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A(a-l)
A(a-l) A(m-z)

 

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Índice Alfabético - Glosario

Ab-bâ Ad Adán Adepto Âdityas Adonai
Adytum Æter Âgarttha AgNi Agnichaitans Agra-Sandhânî
Ahankâra Ahriman Ahura-Mazda AïShaH Aj Akasha
Alá Âlaya ALHIM      

Glosario de términos A (a-l):

A (a-l)              

Ab-bâ:    (Yo Soy)                    

Ver también:   Mónada                  

Ab-bâ, exotéricamente significa ‘papá’, el Dios Padre, el que vela por sus hijos inmersos en el “mundo de la materia”. Pero esotéricamente  es entendido como el Yo-Soy, el ser superior o Mónada que es la parte del hombre que se mueve en el plano de la divinidad, y quién realmente vela por la consciencia humana en su proyección material.

Una relación directa del significado del Yo-Soy, lo encontramos en la Biblia, cuando Moisés está listo para su rito de iniciación solar y Jetró, su suegro, sacerdote de Madián se lo lleva al desierto. Tal y como reza hoy en día la Biblia:

<< Apacentaba Moisés el ganado de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Llevóle (éste) un día mas allá del desierto; y llegado al monte de Dios, Horeb, se le apareció el ángel de Yavé (Elohí) en llama de fuego de en medio de una zarza. Veía Moisés que la zarza ardía y no se consumía, y se dijo: ‘Voy a ver que gran visión es ésta y porqué no se consume la zarza’. Vio Yavé (Elohí) que se acercaba para mirar y le llamó de en medio de la zarza... ‘Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob’... ‘He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto y he oído sus clamores’... ‘Ve pues; yo te envío al Faraón para que saques a mi pueblo, a los hijos de Israel de Egipto’.

Moisés le dijo a Dios: ‘Pero si voy a los hijos de Israel y les digo: El Dios de vuestros padres me envía a vosotros, y me preguntan cuál es su nombre, ¿qué voy a responderles?’. Y Dios dijo a Moisés: ‘YO SOY EL QUE SOY’. Así responderás a los hijos de Israel: YO SOY me manda a vosotros. [La Biblia; Éxodo 3] >>

 

Mr. Ralston Skinner, autor de The Source of Measures, nos narra con otro punto de vista esa instrucción de Moisés acerca del secreto de la Deidad:

<< Hay un hecho referente a Moisés y a sus obras demasiado importante para ser omitido, cuando el Señor le instruye acerca de su misión, el nombre de poder que asume la Deidad es, Yo soy lo que soy. Siendo las palabras hebreas:

Âhiyé   Asher   Âhiyé

hyx'  dH'  hyx'

Cuyo valor es 543, Una lectura diversa del nombre de Moisés (hHm) 345. [Ralston Skinner; The Source of Measures] >>

El profundo significado de 'Yo-Soy' y su relación con la fuente Crística es  mostrado en las obras  del Conde de Saint Germain, cuando éste nos indica su poderoso sentido oculto:

<< Yo Soy el Maestro Interior gobernando y controlando todos mis procesos de pensamiento, en la Perfección de Cristo, íntegramente como Yo deseo que sean…

Yo Soy la Resurrección y la Vida; Yo Soy la Luz iluminando cada célula de tu ser; Yo Soy la Inteligencia y la Sabiduría, dirigiendo cada uno de tus esfuerzos; Yo Soy la substancia omnipresente y sin límite que puedes usar  y traer a la forma; Yo Soy la Verdad que te da la Libertad perfecta ahora; Yo Soy la puerta abierta a la Luz de Dios que nunca fracasa… [Saint Germain; El Libro de Oro de Saint Germain] >>  

Ab-bâ  es el ser que alienta  a Cristo en su colosal tarea. Cristo es movido por la fuerza suprema: el Amor, y junto con su querido Ab-bâ, su padre celestial, por toda compañía, Él sale sin temor a los caminos del mundo a predicar el Evangelio del Reino de los Cielos.
Obviamente ese mismo Evangelio supuso el peligro más acuciante para las  fuerzas involutivas y para la Fraternidad Oscura, pues predicaba su destrucción definitiva. Ialdabaoth, y los seres que lo acompañaban en el plano de actividad en el que había sido confinado trabajaron desesperadamente para que  Mihael fracasase en su efusión material, aplicando todo su poder para atacar al Insigne Campeón de la Luz en su periplo por las tinieblas de la materia fenoménica. Pero la destrucción física de Cristo a manos de esos seres oscuros no impidió la consumación del misterio del Gólgota, sino que puso de manifiesto una vez más, la magnificencia del Ser Supremo y su infinito amor por todas y cada una de sus criaturas.

Cristo, en su imagen terrenal, no enseña ya los ciclos de las encarnaciones, ni los procesos iniciáticos hacia la Iluminación, ni siquiera la práctica de la Philosophia griega, como método de la Revelación. Todo eso, ya está superado en su mensaje, pues, el Yo Soy, el Espíritu Santo que existe en cada ser humano, se encarga del despertar interno.

Él sólo predica un medio de salvación; pueril en su superficie, simple en su concepción e inapreciable en sus recónditos aspectos: “EL AMOR”. El Amor es el gran motor, el impulso definitivo, el que hace moverse a los astros, el que los atrae, la causa primera del Verbo Creador. Y la única fuerza capaz de elevar la materia hacia los mundos sutiles:
<< Amaos los unos a los otros y a Dios por sobre todas las cosas…  >>.

 

 

Ad :           (Adi) (Aditi) (Adi-Kaya)  

Ver también:   Âdityas; Akasha; Sat; Sophia; Vâch.        

Ad o Adi es la fuerza primordial del universo, de la cual nos habla Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, refiriéndose a los Siete Tattvas:  

<< Mientras  que la filosofía hindú habla generalmente de cinco tattvas tan sólo, los ocultistas enumeran siete, en correspondencia con los demás septenarios de la Naturaleza. Los tattvas se presentan en el mismo orden que las siete fuerzas macro y microcósmicas, y son las siguientes:

Adi Tattva. La fuerza primordial del Universo, emergida al comienzo de la manifestación ( o período "creador"), del eterno e inmutable Sat, el substrato de Todo. Se corresponde con la envoltura áurica o Huevo de Brahma, que circunda a los globos, los hombres y a todos los seres. Es el vehículo que potencialmente contiene todas las cosas: espíritu y substancia, fuerza y materia. Adi Tattva es, en Cosmogonía esotérica, la fuerza dimanante del Logos in-manifestado o primer Logos… [H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. VI ] >>

Aditi-Vâch es la Diosa de la Sabiduría, de quien los Âdityas o adytas toman su nombre; siendo ellos así mismo llamados: “Los Hijos de Ad”. La palabra Aditi es sinónimo de Akasha y ambas rememoran el Espacio. Aditi (el Espacio) es en realidad el Padre y la Madre de todos los Dioses (Deva-Mâtri), y él es, así mismo, el Quinto Elemento, el Akasha, el cual es la raíz de todo lo creado. Aditi en los libros Vedantinos (relativos a los Vedas) aparece como Vâch, la Hija y la Madre del Logos (en su tercer aspecto Daiviprakriti o hija del Logos, según el Bhagavad Gîtâ). Así, Vâch es una forma más de Aditi y Mûlaprakriti, o el Caos y Brahmâ: ‘El espíritu de Dios entrando en la Naturaleza y fecundizándola’.

Aditi es también la  Sophia Divina de los gnósticos griegos y pitagóricos. Ella es la Gran Madre que se extiende por medio de PhI, según nos narra el Libro de Dzyan:

<< La Gran Madre se extiende con el C, y el |, y el B, el segundo | y el E, en su seno, pronta a producirlos, los valientes Hijos de los  B C |  | , cuyos dos Antecesores son el A y el I . [Libro de Dzyan] >>

 

Adán:             (Ad-am)  (Lohita)  (Adam Kadmón)  (Yima)                 

Ver también:    Ram              

El nombre genérico Adam-Adami tuvo su origen en el pueblo Ario y fue posteriormente adoptado por los Semitas y los Turanios. El prefijo Ad significa en sánscrito: ‘El Primero’, así Adán es Âdi-Nâth: ‘El Primer Señor’. Aunque muchas culturas hablan del Ad-am, en realidad han existido varios adanes, como nos lo muestra Sir Charles Lyell:

 << La Etnología, según confesión de algunos de sus más instruidos entusiastas, encuentra ya imposible explicar las variedades de la raza humana, a menos de no aceptar la hipótesis de la creación de varios Adanes. Hablan de un Adán blanco y de otro negro; de un Adán rojo y de otro amarillo. [Sir Charles Lyell, Geological Evidences of the Antiquity of Man ] >>

 

Los hindúes, enumerando los nacimientos de Vâmadeva en el Linga Purâna y  hablan de los repetidos nacimientos de Shiva, se dice en aquella Escritura, que en un Kalpa él era blanco, en otro negro y en otro de color rojo, después de lo cual el Kumâra se convierte en ‘cuatro jóvenes de tez amarilla…"

Así mientras los Arios actuales o antiguos Camitas, son descendientes del Adán amarillo, de la raza gigantesca Ario-Atlante, los Semitas han recibido las influencias y son herederos directos del Adán rojo.
Los Adanes son en realidad los potenciadores genéticos y los arquetipos finales de los cuerpos etérico-físicos actuales de la humanidad, tal y como los conocemos hoy en día. En el tiempo en que ellos realizaron su labor, la Quinta Raza Raíz no era aún una entidad homogénea, sino que constituía una amalgama de hombres evolucionarios de muy distinto progreso intelectual  y cultural. Aparte de las Siete Razas de Color humanas, existían los Asuras re-encarnados, los hombres primitivos descendientes de las razas Atlantes involutivas y animalizadas; e incluso los propios Atlantes gigantescos cuyos últimos descendientes se refugiaban en las montañas centro Asiáticas y Europeas.     
El Adán Semita, es el Adam-Kadmón, u Hombre Arquetipo. Era llamado también el Java-Aleim, jefe de los Hierofantes iniciados en la ciencia del bien y el mal de este mundo, conocidos como los Aleim, que obtienen sus conocimientos por medio de la iniciación que despierta sus facultades intuitivas impulsados por la “serpiente” y por Eva, la “materia”. Adán come ilícitamente del Árbol del Conocimiento, que representa a la Doctrina Esotérica o Secreta.

Helena Petrovna Blavatsky, nos aporta una visón andrógina del Hombre Arquetipo:

<< El Adam Kadmón, u Hombre Arquetipo, el origen creador de todas las cosas... Esta idea de relacionar la figura del círculo y su línea diametral, esto es, el número 10, con la significación de los órganos reproductivos, y con el Lugar Más Sagrado... fue llevada a cabo, como construcción, en la Cámara del Rey, o Sanctum Sanctorum de la gran Pirámide, en el Tabernáculo de Moisés y en el Sanctum Sanctorum del Templo de Salomón... Es la figura de una Matriz doble, pues en hebreo la letra He (h) es, al mismo tiempo, el número 5 y el símbolo de la matriz; y dos veces 5 son 10 o número fálico. [H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. II ] >>

 

La Kabalah presenta al Adam-Kadmón, el Adán Semita, a imagen y semejanza de Dios. Adán es pues el Gran Ser Humano que arrastra a toda la humanidad implícitamente hacia el Verbo de Dios, el gran Adam-Kadmón Protoplasto.

Él no es entendido en la Kabalah, como el primer individuo humano, sino que ésta admite la aparición de la raza humana simultáneamente en toda la superficie  de la tierra. En la Kabalah, el gran Adam-Kadmón es andrógino, teniendo dos caras, la faz masculina por delante y la femenina por detrás. El prototipo del Adán que está en el Microprosopo, es igualmente andrógino por delante y por detrás, a derecha y a izquierda, arriba y abajo; lo cual demuestra el equilibrio universal y la balanza de las fuerzas activas y pasivas en el conjunto de la Naturaleza.

De nuevo, H. P. Blavatsky amplía nuestra visión del aspecto femenino y del renovador poder procreativo de la Naturaleza:

<< La Naturaleza ideal, el Espacio Abstracto en el cual todo en el Universo es misteriosa e invisiblemente engendrado, es el mismo aspecto femenino del poder procreativo de la Naturaleza, tanto en la Cosmogonía Védica como en todas las demás. Aditi es Sephira, y la: Sophía de los gnósticos, e Isis, la Virgen Madre de Horus. En todas las Cosmogonías encuéntrase tras la Deidad Creadora, y más alta que ella, una Deidad Superior, un Ideador o Arquitecto, de quien el Creador no es más que el agente ejecutivo. y todavía más elevado, por encima y alrededor, dentro y fuera, hay lo Incognoscible y lo Desconocido, la Fuente y Causa de todas estas Emanaciones.

Así pues, es fácil comprender la razón del por qué Adam-Adami se encuentra en la Escritura caldea, seguramente más antigua que los Libros Mosaicos. En asirio, ‘Ad’ es el "padre" y en arameo ‘Ad’ es "uno", y ‘Ad-ad’ el "uno único", mientras que ‘Ak’ en asirio es  “creador”. Así ‘Ad-am-ak-ad-mon’ se convirtió en ‘Adam-Kadmon’ en la Kabalah (Zohar) significando: "El (Hijo) Uno del Padre divino, o el Creador", pues las palabras ‘am’ y ‘om’ significaban en un tiempo, en casi todas las lenguas, lo divino, o la deidad. De este modo Adam-Kadmon y Adam-Adami, llegaron a significar: "La primera Emanación del Padre-Madre o la Naturaleza Divina ", y literalmente, el "primer Uno Divino". y fácil es ver que Ad-Argat ( o Aster't, la Diosa Siria, la esposa de Ad-on, el Señor Dios de Siria o el Adonai judío), y Venus, Isis, Ister, Milita, Eva, etc., son idénticas a la Aditi y Vâch de los indios. [ H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. III ] >>

El Jardín del Edén es también identificado por la ilustre escritora en su obra Isis sin Velo:

<< El Jardín del Edén, como localidad, no es en modo alguno un mito; pertenece a esos mojones de la historia que a veces hacen descubrir al estudiante que la Biblia no es toda mera alegoría. "Edén o el hebreo (¤dc-¤g) Gan-Eden, que significa el Parque o Jardín del Edén, es un nombre arcaico del país regado por el Eufrates y sus muchos brazos, desde Asia y Armenia hasta el mar Eritreo". En el Libro de los Números caldeo, se designa su situación por números, y en el manuscrito rosacruz cifrado, dejado por el Conde de San Germán (Saint Germain), se le describe por completo. En las Tablas asirías se halla traducido por Gan-duniyas: "Ved", dicen los Elohim (£yhl'), del Génesis, "el hombre se ha convertido en uno de nosotros". Los Elohim pueden ser tomados en un sentido, por dioses o poderes, y en otro por Aleim o sacerdotes: los hierofantes iniciados en el bien y el mal de este mundo; pues había un colegio de sacerdotes llamados los Aleim, en tanto que la cabeza de su casta, o jefe de los hierofantes era conocido por Java-Aleim.) Un Adán u Hombre, en lugar de hacerse neófito y obtener gradualmente sus conocimientos esotéricos por medio de una iniciación regular, usa sus facultades intuitivas, e impulsado por la serpiente (la Mujer y la Materia) prueba, ilícitamente, del Árbol del Conocimiento. [H. P. Blavatsky, Isis sin Velo Vol. I ] >>

 

En Babilonia, Asiria y Egipto, a Yima se le denomina también Faraón, y es comparado al árbol más hermoso del Edén. Incluso Ezequiel habla de él diciendo:
<< Todos los árboles del Edén, los más escogidos y mejores del Líbano… Son consolados en las partes inferiores de la tierra. Pues ellos también descendieron al infierno con él (Faraón) [La Biblia; Ezequiel XXXI] >>

 

Pero en contra de lo que indica su propio nombre: ‘El Primero’, Adán no fue realmente el “primer hombre” que habitó sobre el planeta, sino el potenciador genético de las distintas razas creadas por los Titanes o Kabirim, tal y como se muestra en las tradiciones Persas referidas al Adán Ario o Kaimurath:  

<< Antes de la creación de Adán. Vivieron en la Tierra dos razas sucesivas: Los Devs y los Peris (Izeds). Los Devs eran gigantes fuertes y malvados; los Peris eran más pequeños de estatura pero más sabios y bondadosos.
Gyan, llamado también Gyan ben-Gyan (o la Sabiduría hija de la Sabiduría), fue Rey de los Peris. Tenía él un escudo tan famoso como el de Aquiles, sólo que en lugar de servir contra un enemigo en la guerra, servía de protección contra la magia siniestra, la brujería de los Devs. Gyan ben-Gyan había reinado 2,000 años, cuando a Iblis, el Demonio, le fue permitido por Dios derrotar a los Peris y arrojarlos al otro extremo del mundo. Ni aún el escudo mágico, el cual siendo construido con arreglo a los principios astrológicos, y que destruía los hechizos y encantamientos, le permitió vencer a Iblis, que era un agente del Destino.
Cuentan ellos diez Reyes en su última metrópolis llamada Khanoom, y el décimo dicen que fue Kaimurath (idéntico al Adán Ario).
Los gigantes habitaban las Montañas de Kaf, que contienen una galería construida por el gigante Argeak, en donde se guardan estatuas de los hombres antiguos, en todas sus formas. Las llaman Sulimanes, o los sabios reyes de oriente, y cuentan setenta y dos reyes de ese nombre. Siamek, el hijo querido de  Kaimurath, fue su primer rey, el cual fue asesinado por su gigantesco hermano. Su padre desde entonces, hacía conservar un fuego eterno en la tumba que contenía sus cenizas [Herbelot; Collection of Persian Legends] >>.

 

 El Adán Ario es conocido como Kaimurath por los persas, también llamado Rama por los hindúes,  e incluso Hércules por los griegos, finalmente conocido también como Ram,  por las tribus caucásicas y europeas septentrionales. Rama, es representado al igual que el Adam-Kadmón Semita, como el Hombre Arquetipo, reencarnación de Vishnú, relacionado con Agni e Indra.

Vishnú es El Conservador, vive en el monte Meru y su símbolo es un caracol y un disco. Él es también un  Kumâra, idéntico a Agni, el Dios del Fuego o Sol, e igual a Indra, el resplandeciente Dios del firmamento  que mata  a  Vritra o Ahí, el Demonio-Serpiente,  y conduce a las huestes de Devas contra los otros Dioses revelados contra Brama, por lo cual se le da el sobrenombre de Jishnu, el ‘conductor de la hueste celestial’.

Indra es en realidad una forma más de Ishva-Ra, que es Rey y Señor de los Alhim, o fuerzas activas del universo. Realmente, Rama es el ser excelso que impulsó a la Raza Aria hacia una elevación espiritual y física. Yima es el Primer Hombre, así llamado en el Vendidâd, y su hermano gemelo Yama (Rama),  el hijo del Manu Vaivasvata. Ambos pertenecen a dos épocas de la historia universal, y a los dos polos de la energía creadora, la Sabiduría Divina encarnándose en la Tierra, y forzada a probar el amargo fruto de la experiencia personal, el dolor y el sufrimiento.

Existe además otra figura histórica que posee los mismos atributos que Rama pero vistos desde la teogonía helenística, nos referimos a Hércules: En la historia que nos cuenta Hesíodo (700 a. C.), vemos a un Hércules (Heracles: Hraklh<V) cumpliendo sus doce pruebas para obtener las ‘Tres Manzanas de Oro’, y una de sus condiciones es conducir a los bueyes de Gerión desde Eritia a la Hélade. Las similitudes con las pruebas que debe de cumplir el Rama-Vishnú de la mitología Hindú son asombrosas, pero especialmente en el fragmento conocido como la Gerioneida, se puede apreciar una historia casi paralela entre la tarea de Hércules y la de Rama; este último, encargado por Indra de erradicar a los Asuras encarnados en formas semi-humanas residuales y terminar con los últimos remanentes Atlantes que viven salvajes en las montañas con grandes malformaciones genéticas. Así como Rama mata con gran tristeza al monstruoso Danú el Danava, hijo mediano de Laksmi la diosa de la belleza. Hércules debe matar a Gerión, el gigante tricórpore hijo de Crisaor y Calirroe, hija a su vez del ilustre Océano.

El siciliano Estesícoro de Himera (600 a. C.) localiza en Tartessos (costa Atlántica española, comprendida entre Huelva, Cádiz y Tarifa) el desarrollo de la Gerioneida, concretamente, la isla de Eritia en la desembocadura del río Tartessos (Guadalquivir) es relacionada con Gádeira (Cádiz). Aunque éste no es el único autor clásico que coincide en esa afirmación, pues Plinio el Viejo (siglo I d. C.) nos narra lo siguiente acerca de esa isla misteriosa:

<< ‘ab eo latere quo Hispaniam spectat, passibus fere C altera insula est, longa passus M, lata... in qua prius oppidum Gadium fuit. Vocatur ab Ephoro et Philistide Erythea, a Timaeo et Sileno Aphrodisias, ab indigenis Iunonis’: En la parte que mira a Hispania y a unos 100 pasos hay otra isla de 1.000 pasos de longitud y... en la que antiguamente estuvo la ciudad de Cádiz. Eforo y Filistides la llaman Eritia, Timeo y Sileno Afrodisias, los indígenas Isla de Juno. [Plinio el Viejo, Notàtio Hispaniae IV] >>

 

Y aún debemos escuchar a Estrabón (63 a. C.- 24 d. C.) en estos bellos versos: ‘Sobre las olas del profundo mar llegaron a la hermosa isla de los dioses, donde las Hespérides tienen sus áureas mansiones...’

El nombre de Eritia fue dado a la isla por corresponder a la hespéride del mismo nombre que la habitó junto con su hijo Euritión, según lo narra Estesícoro. Euritión que era hijo de Eritia y de Ares llegó a ser boyero de Gerión y fue también muerto por Hércules (Heracles) junto con su perro bicéfalo Ortos.

Hércules, en este pasaje actúa igual que lo hiciera Rama estabilizando la raza humana al acabar con los últimos remanentes Atlantes y con los últimos Asuras, los dioses humanizados por sus propios defectos.

Estos seres divinizados evolucionan desde la Raza Divina a las Razas Humanas que crecen a la sombra del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. En el Libro de Enoch tenemos a Adán, el primer Andrógino Divino, separándose en hombre y mujer,  y convirtiéndose en Jah-Heva, cuyo secreto guarda la Esfinge egipcia, la cual contiene el Enigma de las Edades. El varón y la hembra, el Caín y Abel, es el símbolo del poder generador y creador simbolizando el agua y la tierra. El secreto alquimista, que Moisés define con las siguientes palabras:

<< Se necesita la Tierra y el Agua para crear un Alma Humana... >>


En la identificación de todos estos personajes vemos a un Hércules-Marte semejante a Rama, el Mangala indio, idéntico a Karttikeya, el Dios de la Guerra que es a su vez Gharma-ja, ‘el nacido del sudor de Shiva y de la Tierra’. Y sin embargo él es también: Lohita, el Rojo, el Adam Kadmón.

 

Adepto:                 

Ver también:          Iniciación, Ofitas, Nâgas  

El Adepto es un estudiante que desea fervientemente conocer los misterios que se ocultan detrás de la realidad formal, distanciándose por ello del resto de la humanidad que admite “sin discusión” lo que las apariencias indican… Durante su proceso de iniciación, puede conocer o no, secretos y poseer “facultades”; el cómo y cuándo las use es algo que sólo él tendrá que determinar y esto es lo que realmente indicará su cualidad.

Todo adepto tenía que pasar primero por las siete y las doce pruebas de la iniciación simbolizadas en los doce trabajos de Hércules ( Hraklh<V), considerándose el día de su nacimiento espiritual como un segundo nacimiento y por eso se los designa como Dwijas o ‘dos veces nacidos’. Así, todo adepto es ‘hijo de Dios’ e ‘hijo de la Luz’ después de recibir la ‘Palabra’ y los siete divinos atributos de la ‘Lira de Apolo’.

Los adeptos, tradicionalmente han pertenecido a Fraternidades Secretas, de muy distintas tendencias y épocas, aunque hoy en día eso no es así en muchos casos. Las distintas sociedades determinan las características de los adeptos tradicionales, y para la comprensión histórica de este fenómeno  nos referimos a los comentarios obtenidos de la Real Enciclopedia Masónica, de Mackenzie:

<< Los "adeptos" han podido ocultarse con mucha mayor facilidad, por cuanto, la opinión general los mira como ficciones de novela... Los Saint-Germain y Cagliostro  de este siglo siguen otra táctica aleccionados por los sarcasmos y persecuciones de pasadas épocas…

Hay muchas de estas místicas Fraternidades que nada tienen que ver con los países "civilizados". En sus ignoradas comunidades se ocultan las reliquias del pasado. Estos "adeptos" podrían, si quisieran, reivindicar una maravillosa serie de antepasados y presentar documentos justificativos que aclararían muchas páginas obscuras tanto de la historia sagrada como de la profana. Si los Padres de la Iglesia hubiesen tenido la llave de los escritos hieráticos y conocido el secreto de los simbolismos egipcios e indos, no hubieran dejado sin mutilar ni un solo monumento de la antigüedad. [Mackenzie; Real Enciclopedia Masónica] >>

 

Aunque existe la opinión de que muchos adeptos han permanecido ocultos dentro de poderosas organizaciones como la Iglesia Católica. Así H. P. Blavatsky hace una referencia clara a ello:

<< Pero hay en el mundo otra categoría de adeptos, pertenecientes asimismo a una fraternidad, y más poderosos que ninguno de los que conocen los profanos. Muchos de ellos son personalmente buenos y benévolos, y aun santos y puros en ocasiones; pero como colectivamente persiguen, sin descanso y con resuelto propósito, un fin particular y egoísta, deben ser clasificados entre los adeptos del negro arte. Estos son los monjes y clérigos católicos romanos, que, desde la Edad Media, descifraron la mayor parte de los escritos hieráticos y simbólicos. Son mucho más eruditos que jamás lo serán los orientalistas en simbología secreta y religiones antiguas; y como personificación de la astucia y de la maña, cada uno de tales adeptos retiene fuertemente la clave en sus cerradas manos, y cuida de que no se divulguen los secretos mientras puede impedirlo. Hay en Roma y por toda Europa y América, cabalistas mucho más profundos de lo que pudiera imaginarse. De modo que las públicas "hermandades" de adeptos "negros", entrañan para los países protestantes mayor peligro, por su gran poder, que una hueste ocultistas orientales. ¡Y las gentes se ríen de la magia! Y los fisiólogos y biólogos escarnecen su poder, y aun la creencia en lo que el vulgo llama "hechicería" y "magia negra". Los arqueólogos tienen en Inglaterra su Stonehenge con millares de secretos, y sus gemelos Karnac de Bretaña, y, sin embargo, ninguno de ellos sospecha lo que ha sucedido en sus criptas, y en sus misteriosos rincones, durante el pasado siglo. Ni siquiera conocen las "salas mágicas" de Stonehenge, en donde ocurren curiosas escenas, cuando hay un nuevo converso en perspectiva. En la Salpêtrière se han hecho, y se están haciendo cada día, centenares de experimentos, sin contar los que privadamente realizan hábiles hipnotizadores. Está probado que al volver a su estado normal, los sujetos olvidan completamente cuanto hallándose ellos hipnotizados les ordenó hacer el hipnotizador. [H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. V ]  >>

Es más corriente de lo deseable que muchos de los adeptos que supuestamente siguen el camino de la derecha, realmente trabajen potenciando a las fuerzas involutivas del planeta. Las organizaciones que custodiaban los secretos iniciáticos trataron de salvaguardarlos. El rabí Simeón Ben Jochai, compilador del Zohar, comunicó sólo oralmente los principales puntos de su doctrina a sus alumnos más escogidos. Así el estudio de la Kabalah estaba supeditado a las iniciaciones superiores de la Mercavah, las cuales sólo podían aprenderse en la oscuridad tras durísimas pruebas:

<< En la venerable secta de los tanaim, tanamim  o sabios, estaban los varones prudentes y doctos encargados de enseñar prácticamente los secretos de la iniciación en el grande y supremo misterio, tal y como regula la segunda sección del Mishna Hagiga, según el cual el índice de la Mercavah sólo debe confiarse a los doctores viejos. [Rabí Simeón Ben Jochai; El Zohar] >>

 

El móvil del adepto siempre debe de ser el sacrificio y la entrega al servicio de la humanidad como se narra en este bello pasaje hindú.

<< Por un supremo esfuerzo de voluntad, el adepto, puede sumirse completamente en su Mónada y quedar unido a ella. Sin embargo, si tal hiciese, impediría que su Yo superior alcanzara el póstumo Samâdhi (estado de dicha que no es nirvana real) puesto que el cuerpo astral, aunque puro, seria demasiado terreno para semejante estado de felicidad; y con esto crearía karma, pues es egoísta la acción de cosechar los frutos en provecho propio.

El adepto puede entonces renunciar conscientemente al nirvana y quedarse trabajando en la tierra, por el bien de la humanidad, lo cual le cabe hacer de dos diferentes modos: dando a su cuerpo astral apariencia física como se ha dicho, y resumiendo en él su personalidad; o aprovechándose, ya del cuerpo físico enteramente nuevo de un recién nacido, ya de algún "cuerpo abandonado", como con el de un Rajá muerto hizo Sankaracharya, para vivir en él cuanto quiera. A esto se le llama "existencia continuada'. [Krislmasamj Aiyar y Sitanath Tattvabhushan; Sri Sankaracharya] >>

 

Sin embargo, el sacrificio y la entrega al servicio de la humanidad conlleva una pesada carga, pues al igual que ocurriera con Buddha, Pitágoras, Zarathushtra y el mismo Cristo, la  sociedad, manejada por las fuerzas involutivas reprimirá brutalmente cualquier afloramiento de la Verdad, marcando la vida terrenal de estos seres como ‘Chrestos’ (Chrestos) u hombres de aflicción.

Pero no todos los iniciados y los colegios iniciáticos pretendían el servicio altruista, en muchos casos la ambivalencia de los ritos y significados, especialmente el rito de la serpiente o rito ofita, determina oscuros intereses de progreso individual mediante la elevación del Kundalini:  

 << Se ha detectado repetidamente que la Serpiente es el símbolo de la sabiduría y del conocimiento Oculto. La serpiente ha sido relacionada con el dios de la sabiduría, desde los tiempos más remotos que la historia conoce. Este animal era el símbolo especial de Thoth o Taut. ... y de todos los dioses, tales como Hermes y Seth, que pueden ser relacionados con él. Esto es también verdad respecto del tercer miembro de la tríada caldea primitiva, Hea u Hoa. Según Sir Henry Rawlinson: "Los títulos más importantes de esta deidad se refieren a 'sus funciones como fuente de todo conocimiento y ciencia'. No só1o es el 'pez inteligente', sino que su nombre puede leerse como significando a la vez 'vida' y una 'serpiente' (un Adepto iniciado), y puede considerársele como 'figurado por la gran serpiente que ocupa un lugar tan notorio entre los símbolos de los dioses en las piedras negras que registran los beneficios babilónicos'"… Esculapio, Serapis, Plutón, Esmun y Knepp, son todas deidades con los atributos de la Serpiente, dice Dupuis: ‘Todos son sanadores, dadores de la salud espiritual y física, y de la iluminación’. La corona formada de un áspid, el Thermuthis, pertenece a Isis, Diosa de la Vida y de la Curación. Los Upanishads contienen un tratado sobre la Ciencia de las Serpientes, o lo que es lo mismo, la Ciencia del Conocimiento Oculto; y los Nâgas de los budistas exotéricos, no son "las criaturas fabulosas, de la naturaleza de las serpientes... superiores al hombre, y consideradas como protectoras de la ley de Buddha ", como Schlangintweit cree, sino hombres reales vivientes, algunos superiores a los hombres, en virtud de su Conocimiento Oculto, y protectores de la ley de Buddha, por cuanto interpretan correctamente sus doctrinas metafísicas; y otros moralmente inferiores por ser "magos negros". Por lo tanto, se declara con verdad que Gautama Buddha " se dice que les enseñó un sistema religioso más filosófico que los hombres, que no estaban suficientemente adelantados para comprenderlo en la época de su aparición". [Staniland Wake; The Great Pyramid] >>

 

Los Ofitas adoraban a la “serpiente”, porque ella enseñó a Adán que si comía del fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, elevaría inmensamente su Ser, por el conocimiento y la sabiduría que así adquiriría. La “Serpiente” o Kundalini es al mismo tiempo el Bien y el Mal, dependiendo del tipo del proceso de elevación que se realice mediante su energía. 

Los Nâgas (serpientes sagradas) de los adeptos eran entonces Nâgas humanas que devoraban los conocimientos y sabiduría, las cuales, cuando se recorría el sendero oscuro, finalmente producían una dislocación astral si la elevación del Kundalini no acompañaba a la evolución Monádica.

Muchos “sabios” y “magos” de la antigüedad fueron llamados Dragones y Serpientes, simplemente porque se producía, de hecho, una dislocación de sus cuerpos astrales, adquiriendo éstos las formas monstruosas de estos animales fabulosos, debido a que el subconsciente que el mago humano, de forma contranatural había sobre-desarrollado e inflado se separaba del consciente pervertido que lo había  llevado hasta tal extremo.  

Las Serpientes en los días de la sabiduría arcaica, egipcia y caldea eran representadas encaramadas al Árbol de la Vida y eran adornadas con siete cabezas, que representaban cada uno de los Chakras que debían de ser controlados en proceso de la elevación del Kundalini…

 << La Serpiente de los Siete Truenos que pronuncia las siete sílabas, pero que sella aquellas cosas que los Siete Truenos pronuncian. [La Biblia; Apocalipsis de San Juan] >> 

Según el Apocalipsis de San Juan, la Serpiente de los Siete Truenos es en realidad el “Dios de Siete Letras” o Jehovah. Y según la  Kabalah, Jehovah asume la forma de la serpiente tentadora en el Jardín del Edén.

Jehovah (YHVH) es el Jah-Hovak, el Jod masculino y el Havat o Eva, el Jehovah de doble sexo de la Kabalah. Pero es también Amón Ra, Amón (oculto), la antigua deidad egipcia, y su mujer Mut (la madre).

Aunque, curiosamente, la Kabalah muestra también a los israelitas usando a Ad-onai (A Do Na Y) con los atributos del “El Señor” y a los Elohim como sus representantes, los mismos términos que también quedan reflejados en la Biblia. Sin embargo, mientras que los Cabalistas sólo conocían al Ain-Suph y a los dioses de los misterios, los Levitas no tenían dios alguno en su Adytum

La gran lucha entre la Magia Blanca y la Negra, llegó también al pueblo Hebreo y se reflejó entre los adeptos del Sendero de la Derecha, los Profetas, y los de la Izquierda, los Levitas.

  

 

Âdityas:   (Adytas)    (Elfos)           

Ver también:          Ad;  Daityas

El nombres de Âdityas o adytas proviene de äditya,  uno de los nombres del Sol, así Vishnú es uno de los doce Âditya-s.

Los actuales adytas son los descendientes de los antiguos dioses (Devas) involucrados con la materia para ayudar a Brahmi o Brahma en el principio mismo del Kalpa, tal y como lo narra Wilson:

<< Los nombres de las deidades de cierta clase mística cambian con cada Manvantara. Así, los doce Grandes Dioses, layas, creados por Brahmi para que le ayudasen en la obra de la creación en el principio mismo del Kalpa, y que abstraídos en Samidhi descuidaron el crear -por cuya razón cayó sobre ellos la maldición de nacer repetidamente en cada Manvantara hasta el séptimo-, son llamados respectivamente Ajitas, Tushitas, Satyas, Haris, Vaikunthas, Sidhyas y Adityas; son Tushitas en el segundo Kalpa, y Adityas en este Período Vaivasvata, además, de otros nombres para cada edad. Pero ellos son idénticos a los Minasas o Rijasas, y éstos a nuestros Dhyân Chohans que encarnan.

Sí; además de esos Seres, que, como los Yakshas, Gandharvas, Kinnaras, etc., considerados en sus individualidades, habitan el Plano Astral, hay verdaderos Devas; y a estas clases pertenecen los Adityas, Vairijas, los Kumiras, los Asuras y todos esos Seres celestiales elevados, a quienes la enseñanza Oculta llama Manasvin, los Sabios, los primeros de todos, y quienes hubieran podido convertir a todos los hombres en los Seres espiritualmente intelectuales conscientes de sí, que serán, si no hubiesen sido "condenados" a caer en la generación, y a renacer ellos mismos como mortales por haber descuidado su deber.  [Wilson; Vishnu Purâna] >>

 

Los primeros adytas descendientes de los antiguos dioses, aparecieron durante la Tercera Raza Raíz, o Raza Lemuriana, constituyendo la Jerarquía de los Elegidos, los cuales posteriormente se llamarían los Hijos de la Voluntad y del Yoga, o  los Hijos de la Niebla de Fuego, aquellos que formaron un primer núcleo básico donde acoró la actual raza intraterrena. Podemos encontrarlos los albores  de esa raza en la interesante historia que nos narra Blavatsky:

<< Los primeros seres humanos casi completamente desarrollados al final de la Tercera Raza Raíz, son los hombres de "color dorado", de complexión amarilla, después de su separación en sexos y del despertar completo de sus mentes. Antes de eso, se comunicaban por lo que ahora se llamaría "transferencia del pensamiento"; aunque, exceptuando la Raza llamada los ‘Hijos de la Voluntad y del Yoga’ -los primeros en quienes habían encarnado los ‘Hijos de la Sabiduría’-, el pensamiento estaba muy poco desarrollado en el hombre físico naciente, y nunca se elevaba más allá de un nivel terrestre inferior. Sus cuerpos físicos pertenecían a la Tierra, y sus Mónadas permanecían en un plano superior. El lenguaje no podía desarrollarse bien, antes de la completa adquisición y desenvolvimiento de sus facultades razonadoras. Este idioma monosilábico fue el padre vocal, por decirlo así, de las lenguas monosilábicas mezcladas con consonantes duras, que todavía se usan entre las razas amarillas, conocidas de los antropólogos. [ H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. III ] >>

 

Ellos formaron la primera raza de los Lemuro-Atlantes, que constituyó la base de nuestra Quinta Raza o raza Aria. Pero será de nuevo Helena Petrovna Blavatsky quien nos guíe en esta interesante historia:

<< Continuando la tradición, tenemos que añadir que la clase de hierofantes estaba dividida en dos categorías distintas: los que eran instruidos por los "Hijos de Dios" de la isla, e iniciados en 1a divina doctrina de la revelación pura; y otros, que habitaron la perdida Atlántida -si tal ha de ser su nombre-; y que siendo de otra raza (producida sexualmente, pero de padres divinos) nacieron con una vista que penetraba todas las cosas ocultas, y que era independiente, tanto de la distancia como de los obstáculos materiales. En resumen, fueron la cuarta raza de hombres (Atlantes) mencionada en el Popol Vuh, cuya vista era ilimitada y que conocían todas las cosas a la vez. En otras palabras, fueron los Lemuro-Atlantes, los primeros que tuvieron una dinastía de Reyes Espíritus, no de Manes, o "Fantasmas", como algunos creen, sino de Devas reales vivientes, o Semidioses y Ángeles, que habían asumido cuerpos para gobernar a esta Raza, a la cual instruyeron en artes y ciencias. Sólo que, como estos Dhyânis eran Rupas o Espíritus materiales, no fueron siempre buenos. Su rey Thevetat fue uno de estos últimos, y bajo la maléfica influencia de este Rey-Demonio, la Raza Atlante se convirtió en una nación de "magos" perversos. A consecuencia de esto fue declarada la guerra, cuyo relato sería muy largo de narrar; y su substancia puede encontrarse en las alegorías desfiguradas de la raza de Caín, los gigantes, y la de Noé y su justa familia. El conflicto concluyó con la sumersión de la Atlántida, que tiene su imitación en las fábulas del diluvio babilónico y mosaico. Los gigantes y los magos "y toda carne pereció y todos los hombres…" [ H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. III ] >>

Atrevámonos a narrar la historia de esas luchas, aunque muy brevemente:

El rey Thevetat, al mando de los Daityas y los diablos Râkshasas que controlaban el continente de Kusha  luchó cruel y encarnizadamente contra los Âdityas y los Sâdhus o sabios guías de la Raza Atlante, liderados por Roth, el príncipe adyta que guiaba a las fuerzas intraterrenas y a los habitantes del continente de Mú. Las terribles consecuencia de la devastadora guerra concluyeron con el segundo y definitivo diluvio Atlante. Esta guerra, además, decidió los destinos de los dos pueblos, el intraterreno y el perteneciente al mundo de superficie en dos culturas separadas y realidades diferentes dentro del mismo planeta. Los vestigios de esta terrible guerra quedaron grabados en la mente colectiva de la humanidad actual y reflejados en muchas de sus leyendas tradicionales, en las cuales, aún se llora la partida de los Elfos (Âdityas) hacia la Isla Sagrada (Âgarttha).
Este segundo diluvio, acabó con las últimas grandes civilizaciones Atlantes situadas en las penínsulas de Ruta y Daitya, dejando únicamente un remanente organizado de la cultura Atlante en la isla de Poseidonis, esta última sería destruida algunos miles de años después como consecuencia de las acciones geológicas que habían fragmentado los últimos restos del gigantesco continente Atlante de Kusha, y desecho el continente de Mú. Después del segundo gran diluvio Atlante.

Los seres conocidos en las leyendas nórdicas del mundo de superficie actual como Elfos se denominan a sí mismos como los Hijos de la Voluntad y del Yoga o Hijos de la Niebla de Fuego, aquellos que permanecieron afines al  Logoi terrestre, se asentaron definitivamente en los centros planetarios intraterrenos para no volver a exteriorizarse abiertamente al mundo de superficie. El mundo intraterreno cuyo  centro planetario regente era el de Shamballah, fue conocido como la Isla Sagrada entre los humanos iniciados que actuaban en el exterior del planeta controlado, desde ese momento, por las fuerzas rebeldes involutivas, herederas de Ahriman, y por los demás príncipes destronados.

 

Adonai:                 

Ver también:   Jehovah                

Adonai Melesh es el décimo nombre divino según la Kabalah, su inteligencia es Metalhim (la creación primordial o alma del mundo) quién sirvió como guía a Moisés. Él es el jefe de los Alhim o fuerzas activas del universo en este sistema solar,  aquellos que influyen sobre los seres animados por la santidad de las almas bienaventuradas llamadas Issim por los hebreos y que constituyen la Jerarquía de los Elegidos, cuya función es la de dar conocimiento a los hijos de los hombres instruyéndolos en la ciencia milagrosa de las cosas.   

Así, la Kabalah muestra también a los israelitas usando el nombre de Ad-onai (A Do Na Y) con los atributos de: “El Señor” y a los Elohim como sus representantes, los mismos términos que también quedan reflejados en la Biblia.

Esotéricamente Adonai es la consciencia que actúa como el Regente Planetario Solar en este sistema él es regente a su vez de todos los Logoi Planetarios del sistema Solar y se encuentra unido con las sempiternas Jerarquías encabezadas por Mihael el Hijo Creador del universo local.

La figura de Adonai aparece en muchos mitos y leyendas de la historia antigua con nombres diversos, desde el griego Adonis hasta el primitivo Adon o Adomin semita. Pero dejemos que Helena Petrovna Blavatsky, nos hable de ello:

<< Si se nos arguye que el Júpiter Dodóneo era identificado con Dis, o el Plutón romano con el Dionysus Chthonius, el Subterráneo, y con Aidoneus, el Rey del Mundo Subterráneo; dónde, según Creuzer, se pronunciaban los oráculos, entonces tendrán los ocultistas el placer de probar que, tanto Aidoneus como Dionisio son las bases de Adonai, o Iurbo-Adonai, según llaman a Jehovah en el Codex Nazareus: "No debes rendir culto al Sol, que es llamado Adonai, cuyo nombre es también Kadush y El-El", y también "Señor Baco". El Baal-Adonis de los Sôds, o Misterios de los judíos prebabilónicos; se convirtió en el Adonai por la Massorah, el Jehovah posterior con vocales. Por lo tanto, los católicos romanos tienen razón. Todos esos Júpiter pertenecen a la misma familia; pero Jehovah tiene que ser incluido en ella para que resulte completa. El Júpiter Aërius o Pan, el Júpiter-Ammon y el Júpiter-Bel-Moloch, son todos correlaciones de Iurbo Adonai, y con él forman uno solo, porque todos ellos son una Naturaleza Cósmica. Esa Naturaleza y ese Poder que crea el símbolo específico terrestre, y el edificio físico y material de aquél demuestra que la Energía se manifiesta por su medio como extrínseca. Pues la religión primitiva era algo más y mejor que una simple preocupación sobre los fenómenos físicos, como observó Schelling; y principios más elevados que los que nosotros, saduceos modernos, conocemos, “estaban ocultos bajo el transparente velo de divinidades puramente naturales, como el trueno, los vientos y la lluvia”. Los antiguos conocían y podían distinguir los elementos corporales de los espirituales, en las fuerzas de la naturaleza. [ H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. II ] >>

 

Adytum:                 

Ver también:  Arka                  

El Adytum es el Sanctum Sanctorum de los antiguos, éste lo constituía un recinto cerrado en el extremo occidental del templo que hacía las veces de santuario, el cual estaba cerrado por tres lados y cuya única abertura o puerta estaba cubierta con una cortina. Se denominaba también el  Adytum a la sala de iniciación, generalmente una celda de piedra situada en el centro geométrico de un templo, pirámide y usualmente bajo el nivel de éste. En el Adytum, solía existir un sarcófago de piedra donde se realizaban los ritos de iniciación, un Arca  (Argha de los Misterios), en la cual se situaban las reliquias sagradas entregadas por el dios de la comunidad o nación.

Así, desde el griego Archê (ArcÉ) hasta el Arca de la Alianza hebrea o el Sagrario cristiano, los Adytum han servido para contener el Arca (Argha) sagrada, ya sea entendida como contenedora de la herencia del Dios o como tumba (taphos) de la cual saldrá el adepto tras su prueba iniciática. En ambos casos, el significado es el mismo: ‘El triunfo del Espíritu sobre la Materia’ o la ‘Resurrección Cósmica’.

Éste era el significado del Tabernáculo levantado por Moisés en el desierto, y el que posteriormente se situaría en el mismo corazón del Templo de Salomón:

<< Harás una colgadura de azul púrpura y escarlata… cinco columnas de madera de shittim para las colgaduras… cuatro anillos de bronce para los cuatro ángulos del mismo… tableros de maderas finas para los cuatro costados: Norte, Sur, Oeste y Este del Tabernáculo… [La Biblia; Éxodo XXVI] >>

 

 Pero esa descripción no era ajena a los demás pueblos, pues Flavio Josefo en su Antiquities, nos narra cómo las columnas del Tabernáculo hebreo son muy similares a las erigidas en Tiro a los cuatro elementos, cuyos pedestales miran a los cuatro puntos cardinales y muestran las cuatro figuras del Zodíaco que representaban la misma orientación. Algo similar ocurría en los templos Egipcios según Clemente de Alejandría.

Aunque, curiosamente, la Kabalah muestra que mientras que los Cabalistas sólo conocían al Ain-Suph y a los dioses de los misterios, los Levitas no tenían dios alguno en su Adytum, sino el Arca Sagrada de la Alianza, su Santo de los Santos. Así, el Arca que comenzó representando al dios, terminó siendo el “dios mismo”.

 

Æter:          (Éter)           

Ver también:  Laya,  Akasha             

Esotéricamente, el Æter no es la sustancia estudiada en la química orgánica, sino el vehículo de manifestación del Quinto Elemento o Akasha, el cual es la base del también llamado archivo Akáshico, entendiendo como tal, el conjunto de los registros del desarrollo pasado, presente y futuro de todas aquellas partículas del cosmos que moran en el Æter. De esta manera, el Æter es similar a la función del cuerpo físico en el hombre y el Akasha al alma.

Los sabios de la antigüedad definían a Sophia como la Sabiduría Divina que mora en el Akasha, mientras que su hija Sophia Achamôth representa a la Luz Astral Inferior o Æter. En realidad, ambas son una misma cosa vista desde dos aspectos, el espiritual y el psíquico.

En las leyendas humanas antiguas, así como en los libros más carismáticos del esoterismo arcano hay un lugar privilegiado para el Æter. Pero escuchemos de nuevo lo que la gran erudita madame Blavatsky nos cuenta al respecto:

<< Todas las naciones antiguas deificaban al Æther en su aspecto y potencia imponderables. Virgilio llama a Júpiter, ‘Pater Onimpotens  Æther’ y ‘el Gran Æter’. Los indos también lo han colocado entre sus deidades, bajo el nombre de Âkâsha, la síntesis del Éter. Y el autor del sistema homoemeriano de filosofía, Anaxágoras de Clasomene, creía firmemente que los prototipos espirituales de todas las cosas, lo mismo que sus elementos, se encontraban en el Æter sin límites, donde eran generados, de donde evolucionaban y adonde volvían -una enseñanza oculta.

Es, pues, claro que del Æter, en su aspecto sintético más elevado, una vez antropomorfizado, surgió la primera idea de una deidad personal creadora. Entre los filósofos indos, los Elementos son ‘tâmasa’, esto es, "no iluminados por la inteligencia a la cual obscurecen. "

Tenemos que agotar el asunto del significado místico del Caos Primordial y del Principio Raíz, y mostrar cómo se hallaban relacionados en las filosofías antiguas con el Akasha (traducido erróneamente por Éter), y también con Maya, la Ilusión, de la cual Ishvara es el aspecto masculino. Más adelante, hablaremos del Principio Inteligente, o más bien de las propiedades inmateriales e invisibles, en los elementos materiales y visibles, que "brotaron del Caos Primordial."

Porque, ¿qué es el Caos primordial, sino el Æther? -se pregunta en Isis sin Velo. No el Éter moderno; no el que se reconoce ahora como tal, sino como era conocido de los antiguos filósofos mucho antes del tiempo de Moisés: el Æther con todas sus propiedades misteriosas y ocultas, conteniendo en sí los gérmenes de la creación universal. El Æther Superior o Âkâsha, es la Virgen Celestial, Madre de todas las formas y seres existentes, de cuyo seno, tan pronto como fue "incubado" por el Espíritu Divino, brotaron a la existencia la Materia y la Vida, la Fuerza y la Acción. Æther es el Aditi de los indos y es el Âkâsha. La electricidad, el magnetismo, el calor, la luz y la acción química, son tan poco comprendidas aún hoy, que nuevos hechos vienen constantemente a ensanchar el horizonte de nuestro conocimiento. ¿Quién sabe dónde termina el poder de este gigante proteo, el Æther, o cuál es su origen misterioso? ¿Quién, decimos, puede negar el espíritu que obra en él, y despliega de su seno, todas las formas visibles? [ H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. II ] >>

 

Âgarttha:       (Agharti)   (Agharta)  (Hiperbórea)        

Ver también:      Shamballah,  Paradesa,   

Agarttha se interpreta pues como: 'Los que proceden (o habitan) en la cavidad (de la Tierra). Otros autores la nombran como Agharti y Agharta. Su capital es la mítica Shamballah (Shamb-Allah).

Ella fue conocida también en la antigüedad como la ‘Isla Sagrada e Imperecedera’, aquella que nunca ha sido destruida, ni ha sufrido la suerte de otros continentes, envueltos en guerras y destrucciones. Agarttha significa: ‘La Inalcanzable a la Violencia’ pues ha de ser la única (la tierra intraterrena) en perdurar desde el principio hasta el fin del Manvantara. Ella es la cuna del primer hombre y la morada del último mortal divino escogido como un Shishta para ser la semilla futura de la nueva humanidad.

Agarttha ha sido relacionada en la antigüedad con la Hiperbórea, según fue llamada por los griegos a la antigua y lejana región donde viajaba cada año Apolo el Hiperbóreo, de los cuales se decía en la ‘Odisea de Homero’ que ‘el Sol nunca se ponía durante la mitad del año’. La Hiperbórea, no es Agarttha, sino una de sus entradas en los polos. (Ver en esta obra, Parte II, Capítulo 3: ‘La Tierra Hueca / El Diario Secreto del Almirante Byrd’)

Si Agarttha no se encuentra en los polos ¿cuál es entonces la localización de esa mítica región…? A esa enigmática pregunta, encontramos a un gran erudito con capacidad de contestarla, él es el Marqués Saint-Yves D’Alveydre, que nos cuenta esta apasionante historia:

<< ¿Dónde está el Agarttha? ¿En qué lugar preciso se encuentra? ¿Por qué caminos hay que andar, y qué pueblos hay que atravesar para llegar hasta allí?

A esta pregunta, que se harán con toda seguridad los diplomáticos y las gentes de armas, no conviene contestar más de lo que yo lo haré, en tanto no se realice o por lo menos se firme el entendimiento sinárquico.

Pero como sé que en sus mutuas competencias en todo el Asia, algunas potencias rozan sin darse cuenta, este territorio sagrado, como sé, que en caso de un posible conflicto, sus ejércitos pasarán por él, junto a él, por humanidad para con estos pueblos y el propio Agarttha, no dudo en proseguir la divulgación que he comenzado.

En la superficie y en las entrañas de la tierra la extensión real del Agarttha desafía la opresión y la coacción de la profanación y de la violencia.

Sin hablar de América, cuyo subsuelo ignorado le ha pertenecido desde la más alta antigüedad, tan sólo en Asia, cerca de quinientos millones de hombres conocen más o menos su existencia y su extensión.

Pero no se encontrará ni un solo traidor entre ellos, para indicar la situación precisa en que se encuentran su Consejo de Dios y su Consejo de los Dioses, su cabeza pontificial y su corazón jurídico.

Si pese a todo esto ocurriera, si pese a sus numerosos y terribles defensores fuese invadida, cualquier ejército invasor, aunque estuviese compuesto por un millón de hombres, vería renovarse la atronadora respuesta del templo de Delfos a las incontables hordas de los sátrapas persas.

Pidiendo ayuda a las Potencias cósmicas de la Tierra y del Cielo, incluso vencidos, los Templarios y los confederados del Agarttha, podrían, si fuese necesario, hacer estallar parte del Planeta, y triturar con un cataclismo a los profanadores, y su patria de origen.

Por estas causas científicas la parte central de esta tierra santa nunca ha sido profanada pese al flujo y reflujo, a los choques y engullimientos mutuos de los imperios militares, desde Babilonia hasta el reino turanio de la Alta Tartaria, desde Susa hasta Pella, desde Alejandría hasta Roma.

Antes de la expedición de Ram y el dominio de la Raza blanca en Asia, la Metrópolis manávica tenía por centro Ayodhya, la Ciudad solar.

Decidiendo con buena vista el verdadero límite de Europa con Asia, nuestro Gran Antepasado céltico, situó, en los lugares más espléndidos de la Tierra, el Sagrado Colegio a cuya cabeza lo había llevado su iniciación. Las bibliotecas anteriores permanecieron intactas, gracias a su propia ciencia, pese a todas las reformas intelectuales y sociales que su luminosa iniciativa llevó acabo.

Más de tres mil años después de Ram, y a partir de cisma de Irshou, el centro universitario de la Sinarquía del Cordero y del Carnero sufrió un primer traslado, que no me conviene aclarar más. Finalmente, casi catorce siglos después de Irshou, poco tiempo después de Çakya Mouni, se decidió otro cambio de lugar.

Baste saber a mis lectores que, en algunas regiones del Himalaya entre veintidós templos que representan los veintidós Arcanos de Hermes y las veintidós letras de ciertos alfabetos sagrados, el Agarttha forma el Zero místico, el que no puede ser encontrado. [Saint-Yves D’Alveydre; La Misión de la India en Europa] >> 

El Gran Libro o Libro de Dzyan, nos habla también de ello en los términos siguientes:

<< Mucho antes de los días de Ad-am (Unidad y Universalidad), y de su esposa He-va, en donde ahora solo se encuentran lagos salados y desiertos estériles desolados, había un vasto mar interior que se extendía sobre el Asia Central, al Norte de la altiva cordillera de los Himalayas, y de su prolongación  occidental. En este mar había una isla, que por su belleza sin par, no tenía rival en el mundo, y estaba habitada por los Hijos de la Voluntad y del Yoga... Ésta raza podía vivir con igual facilidad en el agua, en el aire y en el fuego, porque tenía dominio ilimitado sobre los elementos. Eran los Hijos de Dios; no los que vieron las hijas de los hombres, sino los verdaderos Elohim. Ellos fueron los que comunicaron al hombre los secretos más extraños de la Naturaleza, y les revelaron la “Palabra” inefable, ahora perdida. Esta “Palabra”, que no es palabra, ha circulado una vez por todo el globo, y todavía languidece como un lejano y moribundo eco, en los corazones de algunos hombres privilegiados. Los Hierofantes de todos los Colegios Sacerdotales conocían la existencia de esta isla; pero la Palabra sólo era conocida del Java Aleim, o Señor principal de cada Colegio, y era transmitida a su sucesor sólo en el momento de la muerte. Había muchos de esos Colegios, y los autores clásicos antiguos hablan de ellos… [Libro de Dzyan] >> 

Pero no sólo los escritos antiguos hablan de ello… también entre los contemporáneamente hay vestigios de esas leyendas. La narración de Ferdinand Ossendowski nos expone lo siguiente:
<< El Reino de Agharti, en el cual, en palacios de maravilloso cristal, viven los gobernantes invisibles de toda la gente piadosa, el Rey del Mundo o Brahytma que puede hablar con el mismo Dios, y sus dos ayudantes, el Mahytma, que conoce los designios de los eventos futuros, y el Mahynga, el cual rige las causas de esos eventos. Los ancianos que viven en la orilla del Río Amyl me contaron a mí -a Ossendowski- la leyenda de que un cierto grupo de gentes de las tribus Mongoles, escaparon de las demandas de Jenghis Kan, escondiéndose en el país subterráneo.  Después, un Soyot que vivía cerca del Lago Nogan Kul me mostró la puerta humeante que sirve como entrada al "Reino de Agharti."  A través de esta puerta, un fornido cazador entró en el Reino de Agharti y, después de su retorno, empezó a relatar lo que había visto allí.  Los Lamas le cortaron su lengua para impedir que él hablase acerca del "Misterio de los Misterios".  Cuando llegó a la vejez, regresó a la entrada de esa caverna y desapareció en el reino subterráneo, la memoria de lo que él  había visto allí, iluminó su corazón de nómada…  [Ferdinand Ossendowski; Beasts, Men and Gods] >>.
 

Y ¡cómo no!, nuestra inseparable amiga Helena Petrovna también nos habla de esas misteriosas grutas…

<< La ‘Isla’ Según se cree, existe hasta hoy día, como un oasis rodeado por las espantosas soledades del Desierto del Gobi, cuyas arenas ningún pie ha hollado de humana memoria… Es conocido que los brahmanes iniciados en la India y especialmente los Yogis, de que no hay un templo gruta en el país que no tenga pasajes subterráneos corriendo en todas direcciones, y que esas cavernas tienen a su vez sus subterráneos corredores… Sin embargo, los trovadores y vagabundos de Persia y del Cáucaso, sostendrán aún hoy que mucho más allá de las nevadas crestas del Kap o Cáucaso hay un gran continente oculto ahora para todos… [ H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. III ] >>

 

AgNi:            (Agni)           

Ver también:         Sûrya  

Agni es el fuego vivificador, no el fuego entendido como combustión física, sino el espíritu de éste. Así, el Fuego solamente es Uno, en el plano de la realidad Única y en el de la existencia manifestada y por lo tanto ilusoria. Sus partículas son vidas ígneas que viven y existen a expensas de cada una de las demás vidas que consumen. A esos fuegos y a esas vidas ígneas, se los llama los Devoradores. Cada cosa visible en este universo se halla constituida por semejantes “vidas”, y cuando los Devoradores han diferenciado los Átomos de Fuego  por un proceso peculiar de segmentación, éstos últimos se convierten en Gérmenes de Vida, los cuales se agregan de acuerdo con las leyes de la cohesión y de la afinidad.

<< Agni (el fuego) es el primer elemento, Adyta (el sol) el último, y el agua la unión entre ambos. Esta unión tiene lugar a través del relámpago. [A. Duperron; los Upanishads] >>

 

Según las ancestrales creencias hemos de entender que Agni es la semilla generadora de la vida consciente entregada por Prometeo a los hombres:

<< Agni es un pájaro divino que anidaba en las ramas del Fresno Celeste, cogió aquel retoño y lo llevó a la Tierra en su pico. Ahora bien; la palabra griega  Forw’neuj, es el preciso equivalente de la palabra sánscrita ‘el rápido’, epíteto de Agni, considerado como portador de la chispa divina.

Prometeo hijo de Melia o del Fresno Celeste,  corresponde así a un concepto mucho más antiguo, probablemente, que el que transformó el Pramantha de los antiguos indo-arios en el Prometeo griego. Phoroneo es  el ave (personificada), que trae a la tierra el rayo celeste. Las tradiciones referentes al nacimiento de la raza de Bronce, y las que hacen de Phoroneo el padre de los Argolianos, son para nosotros una prueba de que este trueno (o rayo), como en la leyenda de Hefesto o Prometeo, fue el origen de la especie humana.

Así, pues, Prometeo es algo más que el arquetipo de la humanidad: es su generador. Del mismo modo que hemos visto a Hefesto modelando a la primera mujer (Pandora) y dotándola de vida, así Prometeo amasa el barro húmedo, con el cual modela el cuerpo del primer hombre a quien quiere dotar de la chispa del alma. Después del diluvio de Deucalion, Zeus (ZeúV), decían, había ordenado a Prometeo (Prwmh’tho) y a Athena (Aqhna) que produjeran una nueva raza de hombres del lodo dejado por las aguas del diluvio, y en los días de Pausanias, el limo que el héroe había empleado con este objeto, se enseñaba todavía en Focis. En varios monumentos arcaicos vemos aún a Prometeo modelando un cuerpo humano, ya solo o con ayuda de Athena. [Mesomed; Mythologie de la Grèce Antique] >>

 

Agni es también uno de los Cuatro Elementos, los cuales poseen una tradición antiquísima, anterior incluso a los conceptos de la Alquimia tradicional, tal y como aparece en Los Upanishads, los antiguos tratados hindúes traducidos al persa en 1640 bajo mandato de Dârâ Shukoh y posteriormente traducidos al latín por Antequil Duperron en 1802:

<< La tierra, el cielo, el firmamento, los cuatro puntos cardinales y los cuatro puntos intermedios (elementos): Agni (el fuego) Vayu (el aire) Âditya (el Sol) y Kandramas (la Luna).  [A. Duperron; los Upanishads] >>

 

El elemento Fuego es aquél en que se encuentra grabado el Trígono del Fuego Vivificante, dominado por las casas astrológicas 1, 5 y 9. Su color es el naranja rojo, su número es el 5, su trono el Sol, su planeta Marte y su nota Re sostenido. El Fuego Cósmico, es el fuego predominante en el primer y segundo sub-plano del plano físico cósmico, el nivel Divino y Monádico  respectivamente. El Fuego Cósmico define a cada partícula de Vida Única, como chispas de ese mismo fuego, estimulando modificaciones en las fuerzas del interior de los átomos y permitiéndola, de ese modo, superar los límites existentes en la forma.

    

Agnichaitans:                  

Ver también:        Chaitans; AgNi                

Los Agnichaitans  son los devas estelares, energías elevadas que habitan en el fuego solar de los cuerpos estelares y núcleos planetarios, controlando el Omphalos o núcleo magnético, que es la puerta dimensional que permite la circulación de seres y energías a través del mundo interdimensional o antimaterial.

Al penetrar en el fuego central, los 

 

Agra-Sandhânî:                 

Ver también:        Lipika;  Akasha           

La sala del Agra-Sandhânî es el registro en piedra que refleja el alma de los grandes seres que han conseguido el nivel de la tercera iniciación o superiores en este planeta y que con su sacrificio y entrega han ayudado a las humanidades del mismo en su camino ascensional y, por tanto, han sido uno con el Samâna, el  verbo creador del Logos planetario en su estado activo como Izvarâ, la reflexión del primer Uno en el Universo de Ilusión.

El Agra-Sandhânî, es el registro Akáshico donde se muestran las cualidades y defectos de cada ser. Tal y como nos lo muestra este párrafo de H. P. Blavatsky:

<< El Chitragupta indo es aquél que lee la relación de la vida de cada Alma en su registro, llamado Agra-Sandhani; los Asesores que leen los suyos en el corazón del difunto, que se convierte en un libro abierto ante Yama, Minos, Osiris o Karma, no son más que otras tantas copias y variantes de los Lipika y de sus Anales Astrales. Sin embargo, los Lipika no son deidades relacionadas con la Muerte, sino con la Vida Eterna. [H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. I ] >>

 

Ahankâra:           

Ver también:   Mahat, Mâyâ

El elemento Ahankâra  es la región en la que el reconocimiento de la propia individualidad, o el sentimiento de Yo Soy Yo, comienza a definirse. Es decir, el entorno formal, que es donde el Ego humano se desenvuelve dentro de la ilusión creada por Mâyâ.

En el Vishnu Purâna se dice que el Caos o Vacuidad continua por el triple aspecto de Ahankâra, al que pertenece. El Ahankâra no solamente significa egoísmo, sino ‘el concepto de sí’, aquello que nace de Mahat (la Mente Divina); siendo Manas (la Mente Humana) el primer esbozo de la personalidad. Así se desdobla Manas en la dualidad de ego y mente del hombre. El Yo inferior o Kama Manas, alucinado por la ilusión de la existencia física individual, se cree el soberano de los cinco tanmâtras y cae en el egoísmo.

   

 Ahriman:       (Ravana)       

Ver también:    Ialdabaoth         

Ahriman es el destronado Príncipe Planetario Terrestre,  Ahriman es nombrado en el Ramayana como Ravana, describiéndolo en su época de decadencia tras su unión a la revuelta cósmica propiciada por Ialdabaoth, la Estrella Resplandeciente e Hija de la Mañana, aquel que es anterior a los mismísimos Dhyân Chohans o Regentes evolutivos del Tiempo y del Espacio, y a los Pitris, los hijos de Pitâ, el Padre de aquellos que son los creadores colectivos del Mundo y de los Hombres.
Desgraciadamente, en el momento de la “Gran Maldición” o la “Gran Sombra”, como la conocemos actualmente, la Tierra como cuarto planeta del sistema, tenía una coligación fundamental con el séptimo de éste sistema planetario que era Saturno, pues los miembros Séptimo y Cuarto de una cadena Septenaria de Mundos mantienen una unión y sintonía especial dentro del conjunto de relaciones globales.
Para mayor complicación la Cuarta Raza Atlante terrestre, había nacido bajo el imperio de la Luna y de Saturno, Soma y Shani. Los cuales, desarrollaron en esta Raza los aspectos vinculados con los Rayos Oscuros de la Luna y la Mente Concreta, cuya influencia planetaria ejercía Saturno.

Por tanto,  Ahriman, el Príncipe Planetario Terrestre, se alineó gustosamente con Ildabaoth, regente de Saturno, quién a su vez estaba fuertemente unido a través del Rayo Cósmico afín, a Ialdabaoth el Regente Galáctico.
Ravana es la decrépita encarnación agostada del Príncipe Planetario Rebelde que aún ciñe la corona del terror que une a sus súbditos Asuras, en un lazo de lealtad contra-natura.
Ravana es el principal enemigo de Rama (el Adán Ario), y rapta a Sita para destruir la labor de elevación evolutiva de la misma humanidad que él ayudó a construir en un pasado remoto.
Ravana, o Ahrima