mercurio, creador del reino animal, y cuyo atributo es Hod (rwh), Alabanza. 

   

Enoch:      (Henosh) (Enoïchion)      

Ver también:     Hermes;         

El libro de Enoch es un extraño libro arcano, lleno de profecías y mensajes herméticos rechazado y temido por todas las religiones que llegaron a conocerlo y que incluso bebieron de él sin ni siquiera aceptarlo oficialmente. 

Los judíos repudiaron el libro de Enoch porque en él aparecen extrañas profecías que prenuncian la venida de un mesías de características muy similares a Cristo. Mientras que admiten muchos de sus conocimientos y los incluyen en su Mercavah, el libro mágico por excelencia de la Kabalah. En todo caso, eso es lo que les reprochan los cristianos, según el arzobispo Laurence traductor del Libro de Enoch en sus comentarios: 

<< Los judíos lo rechazaron como las demás escrituras que hablan de Cristo. [Arzobispo Laurence; Libro de Enoch] >> 

  

Sin embargo, la Iglesia católica sigue manteniendo a este mismo libro como una obra apócrifa, aunque el mismo San Juan parece haber tomado de él partes de su Apocalipsis. Los Hechos de los Apóstoles y las Epístolas muestran también, muchos extraños parecidos con el mismo. 

Pero la traducción del etíope al latín del arzobispo Laurence, es relativamente moderna (1821), pues este extraño libro fue traído, en esas fechas, a  Europa desde Abisinia, donde había sobrevivido a la destrucción y persecución sistemática, una obra escrita en Arameo y cuyo autor aparecía con el nombre de Enoch

Es obvio que tanto hebreos como cristianos conocían dicho libro en fecha muy anterior a la de su “segundo descubridor”, lo cual parece indicar que ese libro fue “algo molesto” tanto para unos como para otros en sus orígenes. Tal y como lo explica el propio arzobispo Laurence: 

<< No es posible asegurar que estemos convencidos de que el Antiguo Testamento supere al Libro de Enoch… El Libro de Enoch enseña la preexistencia del Hijo del hombre, el Elegido, el Mesías, que "desde el principio existía en secreto", y cuyo nombre era invocado "en presencia del Señor de los Espíritus, antes de la creación del Sol y de las constelaciones", El autor alude también a la "otra Potestad que en aquel día estaba sobre la tierra y sobre las aguas", viéndose en ello cierta analogía con las palabras del Génesis. (1,2). [Arzobispo Laurence; Libro de Enoch] >>   

En las notas de este libro se puede observar además un intento de datación del enigmático libro con fecha muy anterior a la era cristiana: 

<< De modo que podemos conjeturar que el Libro de Enoch fue escrito antes de la era cristiana por un gran profeta anónimo de raza semítica, quién, creyéndose inspirado en una época posterior a la de los profetas, tomó el nombre de un patriarca antediluviano para dar mayor autenticidad a su entusiasta predicción del reinado del Mesías. [Arzobispo Laurence; Libro de Enoch] >> 

  

¿A que patriarca se refiere la cita anterior? Si nos acercamos a la Biblia, nos encontramos inmediatamente con el versículo siguiente: 

<< Conoció Caín a su mujer, que concibió y parió a Enoc. Púsose aquel a edificar una ciudad, a la que dio el nombre de Enoc, su hijo. [La Biblia; Génesis 4:17] >> 

Pero casi a continuación nos sorprende otro enigmático personaje: 

<< Conoció de nuevo Adán a su mujer, que parió un hijo, a quién puso el nombre de Set, diciendo: ‘Hame dado Yavé otro descendiente por Abel, a quién mató Caín’. También a Set le nació un hijo al que llamó Enós; éste comenzó a invocar el nombre de Yavé. [La Biblia; Génesis 4:25,26] >> 

  

¿Qué significado tiene que los dos patriarcas mayores, de los cuales, según el relato bíblico, desciende toda la humanidad se llamen “casi igual” uno Enoc y el otro Enós…? ¿O tal vez el nombre tiene un significado genérico y más profundo…? 

Tendremos que referirnos ahora a otros autores que coinciden en esta observación, y como no recurrir en ésta ocasión a la relevante y estimada escritora Helena Petrovna Blavatsky

<< En el original se lee: "Se había establecido en la tierra el orden de generación tras generación".Esto es, “después de que la primera raza humana procreada de un modo verdaderamente humano se había originado en la tercera raza raíz"... lo cual altera completamente el significado. Todo cuanto en la traducción inglesa y en las mal cotejadas copias del texto etíope se expone como si hubiera de suceder en el futuro, lo exponen en pretérito los manuscritos caldeos originales; esto es, no como profecía, sino como narración de acontecimientos ya realizados. Cuando Enoch empieza a "hablar según un libro", se está leyendo el relato hecho por un gran vidente, del cual y no de él son las profecías. El nombre de Enoch o, "enoichion"; significa vidente o "vista interna", y por lo tanto, a todo profeta y adepto se le puede llamar "enoichion" sin convertirlo en un pseudo Enoch. Pero el vidente que  compiló el libro de Enoch, se nos muestra como lector de un libro en el siguiente pasaje: 

‘Nací el séptimo en la primera semana, [la séptima rama o raza ramal de la primera subraza de la tercera raza raíz, después que comenzó la generación sexual]... Pero después de mi, en la segunda semana [segunda subraza] se levantarán grandes maldades [se levantaron más bien]; aconteciendo en esta semana el fin de la primera para salvación del género humano. Pero cuando la primera se complete crecerá grandemente la iniquidad. [H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. V] >> 

  

En estas líneas Blavatsky relaciona a Enoch con las razas anteriores al diluvio Atlante, e incluso anteriores al los propios Atlantes, con los Lemures, la Tercera Raza Raíz relacionada con la división de los sexos. Al igual que relaciona las profecías con los eventos y cataclismos pasados y sufridos por las razas anteriores a nuestra Quinta Raza Raíz, y no con los que predice el Apocalipsis de San Juan Evangelista. 

Del Gran Libro de los Videntes, como llamaban los griegos al Enoïchion hasta el libro de Enoch, Henosh o Hanoch como le llamaban los judíos, hay una inmensa colección de libros relacionados de una forma u otra con Enoch, o mejor dicho, con todas las figuras relacionadas con Enoch: El Hermes griego, el Seth y el Thoth egipcio, y hasta el Mercurio romano. Todos aquellos identificados con la enseñanza de la escritura, las ciencias y las artes a los hombres.   

Flavio Josefo nos habla también del libro de Enoch, este escritor hebreo y ciudadano romano de pleno derecho (37-103 d.C.), fue uno de los más prolijos historiadores del pueblo hebreo de la era cristiana y aunque rechazado por propios y extraños, él no deja de ser un amante de la religión hebrea y un defensor de sus costumbres… aunque muy mermada su credibilidad histórica por traidor a los judíos y no totalmente confiable para los propios romanos. 

En su juventud, tras militar en las tres grandes sectas judías de su época: Fariseos, Saduceos y Esenios, se afilia  finalmente a los fariseos y viaja a la edad de veintiséis años a Roma como calidad de representante de las autoridades judías. Tras diversas vicisitudes participa al lado de los romanos en la toma de Jerusalén y recibe permiso de Tito para apropiarse de lo que quisiera. Pero él solo pide la liberación de varios prisioneros y unas copias de algunos libros sagrados… 

¿Que libros eran éstos…? Eso obviamente no lo cuenta Josefo, pero podemos especular acerca de los libros que conoció y comentó como el Libro de Enoch… 

Josefo cuenta la historia de Enoch ocultando sus libros o rollos bajo los pilares de Mercurio, al que él denomina Seth. Esta historia es la misma que también se cuenta del mítico Hermes ‘Padre de la Sabiduría’, el cual, entierra a sí mismo sus libros bajo una columna, y cuando los busca de nuevo observa dos hermosas columnas con la Ciencia escrita en ellas. Lo enigmático del caso es que Josefo habla de esas columnas como existentes en su tiempo, y describe como esas columnas fueron construidas por Seth y estaban enterradas cubiertas de jeroglíficos, los cuales fueron copiados y reproducidos posteriormente por los seguidores de Seth, en los Templos egipcios secretos de la antigüedad. 

La leyenda masónica afirma que esa Sabiduría es la misma que fue mostrada a Orfeo, Hesíodoto, Pitágoras y Platón. La misma que Enoch ocultó antes del diluvio “en las entrañas de la Tierra”, a salvo de cualquier intrusión. 

Como sea que del famoso libro sólo se conservan algunos fragmentos en siríaco caldeo muy desvirtuados por las sucesivas traducciones interesadas, hoy no es posible estudiar este enigmático documento desde la realidad formal presente, Pues ese libro no es un libro, al igual que Enoch no es sólo una persona, sino el conjunto de todos los videntes y maestros de sabiduría, representados en múltiples seres encarnados con distintas tareas relacionadas con la instrucción en este mundo. 

Así vemos como el propio Josefo compara a Enoch con Elías, al decir de ellos que no murieron, sino que el Señor se los llevó: 

<< Está escrito en los libros sagrados que desaparecieron ellos (Elías y Enoch), pero de modo que nadie sabía que hubiesen muerto. [Flavio Josefo; Antiquities] >> 

   

Por si fuese de alguna ayuda para entender las pistas de un Enoch ocultando el libro antes del diluvio “en las entrañas de la Tierra” y “despareciendo” como Elías en carros de fuego, podemos hacer referencia a las múltiples alusiones a los “ángeles” en el citado libro, como el mismo ángel Uriel que le dice a Enoch: 

<< Mira, te he mostrado todas las cosas, ¡Oh Enoch! ; y todas las cosas te he revelado. Tú ves el Sol, la Luna y ‘los que conducen las estrellas del cielo’, los cuales hacen que se repitan todas sus operaciones y estaciones. En los días de los pecadores, los años se acortarán… La Luna cambiará sus leyes… [Arzobispo Laurence; Libro de Enoch] >>       

Azazel o Azazyel, es uno de los jefes de los “ángeles transgresores” del libro de Enoch, quienes descendieron sobre el Ardis, la cima del monte Armón, y se comprometieron entre sí jurándose insensatamente mutua lealtad. En el libro de Enoch tenemos también a Adán, el primer Andrógino Divino, separándose en hombre y mujer,  y convirtiéndose en Jah-Heva, cuyo secreto guarda la Esfinge egipcia, la cual contiene el Enigma de las Edades. 

 

Epopte:         (Epoptai) (Epopteia)      

Ver también:     Mystoe; Iniciado; Arcontes             

Los grandes 'epoptai', son los videntes de los misterios mayores, cuyo nombre significa: 'Los que ven la realidad sin velo alguno'. En los misterios griegos enseñados por Orfeo, y practicados durante siglos en el Telesterion de Eleusis, los epoptai eran los grandes iniciados, aquellos que habían pasado la Katharsis o prueba de purificación de los misterios mayores, aquellos que componen los secretos del Zodiaco y de los diez orificios humanos, siendo la Epopteia la revelación final. 

En realidad, antes de los Misterios de Eleusis, los primeros Misterios que recuerda la historia occidental son los de Samotracia (Samothraki, isla griega, en el mar Egeo, al noroeste de la isla de Limnos). Debido a que según cuenta el poema épico de Homero, la Iliada, Poseidón contempló las batallas que tuvieron lugar en Troya, desde el monte Fengári, el promontorio más alto de la isla. 

Antes de la llegada de los griegos, Samotracia fue centro de culto religioso de Cabiri, también llamado Kabiri en otras partes del mundo antiguo, este culto es el más ancestral que se conoce en los hombres actuales postdiluvianos, los hijos de Na Noah y de los siete Kabirim

El Epopte era aquel iniciado que habiendo conseguido en sí mismo la distribución del fuego puro, empezaba una nueva vida. Era el nuevo nacimiento del iniciado, mediante el cual se convertía en un "dos veces nacido". 

Escuchando de viva voz el relato de Platón podremos darnos cuenta de la significación de semejante acto en la vida de un ser humano: 

<< Iniciado en el que con justicia puede llamarse el más bendito misterio... Una vez iniciados en estos misterios, que verdaderamente pueden llamarse los más santos de todos, quedábamos libres de las excitaciones de los demonios que nos asaltaban periódicamente. También a causa de esta divina iniciación nos convertíamos en espectadores de sencillas, inmóviles y benditas visiones, que aparecían en una pura luz… Éramos puros e inmaculados, libres de esta circundante vestimenta a que llamamos cuerpo, y al que estamos apegados como la ostra a su concha. [Platón; Fedro] >> 

  

Los más grandes historiadores de la antigüedad clásica como Diodoro, Sículo, Herodoto y Jámblico dicen que el origen de estos Misterios se pierde en la noche de los tiempos y se remonta a millares de años. 

Un ejemplo de ello lo tenemos en Pitágoras, el cual fue iniciado en todos los misterios de Biblo y Tiro, en las sagradas ceremonias de los sirios y en los misterios de los fenicios, según cuenta Jámblico en su libro: Vida de Pitágoras. 

El título de Epopte es entendido en el mundo intraterreno como el más alto grado de iniciación alcanzable en este planeta. Los grandes Epoptes de la Paradesa, son los que habrían guiado al hombre mortal a lo largo de los ciclos en su elevación hacia los Dhyân Chohans (los Hijos de la Llama y del Fuego, los Señores de la Meditación Mística o Jardineros del Espacio) y a su vez desde éstos al Eka o Uno Inescrutable, velando discretamente por la raza exterior, y encarnando en ella como Maestros Ascendidos cuando la misión así lo imponía como lo atestiguan infinidad de ejemplos a lo largo de toda la historia. 

   

Esotérico:           

Ver también:  Iniciado; Mystoe y Epopte               

Según la denominación vulgar, Esotérico significa oculto y reservado, lo que es impenetrable o de difícil acceso para la mente. Esa acepción se refiere también a la doctrina que los filósofos de la antigüedad no comunicaban sino a un corto número de sus discípulos, también se refiere a cualquier doctrina que se transmite oralmente a los iniciados. 

Los seres evolucionados del cosmos están permanentemente volcados hacia su interior en el cual manan las fuentes de energía (la Monádica y la del Logos Planetario) en lo que los iniciados humanos conocen como visión interior o esotérica del mundo, mientras que la inmensa mayoría de la población de superficie permanece en una visión exotérica del mundo que les rodea, la cual, no es más que la permanencia de su atención sobre el mundo exterior, sin percibir la realidad de su vida interior. Los humanos de superficie pierden así sus referencias y su rumbo, mirando hacia las estrellas y los otros planetas, cuando en realidad, el camino hacia ellos se haya en el centro de su ser, en el de su planeta y en el de su sistema solar, pues ellos son los auténticos espejos de energía y centros de vida

 

 

 

   

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.