Principal Arriba Comentarios Contenido Buscar Traducción Imágenes

D
A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V X Y Z

   

^^  Obtenga el libro impreso: Las Tres Cabezas del Elefante... ^^

__________________

Atlántida

Lemuria

Âgharttha

Gaia

_________________

Anú

Mihael

Ialdabaoth

Vishnú

Shiva

Ishva-Ra

_________________

Archi

Melki-Tsedek

Brâhatmah

Mahatma

Mahanga

_________________

Nueva Era

Teosofía

Antroposofía

Gnósticos

Pitagóricos

Rosacruces

Francmasones

Martinistas

Nazarenos

Esenios

_________________

Buddha

Krishna

Rama

Zarathushtra

Moisés

_________________

Gandhi

Ahimsa

Aparigraha

Samhaha

_________________

Aeter

Akasha

Âlaya

Laya

_________________

Nihil

Holístico

Nat-Our

Noúmeno

_________________

Magia

Mash-Mak

Mahat

Ofitas

Nâgas

_________________

Hermes

Thoth

Iaô

Adonai

_________________

Mâyâ

Mérou

Omphalos

Om

Fohat

_________________

Sánscrito

Vattan

Irdín

Hierogáfico

_________________

^^  Éstos... y otros muchos Términos Esotéricos más en el Glosario... ^^

_________________

 

_________________

   ¡¡Despierta!!

       

      ¡¡El Día...

 ...Ha Llegado!!

_________________

 

  << Traduzca esta Página <<

 

Índice Alfabético - Glosario

Daityas Dakini Demiurgo Devas Dhyân-Chohans Dhyana
Draconcias Dwija Dzyu      

Glosario de términos (D):

 D  

Daityas:     (Dânavas)  

 Ver también:    Âdityas; Atlantes       

Las arcanas leyendas Atlantes nos narran que el rey Thevetat, al mando de los Daityas y los diablos Râkshasas que controlaban el continente de Kusha  luchó cruel y encarnizadamente contra los Âdityas y los Sâdhus o sabios guías de la Raza Atlante, liderados por Roth, el príncipe adyta que guiaba a las fuerzas intraterrenas y a los habitantes del continente de Mú. Las terribles consecuencia de la devastadora guerra concluyeron con el segundo y definitivo diluvio Atlante. Este diluvio, acabó con las últimas grandes civilizaciones Atlantes situadas en las penínsulas de Ruta y Daitya, dejando únicamente un remanente organizado de la cultura Atlante en la isla de Poseidonis, la cual sería destruida algunos miles de años después como consecuencia de las acciones geológicas que habían fragmentado los últimos restos del gigantesco continente Atlante de Kusha, y desecho el continente de Mú. Después del segundo gran diluvio Atlante. 

Helena Petrovna Blavatsky, nos habla también de ello: 

<< Los Daityas y Dânavas son los Titanes, los Demonios y Gigantes que vemos en La Biblia (Génesis, VI), la progenie de los "Hijos de Dios" y de las "Hijas de los Hombres". Su nombre genérico muestra su pretendido carácter, y pone en claro al mismo tiempo el ‘animus’ secreto de los brâhmanes; pues ellos son los Kratu-dvishas, los "enemigos de los sacrificios" o simulacros exotéricos. Estas son las "Huestes" que combatieron contra Brihaspati, la representación de las religiones exotéricas populares y nacionales; y contra Indra, el Dios del Cielo visible, el Firmamento, que, en el Veda primitivo, es el Dios más elevado del Cielo cósmico, la morada propia de un Dios extra-cósmico y personal, sobre el cual no puede nunca remontarse ningún culto exotérico.   [H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. IV] >>  

   

Dakini:       (Parcas)    (Moiras)     

Ver también:      Heruka     

Las Dakini en la mitología Hindú son las diosas que guardan las puertas del inframundo, ellas son la Dakini Roja, representada con un cuchillo en una mano y un cráneo lleno de sangre, y las Dakinis Blanca, Azul, Amarilla y Verde, que danzaban a su paso con madejas de intestinos y otros órganos humanos recién arrancados y aún sangrantes en sus manos... 

Esta aparentemente macabra descripción de las diosas se remonta a una tradición antiquísima, cuyos vestigios han llegado a nosotros a través del Bardo Thödol, o Libro Tibetano de los Muertos. 

El Bardo Thödol fue escrito en la época de Padma Sambhava, en el siglo VIII de nuestra era, y bajo su dirección como recopilación de enseñanzas mucho más antiguas. Padma Sambhava es sin lugar a duda uno de los maestros budistas más importantes, comparable a Gautama Buddha y fundador del lamaísmo tibetano. Incluso se cuenta que Gautama Buddha antes de morir dijo las siguientes palabras: ‘…No lloréis, pues doce años después de mi partida, en el noreste del país de Urgyan, nacerá, de una flor de Loto del Lago Dhanakosha, aquél que será mucho más sabio y poderoso espiritualmente que yo. Será llamado Padma Sambhava’. 

Y sin más dilación, conozcamos lo que nos dice el Bardo Thödol acerca de las misteriosas Dakinis: 

<< En el centro del Círculo, en medio de un arco iris, el Supremo Detentador del Saber, el Loto Señor de la Danza, que madura los frutos del karma, radiante en sus cinco colores, enlazado por el Principio Femenino, la Dakini Roja, con un cuchillo curvado y un cráneo lleno de sangre, danzando y haciendo el mudra  de fascinación con su mano derecha levantada, brillará ante ti. 

Al Este del Círculo, la Energía Divina llamada el Posesor del Saber que Mora sobre la Tierra; de color blanco, con expresión de sonrisa radiante, enlazado por el Principio Femenino, la Dakini Blanca, llevando un cuchillo curvado y un cráneo lleno de sangre, bailando y haciendo el mudra de la fascinación, brillará. 

Al Sur del Círculo, la Energía Divina Detentadora del Saber, llamada el Señor de la Vida, de color amarillo, sonriendo y radiante, abrazado por el Principió Femenino, la Dakini amarilla, sosteniendo un cuchillo curvado y un cráneo lleno de sangre, bailando y haciendo el mudra de fascinación, brillará. 

"Al oeste del Círculo, la Energía Divina, llamada Aquél que detenta el Saber del Gran Símbolo, de color rojo, sonriente y radiante, abrazado por el Principio Femenino, la Dakini Roja, sosteniendo una hoz y un cráneo lleno de sangre, bailando y haciendo el mudra de fascinación, brillará. 

 Al Norte del Círculo, la Energía Divina, llamada Aquél que detenta el Saber Innato, de color verde, con una expresión medio enfadada medio sonriente, radiante, enlazado por el Principio Femenino, la Dakini Verde, sosteniendo un cuchillo curvado y un cráneo lleno de sangre', bailando y haciendo el mudra de fascinación, brillará. 

Más allá de estos Detentadores del Saber, aparecerán innumerables bandas de dakinis: dakinis de los ocho lugares de cremación, dakinis de las cuatro familias, dakinis de los tres mundos, dakinis de las diez direcciones, dakinis de los veinticuatro lugares de peregrinaje; así como guerreros y sirvientes masculinos y femeninos y todos los protectores masculinos y femeninos de la Ley, vestidos con los seis adornos de huesos, llevando tambores y trompetas de fémures, tamboriles de cráneos humanos, estandartes gigantescos, diríanse que hechos de piel humana, dados y emblemas también de piel humana, haciendo humear incienso con grasa humana, tocando innumerables tipos de instrumentos de música que llenan todos los sistemas del mundo de modo que vibran, se mueven y tiemblan a través de sonidos tan poderosos que aturden el cerebro, y bailando distintos ritmos, irán a recibir al fiel y castigar al infiel… [Bardo Thödol; Libro Tibetano de los Muertos] >> 

  

Las Dakinis no son solamente una figura oriental, sino que estos seres de formas femeninas que pueden andar por el aire, dan origen a las Lilith de las tradiciones judías. Y aún más, estas diosas del inframundo son también conocidas como Parcas, en la mitología greco-romana, ellas son así, las tres diosas que determinaban la vida humana y el destino.  Conocidas como ‘Keeres’ (genios de la muerte violenta), también llamadas 'Moiras' en griego y 'Parcae' en latín. 

Según la tradición, las Parcas asignaban a cada persona al nacer una parte del bien y del mal, aunque  la gente podía acrecentar el mal por su propio desatino. Las tres deidades hermanas, Cloto, Láquesis y Átropos, aparecen en la mitología con figura de viejas, de las cuales la primera hilaba, la segunda devanaba y la tercera cortaba el hilo de la vida del hombre...  Cloto (la Hilandera hila el hilo de la vida), Láquesis (la Distribuidora de Suertes), decidía su duración y asignaba a cada persona su destino y finalmente, Átropos (la Inexorable), llevaba las temibles tijeras que cortaban el hilo de la vida en el momento apropiado. Tal era su poder que las decisiones de las Parcas no podían ser alteradas, ni siquiera por los dioses. 

   

Demiurgo:    (Ain Suph)       

Ver también:       Arcontes,  Logos

El Demiurgo es el Dios creador en la filosofía de los platónicos y alejandrinos. Alma universal y principio activo del mundo según los gnósticos. 

El efecto demiúrgico se llama también a todo evento mágico en el que participa la fuerza Logoica. 

Ain Suph, según la Kabalah hebrea es la Causa sin causa, su propio nombre es un término de negación, lo Inescrutable, lo Incognoscible y lo Innombrable. Por eso fue representado por medio de un círculo ilimitado o una esfera, en la cual, la inteligencia humana que se proyectase desde su interior sólo encontraría un espacio ilimitado e idéntico entre sí. El Ain Suph es pues la Deidad Oculta de la Kabalah, el Oulom o Infinito, el tiempo que no puede ser medido ni cuantificado. Por lo que él no puede ser la Deidad creadora al ser al mismo tiempo Luz y Oscuridad. 

Ese concepto tan elevado, la Causa sin causa o Parabrahman, fue posteriormente asumido como la Causa Primera o Brahman, representado por un círculo y un diámetro que lo atraviesa, el cual tiene a su vez el valor del número 10, o unidad primordial,  adoptada por los griegos como la letra Phi (f), el rayo de luz que alienta las tinieblas atravesando el Huevo del Mundo o espacio infinito, emanando así de él como Dios Finito. Entre los cabalistas, El Huevo se conoce como Kether (rtk)  la corona o diadema, y el Dios creador es llamado Eheieh (hyh'), la divina esencia o luz fundamental. 

Los antiguos Egipcios lo representaron como el Nun (Caos), y a la fuerza creadora asociada a él: Tum (Theos), la fuerza creadora de la naturaleza que da forma a todos los seres, espíritus y hombres. 

   

Devas:    (Dévico)  

Ver también:  Chaitans; Pitâ (Pitris)         

Según el Bhagavad Gîtâ, se dice que en la India hay treinta y tres ‘crores’ (trescientos treinta millones) de dioses, lo que parece realmente una cifra muy abultada para una teogonía clásica en la que cada dios tiene que tener nombre y apellidos… Pero lo único que realmente se quiere indicar es que los Devas forman un ejercito muy numeroso de entidades dedicadas a una tarea muy específica, la del mantenimiento de la Naturaleza mediante la creación de los moldes etéricos que serán los auténticos arquetipos de todas las formas vivas. 

Aunque los Devas son relacionados en el Bhâgavata Purâna como la generalidad de todos los dioses, es decir: Prajâpatis, Pitris, Manus, Asuras, Rishis, Kumâras, etc. En este estudio, el término de Devas se relaciona únicamente a los Pitris o Pitar Devatâ, los seres encargados de la construcción y destrucción de las formas. 

El reino Dévico,  también participa en las tareas evolutivas de creación mediante el control del tiempo, la materialización y desmaterialización de las formas, el dominio sobre el poder alquímico de la luz, la capacidad de transmutación, la relación con otros universos, y el reconocimiento del propósito de la existencia de toda criatura viviente. En éste sentido oigamos la definición del término que hace Trigueirinho Neto: 

<< Los devas siguen una línea evolutiva paralela a la humana y una de sus principales tareas es la manipulación de las sustancias. Mantienen estrecha vinculación con las fuerzas de la naturaleza o elementales, pues están exentos de la influencia de impulsos retrógrados. Siguiendo los designios de las energías creativas, construyen y destruyen imágenes, formas y estructuras, plasman los moldes etéricos y permiten, de este modo, que se exterioricen los patrones arquetípicos. No disponen de cuerpos físicos densos, y los niveles etéricos son el límite de su contacto con la vida concreta. Los devas construyen lo que es visible, o sea, la imagen de un conjunto energético. Son consciencias magnánimas, y el hombre sólo puede contactarlas si cultiva la pureza. Trabajan con la energía de símbolos y arquetipos; no poseen mente concreta y, por lo tanto, su proceso creativo no se basa en secuencias de pensamientos y razonamientos. [José Trigueirinho Neto; Léxico Esotérico] >> 

   

Dhyân-Chohans:     (Jardineros del Espacio)  (Dhyânis)         

Ver también:   Suras; Kumâra; Arhat         

Los Dhyân Chohans son los Soplos que jamás descansan, los Guardianes de la Regla o Gobierno del Fuego, que divide el grupo de los seres auto-conscientes entre los Arupa incorpóreos y los Rupa corpóreos o vivientes en el plano material o Mâyâ. Los Dhyân Chohans, son llamados los Grandes Señores de la Meditación Mística, y también los Regentes Evolutivos del Tiempo y del Espacio. Los sabios de la antigua Atlántida eran llamados los Dhyânis, seres provenientes de otros ciclos pretéritos del planeta Lunar, los cuales, se habían vuelto intelectuales por el contacto con la materia en los ciclos anteriores y en reencarnaciones de Rondas previas de este planeta. El grado de inteligencia que habían alcanzado anteriormente les permitía ser entidades independientes y conscientes en este plano material, renaciendo sólo por los efectos Kármicos que tenían aún que equilibrar: ‘Entraron en aquellos Rupas que estaban preparados, convirtiéndose en los Arhats, o Sabios Espirituales que guiaron los primeros pasos de la nueva  Raza Atlante en formación.’   
Los sabios, que estaban en todo momento, en permanente contacto entre sí y con las jerarquías planetarias y sistémicas, guiaron el proceso de repoblación e instrucción de las nuevas generaciones en los albores de la Raza Atlante. Los Dhyân Chohans, o Serpientes de la Sabiduría encarnaron en esta tierra en diferentes etapas y en las diferentes razas de color, durante largos años trabajaron para guiar a la humanidad, de nuevo Isis, Osiris, Ahura Mazdhâ, Krishna, Nârâyana, Thoth,  y otros seres semi-divinos y divinos aparecieron como Manus y  Rishis de la humanidad, en su larga marcha evolutiva. Uno de los Dhyân Chohans que encarnaron en la tierra para servir durante este tumultuoso período terrestre fue conocido como Krishna

Esta poderosa entidad solar era en realidad una proyección del Gran Kumâra Virgen conocido también como Sanat Kumâra, el Gran Karttikeya, el Dios de la Guerra, aquél  que fue amamantado por las Krittikâs, las Siete Pléyades. Krishna es también el que da forma al mundo sobre la base de su simiente o código genético, tal y como nos lo muestran estas frases en el Bhagavad Gîtâ

<< En Mi inmanifestado aspecto, penetro Yo el Universo entero. Todos los seres tienen su raíz en Mi y Yo no tengo raíz en ellos. Y, sin embargo, no tienen los seres raíz en Mi. ¡He aquí mi Soberano Yoga! El sostén de los seres no radica en los seres. Mi Espíritu es su causa eficiente. 

Como el impetuoso viento sopla por doquiera, siempre arraigado en el éter, así has de saber que tienen su raíz en Mi todos los seres. Todos los seres, ¡Oh Kaunteya!, se absorben en mi inferior naturaleza al término de un Kalpa  y de Mi emanan otra vez al comenzar un nuevo Kalpa. Oculto en Mi inferior naturaleza, que es mi esclava, sin ayuda emano vez tras vez toda esta muchedumbre de seres, por el solo poder de la material naturaleza. 

Estas obras no me ligan, ¡Oh Dhanañjaya! Entronizado en las alturas, estoy indiferente a las acciones. Bajo mi previsión produce la Naturaleza lo moviente y lo inmoviente. Por esto, ¡Oh Kaunteya!, gira en rotación el Universo. [Annie Besant; Bhagavad Gîtâ] >> 

 

El código genético, es un conjunto de condiciones energéticas y vibratorias, que es determinado por el Arquetipo de una determinada raza humana. Es un vórtice energético que aproxima la expresión del ser a la idea que lo generó, y no se limita únicamente a la organización de las sustancias de un organismo, ni a los patrones de funcionamiento que él debe asumir, sino que tiene raíces en la idea original de la constitución de aquella raza determinada. El código genético es modificado o sustituido por las consciencias rectoras de la evolución, los Dhyân Chohans, o Regentes evolutivos del Tiempo y del Espacio, también llamado los Jardineros del Espacio, junto con los Logoi Planetarios, desarrollan también los cambios a producir en el código genético de una Raza Raíz, cuando ésta se aleja del Arquetipo evolutivo asignado, o también en los cambios de ciclos, cuando las razas deben transformarse más profundamente. 

En un pasado lejano, en los albores de la formación de los cuerpos del hombre terrestre,  los Jardineros del Espacio crearon el código genético humano a partir de la sustancia de cierto dinosaurio anfibio, sustancia que pasó por una serie de mutaciones, y en la que fueron insertadas estructuras genéticas de origen extraplanetario. En el transcurso de millones de años, hubo otras cuatro incorporaciones de genes cósmicos, la última de las cuales queda reflejada en los capítulos del Ramayana

<< Era una vasta y extensa comarca, alegre, abundante en trigo y rebaños, junto a la orilla del Sarayu. Había allí una ciudad, célebre en todo el universo, fundada por Manu, el jefe del género humano. Se llamaba Ayodya. Ciudad bella y feliz, inexpugnable, provista de puertas bien distribuidas; con calles grandes y amplias... 

Un rey magnánimo llamado Dasarata, que añadía victoria tras victoria al imperio, gobernaba en aquel tiempo la ciudad, como Amaravati de los Inmortales. Éste príncipe magnánimo, bien instruido en la justicia, y para quién la justicia era el fin supremo, carecía de un hijo que prolongase su descendencia… ( Y el rey, en tales circunstancias,  decidió realizar un sacrificio de fecundidad… ) 

- Es preciso celebrar inmediatamente un sacrificio a manera de los que ordena el Sastra, tan cuidadosamente que ninguno de los genios malos, destructores de ceremonias, pueda impedirlo. ( Y durante el sacrificio ocurrió algo inusitado…) 

He aquí que de repente apareció a los ojos de todos, saliendo del fuego sagrado, de un esplendor refulgente, parecido al brasero. La tez morena, envuelto en una piel negra por vestido, la barba verde, los cabellos atados a la djata, oblicuo el rabillo o ángulo de sus ojos y enrojecidos éstos como el loto. Diríase que su voz era como el sonido de un tambor o el ruido de una nube tempestuosa. Poseyendo todos los atributos de la felicidad y adornado de celestes prendas, alto como la cima de una montaña, tenía los ojos y el pecho de león. Apretaba entre sus brazos, lo mismo que se estrecha a una esposa querida, un vaso cerrado, de oro puro, que semejaba algo maravilloso, lleno de un licor celestial. 

La resplandeciente emanación del dueño soberano de las criaturas dijo al hijo de Iksvaku: 

- ¡Gran rey, te doy en este vaso la felicidad, que es el caro objeto de tu piadoso sacrificio!. Tómalo pues, ¡hombre eminente entre los eminentes!, y haz beber a tus castas esposas este brebaje que los dioses han compuesto. Que saboreen este néctar, ¡augusto monarca!, que produce salud riquezas e hijos a las mujeres que lo beben. 

De estas mujeres nacieron cuatro hijos de belleza celeste y de esplendor infinito: Rama, Laksmana, Satruña y Barata. 

Kaosalya fue madre de Rama, el primogénito y el más virtuosos y bello de los hermanos, de fuerzas hercúleas y rival de Vishnú por su valor. [Valmiki; El Ramayana] >> 

  

Esas incorporaciones acabaron  produciendo los tipos genéticos contemporáneos existentes en las cuatro razas de color supervivientes, tales como la amarilla, roja, blanca y negra.
En la actualidad el nuevo código genético que está ya preparado, será insertado en la humanidad reinante para adaptarla en su transición hacia el proceso de elevación planetaria. La quinta incorporación de material genético nuevo, creará la nueva Raza de color Cobre o Raza Canela que surgirá en un futuro muy cercano sobre este planeta. 

 

 Dhyana:          

Ver también:  Dzyan           

El Dhyana, es el nivel donde se vivencian los cuatro grados contemplativos. Así el ‘tathâgata’, (el que sigue la senda de sus predecesores), pasa por las sucesivas pruebas para adquirir uno tras otro, los grados del ‘rinchen-na-dun’ (los siete preciosos dones), durante la meditación abstracta o el ‘zhine-lhagthong’ de los tibetanos, siguiendo el ‘sendero del Dzyan’(conocimiento y sabiduría) que le conducirá al Nirvana. 

 

 Draconcias:   (Lithoi)      

Ver también:       Terafin             

Las llamadas piedras Draconcias, Lithoi o piedras Monas son un conjunto de piedras oraculares y parlantes que han asombrado a los historiadores y estudiosos de todas las épocas: 

Pausanias en su obra Archaica, habla de la impresión que le causó ver a los griegos adorando a las ‘piedras parlantes’ hasta que llegó a la Arcadia y pudo comprobar por sí mismo las cualidades de dichas piedras. 

Orfeo divide a éstas piedras entre las Ophîtes y Sideritês, la Piedra Serpiente y la Piedra Estrella, como se muestra en el siguiente párrafo: 

<< La Ophîtes es áspera, dura, pesada, negra, y tiene el don del habla; cuando uno va a tirarla, produce un sonido semejante al grito de un niño. Por medio de esta piedra fue como Heleno predijo la ruina de Troya, su patria… [M. Falconnet; Académic des Inscriptions] >> 

  

Helena Petrovna Blavatsky nos habla de esas piedras y de su historia: 

<< Sanchoniathon y Filón de Biblos, refiriéndose a estos "betilos", los llaman "piedras animadas". Fotio repite lo que Damascio, Asclepiades, Isidoro y el médico Eusebio, aseguraron antes que él. Eusebio, especialmente, nunca se separaba de sus Ophites, que llevaba en su seno, y recibía oráculos de ellas, proferidos por una vocecita que se parecía a un tenue silbido. Anobio, confiesa que siempre que encontraba una piedra de éstas, no dejaba de dirigirle alguna pregunta, "que a veces ella contestaba con una vocecita clara y aguda. La famosa piedra de Westminster era llamada ‘liafail’, "la piedra parlante", y sólo elevaba la voz para nombrar al rey que debía ser elegido. Cambry, en su Monuments Celtiques, dice que la vio cuando tenía todavía la inscripción: 

‘Ni fallat fatum, Scoti quocumque locatum Invenient lapidem, regnasse tenentur ibidem’. 

Finalmente, Suidas habla de un cierto Heraescus que podía distinguir de una ojeada las piedras inanimadas de las que estaban dotadas de movimiento; y Plinio menciona piedras que "se apartaban cuando una mano se aproximaba a ellas" y Apolonio de Rodas se extiende sobre las piedras oscilantes, y dice que son piedras colocadas en la cima de un túmulo, y tan sensibles, que se movían con la mente. 

Giraldus Cambrensis, que habla de una piedra semejante en la Isla de Mona, la cual volvía a su sitio a pesar de todos los esfuerzos que se hacían para mantenerla en otra parte. Cuando la conquista de Irlanda por Enrique II, un Conde Hugo Cestrensis, deseando convencerse de la realidad del hecho, ató la piedra Mona a una mucho mayor y luego las arrojó al mar. A la mañana siguiente se la encontró en su sitio acostumbrado. El sabio William de Salisbury garantiza el hecho, dando testimonio de su presencia en la pared de una iglesia donde la vio en 1554. Y esto nos hace recordar lo que dijo Plinio de una piedra que los Argonautas dejaron en Cízico, la cual los cizicanos colocaron en el Pritaneo "desde donde echó a correr varias veces, de modo que se vieron obligados a cargarla de plomo". Tenemos, pues, aquí, piedras inmensas que toda la antigüedad afirma que "están vivas, que se mueven, que hablan y que caminan por sí solas”. También eran capaces, según parece, de hacer correr a la gente, puesto que eran llamadas dispersadoras, de la palabra "dispersar" o "poner en fuga "; y Des Mousseaux las presenta como siendo todas piedras proféticas, llamadas algunas veces "piedras locas" o "piedras de la verdad". 

Vormio y Olao Magno muestran que los reyes de Escandinavia eran elegidos con arreglo a las órdenes del oráculo, cuya voz hablaba por, conducto de "estas inmensas rocas, levantadas por las fuerzas colosales de gigantes [antiguos] ". 

Plinio dice: En la India y en Persia era a ella  (la Otizoë persa) a quien los Magos consultaban para la elección de sus soberanos; y luego continúa describiendo una roca que daba sombra a Harpasa, en Asia, colocada de tal manera, que "un solo dedo puede moverla al paso que el peso de todo el cuerpo la hace resistir ". [ H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. III ] >>  

 

Dwija:      (Dwijarshi)    

Ver también:   Iniciación;  Sakridâgâmin; Bagwandas  

El Dwija, es el iniciado que ha superado la prueba del Sakridâgâmin,  la Iniciación de los 'Once Fuegos'. 

En las Escuelas  y los Sagrados Colegios del Agarttha, cientos de miles de Dwijas y Yoghis se ocupaban de las artes y las ciencias del Mundo Subterráneo mediante la aplicación de las tres Sagradas Artes: la yoghina, la tantra y la magia

El Dwija o dvi-ja que significa ‘nacido dos veces’ (después de superada prueba del Sakridâgâmin), es el prototipo del iniciado o brahmán hindú, el cual dice descender directamente de los ‘Hijos de Dios’ o Hijos de la Voluntad y del Yoga, también llamados Brahmaputras. Sin embargo, los brahmanes indios dividen a la sociedad  en castas, manteniendo sus derechos de forma hereditaria y no por los méritos y pruebas individuales de cada iniciado como se realiza en el Agarttha

Los Dwijarshi son los sabios Bagwandas o maestros Gûrû destinados a la regencia de las Escuelas  y los Sagrados Colegios del Agarttha mediante la instrucción de los adeptos –en este caso los Dwijas-, siendo el núcleo central o Regente de todas las ciencias y artes del mundo subterráneo. 

   

Dzyu:      (Dzyan)         

Ver también:  Fohat; Brill                   

‘El Dzyu es el Único Conocimiento o conocimiento mágico de la Sabiduría Oculta que se transforma en el corcel de la materia eléctrica viviente, la cual es a su vez la Voluntad del Logos Creador Oeaohoo, como consecuencia de la trinidad primera. El Dzyu se convierte en Fohat (el hijo veloz de los Hijos Divinos, cuyos hijos son los Lipika.) Él lleva mensajes circulares: Fohat es el Corcel y el Pensamiento del Jinete. Él atraviesa como el rayo las nubes de fuego; da Tres y Cinco y  Siete pasos a través de las Siete regiones superiores y de las Siete inferiores. Alza la Voz, llama a las Chispas innumerables, y las reúne…’ 

Estas enigmáticas palabras se encuentran recogidas en el Libro del Dzyan dado a conocer al mundo occidental por Helena Petrovna Blavatsky, en su calidad de traductora y divulgadora del gran tesoro espiritual que representa este libro arcano. Blavatsky descubre en sus obras Isis sin Velo y La Doctrina Secreta las claves para el entendimiento de una parte de éste gran libro, denominada: Las Siete Estancias del Dzyan

Esta enigmática obra volcada en una fraseología arcaica y hermética del senzar, al sánscrito, chino y tibetano, es traducida a su vez por la insigne escritora con un estilo personal en el que nos descubre los orígenes de la vida desde el despertar del Universo después del Pralaya y la formación de las Mónadas, hasta la aparición del hombre en el planeta y la evolución de las distintas Razas Raíces. Todo ello dentro del profundo desarrollo de la Doctrina Secreta, el corazón y el alma de la filosofía esotérica de los Teósofos

Pero veamos sin más dilación la maravillosa historia de este libro, de la pluma de su propia y original fuente en Occidente: 

<< El Libro de Dzyan es el primer volumen de los Comentarios a los siete volúmenes secretos de Kiu-te, y un glosario de las obras exotéricas del mismo título. En poder de los lamas gelugpas del Tibet, en la biblioteca de cualquier monasterio, hay treinta y cinco volúmenes de Kiu-te para uso de los profanos; y también catorce libros de comentarios y anotaciones sobre lo mismo, por los instructores iniciados. En rigor, aquellos treinta y cinco libros debieran titularse ‘Versión Popular de la Doctrina Secreta’, pues están llenos de mitos velos y errores. Por otra parte, los catorce tomos de Comentarios con sus citas, anotaciones y un extenso glosario de términos ocultos, todo ello desarrollos de la pequeña obra esotérica titulada: Libro de la Sabiduría Secreta del Mun, constituye un verdadero digesto de todas las ciencias ocultas. Estos Comentarios, al parecer, los reserva secretos y aparte a su cuidado, el Teshu Lama de Chigatsé. Los libros de Kiu-te son relativamente modernos, pues se publicaron en el último milenio; mientras que los primeros volúmenes de los Comentarios son antiquísimos, y se conservan de ellos algunos fragmentos de los cilindros originales. Aparte de que los Comentarios explican y rectifican algunos de los, en apariencia, más fabulosos relatos de los Libros de Kiu-te, poco tienen que ver con éstos. La relación entre ellos es análoga a la que hay entre la Kabalah caldeo-judaica y los libros de Moisés. En la obra titulada Avatumsaka Sûtra, en la sección que lleva por epígrafe: El supremo Atmân manifestado en el carácter de los arhates y pratyeka Budas,  se dice que: 'A causa de que desde un principio todas las criaturas sencientes han confundido la verdad y abrazaron el error, vino a la existencia para su bien un oculto conocimiento llamado Alaya-vijñâna. [H. P. Blavatsky; La Doctrina Secreta Vol. VI ] >> 

  

El Libro de Dzyan no fue ocultado simplemente por un pragmatismo exacerbado hacia su doctrina, sino que éste libro y sus defensores fueron perseguidos con la única finalidad de poseer los secretos y poderes que según dice la tradición se otorgarían a aquel o aquellos que desentrañasen sus secretos. 

Según se cuenta en la India, los últimos restos de estos inestimables documentos fueron guardados durante el reinado del emperador Akbar. 

Tal y como lo narra Max Müller, citando al Dr. Blochmann; ni el soborno ni las amenazas de Akbar fueron capaces de arrancar a los brahmanes el secreto de los Vedas

<< Escribe Badáoní en su Muntakhab at Tawarikh: 

Como ellos (los Zramanas y Brahmanes) sobrepujan a todos los hombres sabios en sus tratados de moral y sobre ciencias físicas y religiosas, y alcanzan un altísimo grado en su conocimiento del porvenir, en su poder espiritual y en la perfección humana, han presentado pruebas fundadas en razones y en testimonios... y han inculcado sus doctrinas tan firmemente... que ningún hombre... podía ser capaz de dar lugar a que su Majestad dudase, aun cuando las montañas se convirtiesen en polvo, o se desgarraran de pronto los cielos... S. M. se permitió entrar en averiguaciones referentes a las sectas de estos infieles, que no pueden ser contados, dado lo numerosos que son, y que poseen un sin fin de libros revelados. [Dr. Blochmann; Ain i Akbari] >> 

  

De nuevo  Helena Petrovna Blavatsky, nos cuenta qué ocurrió en realidad con esas escrituras: 

<< Esta obra "se conservó en secreto, y no fue publicada hasta el reinado de Jahángír." Además, en todas las grandes y ricas Lamaserias, existen criptas subterráneas y bibliotecas en cuevas excavadas en la roca, siempre que los Gonpa y Lhakhang se hallan situados en las montañas. Más allá del Tsaydam occidental, en los solitarios pasos de Kuen-lun, existen varios de estos sitios ocultos. 

A lo largo de las cumbres de Altyn-tag, cuyo suelo no ha llegado a pisar todavía planta alguna europea, existe una reducida aldea perdida en una garganta profunda. 

Es un pequeño grupo de casas, más bien que un monasterio, con un templo de miserable aspecto, y un Lama anciano, un ermitaño, que vive próximo a él para estar a su cuidado. Dicen los peregrinos que sus galerías y aposentos subterráneos contienen una colección de libros, cuyo número, según las cifras que se citan, es demasiado grande para poder colocarse ni aún en el Museo Británico… 

El Libro de Dzyan (o Dzan) es completamente desconocido a nuestros filólogos… Esto es, sin duda alguna, un grave obstáculo para todos aquellos que siguen los métodos de investigación prescriptos por la ciencia oficial; pero para los estudiantes de Ocultismo y para todo ocultista verdadero, esto tendrá poca importancia. El cuerpo principal de las doctrinas dadas, se encuentra esparcido en centenares y aun millares de manuscritos sánscritos, algunos ya traducidos, y como de costumbre desfigurados en sus interpretaciones, y otros esperando todavía que les llegue el turno. 

Sea como fuese, y cualquiera que sea la suerte reservada a la autora por parte de la crítica malévola, un hecho es por lo menos completamente cierto. Los miembros de varias escuelas esotéricas, cuyo centro se halla más allá de los Himalayas y cuyas ramificaciones pueden encontrarse en China, Japón, la India, el Tibet y hasta en Siria. como también en la América del Sur, aseguran que tienen en su poder la ‘suma total de todas las obras sagradas y filosóficas’, tanto manuscritas como impresas, de hecho todas las obras que se han escrito, en cualesquiera lenguajes o caracteres, desde que comenzó el arte de la escritura, desde los jeroglíficos ideográficos, hasta el alfabeto de Cadmo y el Devanagari

Constantemente han afirmado que desde la destrucción de la Biblioteca Alejandrina, todas las obras que por su carácter hubieran podido conducir a los profanos al descubrimiento final y comprensión de alguno de los misterios de la Ciencia Secreta, han sido buscadas con diligencia, gracias a los esfuerzos combinados de los miembros de estas Fraternidades. Y añaden además aquellos que lo saben, que una vez encontradas todas estas obras fueron destruidas, salvo tres ejemplares de cada una que fueron guardados cuidadosamente. En la India, los últimos de estos inestimables manuscritos fueron guardados en un sitio oculto durante el reinado del Emperador Akbar. [H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. I ] >>  

      

 

 

   

<<  Obtenga el libro impreso: Las Tres Cabezas del Elefante y El Inmortal ... <<    

Principal ] Arriba ]

Enviar el correo electrónico a sebastiansalado@contactoglobal.net con preguntas o comentarios sobre este sitio Web. También se puede usar el Buzón de la Página en: "Comentarios". 
Copyright © 2004-2012  Sebastian Salado (Las 3 Cabezas del Elefante).
Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.