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En un paisaje dantesco, que a él le parecía el de un planeta lejano y árido, una masa oscura manejaba un cuerpo humano de color negro que lanzaba feroces disparos oscuros contra otro grupo de humanos, los cuales, aunque de un color amarillento-ocre similar a la tierra que les rodeaba, no logran pasar desapercibidos ante el ser destructor que los diezmaba sin compasión. Sólo uno de cada diez, lanzaba al terrible ser oscuro algún que otro disparo de luz clara logrando abatirle.

[Sebastián Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

EL CABALLERO EN EL FANGO

  

    EL ESPÍRITU DE SAINT LOUIS (I)

 

 

5. EL ESPÍRITU DE SAINT LOUIS 

( PARTE  I )

 

 

Antonio miró por la ventana y se dio cuenta que el sol estaba muy bajo en el horizonte y tenía aún una cita pendiente que solucionar. Así pues, se concentró en eliminar todas las elucubraciones y preocupaciones de su mente, y trató de pensar únicamente en el compromiso que tenía por delante. Se percató de lo inmediato de su cita con Carla y de lo poco “mentalizado” que se encontraba en ese momento; pero… ¡La guerra es la guerra y  uno no podía elegir siempre ni el momento ni el enemigo a batir…!

 

Él se daba perfecta cuenta de que se había embarcado en una contienda de difícil desenlace, en la cual, además, se encontraba en inferioridad de condiciones.

Los encuentros anteriores con Carla podían ser calificados como de “más que fogosos” y rayando con el deporte de alta competición en la rama de “gimnasia rítmica”. Pero lo cierto es que a Antonio le había costado cerca de dos semanas recuperarse de cada una de sus “sesiones de gimnasia”, y hoy no se encontraba precisamente en su mejor momento físico. 

Se desperezó rápidamente y se dispuso para el combate como el gladiador que se dispone a pisar la arena del Coliseo en su rutinaria cita con la muerte… ¡Hablando de muerte! ¡No tenía ninguna camisa planchada de repuesto!!! La única que le quedaba se la había puesto esta misma mañana y, a esta hora estaba hecha unos “zorros”. Rápidamente de puso un “pulóver”  y unos “jeans” para que le dieran un punto “casually”, y los roció con abundante esencia de cedro que disimula el olor a sudor y le da un toque varonil a su auténtica y penosa situación actual de “guarro divorciado”.

Sin pensarlo dos veces se montó en su coche y se dirigió a la “Main” en el centro de Saint Louis, donde esperaría a Carla bebiendo unas cervezas en Jannet`s y disfrutando con la vista de las estupendas camareras de ajustado top y corta minifalda que pululaban por el bar montadas en sicodélicos  patinetes de ruedas.

 

El tráfico era horrible, el aparcamiento de la “Main” estaba lleno y para colmo de males, cuando por fin llegó al bar, se encontró a Carla esperando, ¡hacía ya más de diez minutos…!!! Y con cara de: ¿Tengo yo pinta de tonta…? La cosa no podía comenzar de peor manera; se disculpo unas diez mil veces, contó todo el repertorio de chistes rancios que se sabía, compró media docena de rosas a la florista que deambulaba por las mesas –la cual aprovechando su delicada situación le cobró el ramo como si estuviese recubierto de oro puro-, y por último, halagó incansablemente hasta el más mínimo detalle del vestido que lucía Carla, aunque en realidad estaba halagando hasta el más mínimo detalle del “cuerpazo” que se dejaba translucir bajo el ceñido vestido.

Al cabo de media hora de intensivos esfuerzos había conseguido normalizar la situación como era debido. Pero la situación no era absolutamente normal, y un tufillo de nerviosismo y preocupación se apreciaba en el aire. Éste estaba relacionado con los insistentes rumores acerca del recorte de puestos de trabajo en la AIL, el cual se había extendido rápidamente a última hora del día por todos los departamentos. El rumor flotaba ahora en el ambiente, como un siniestro velo aquella noche… 

Carla  no quería hablar de ese tema en absoluto, en su lugar, se entregó a una charla insustancial y mucho más superficial de lo que era habitual en ella, con lo que la conversación rápidamente derivó en una situación surrealista en la que las risotadas nerviosas de Carla contrastaban desproporcionadamente con los  chistes sin gracia de Antonio, cobrando por momentos la cháchara un tinte marcadamente ridículo.

Cuando se hartaron de decirse sandeces, se encontraron callados cara a cara, y decidieron por unanimidad irse a cenar a un restaurante mejicano en la romántica zona antigua de estilo colonial francés situada a la rivera del Mississippi -en la que abundaban los bares tanto como los grupos de amigos en busca de diversión. 

Antonio roció con abundante vino de Rioja  la súper especiada  comida que había pedido para ir calentando la “caldera”, la cual –se suponía- debería proporcionarle un buen movimiento de “pistón” durante el tiempo que durase el desaforado combate cuerpo a cuerpo.

El  “desaforado combate” fue en realidad una escaramuza de desafortunadas consecuencias. El cóctel Molotov que constituían el Rioja y el Chile picante empezó a protestar airadamente, en su estómago en cuanto empezaron los primeros movimientos, haciendo que Antonio se preguntase si quizás se había equivocado de deporte nocturno en aquella ocasión…

Carla, hembra de natural fogoso, estaba aquella noche especialmente nerviosa y desacompasada, lo que no ayudaba en absoluto a los esfuerzos del ímpetu masculino, bastante comprometido aquella noche con  el excesivo fuego interno de una “caldera” que no  conseguía mover adecuadamente un “pistón” algo recalentado.

Por si fuese poco, un “gatillazo” mal controlado dio al traste con el precario equilibrio de las embestidas. Al no recuperar la “compresión” nuevamente como hubiera sido deseable, Carla, en un acto de nerviosismo, apretó los testículos de Antonio, como si éstos se tratasen de dos limones secos a los que se quiere sacar la última gota de jugo, lo que le ocasionó a él un fuerte dolor, del cual se quejo abruptamente.

Carla se asustó y le pidió perdón a Antonio una docena de veces con cara desencajada. La situación cambió rápidamente, de un mal guión de película porno, a una apacible sesión de cariñosas caricias. Después Carla acunó suavemente a Antonio entre sus pechos y ambos se durmieron en mutua compañía…

 

Antonio tuvo aquella noche varios sueños inquietos, de los cuales sólo podía recordar uno en particular:

<< En un paisaje dantesco, que a él le parecía el de un planeta lejano y árido, una masa oscura manejaba un cuerpo humano de color negro que lanzaba feroces disparos oscuros contra otro grupo de humanos, los cuales, aunque de un color amarillento-ocre similar a la tierra que les rodeaba, no lograban pasar desapercibidos ante el ser destructor que los diezmaba sin compasión. Sólo uno de cada diez,  lanzaba al terrible ser oscuro algún que otro disparo de luz clara logrando abatirle.

Pero cuando esto ocurría, la masa oscura que constituía el alma del terrorífico ser, construía otro cuerpo y continuaba con su incansable tarea de destrucción masiva de todos los seres que habitaban ese planeta.

El ser terrorífico los buscaba en sus casas, que parecían excavadas en la misma tierra, sin constituir un refugio efectivo contra el maligno ser.

Una vez terminada su tarea, el ser que parecía alimentarse de la sangre de sus víctimas, encuentra finalmente un planeta inhóspito y deshabitado que ya no puede sustentarle y su preocupación principal se centra entonces en cómo escapar de ese planeta para continuar con su siniestra labor a través de otros mundos habitados. Al terrible ser le guiaba una única fuerza tremenda y desgarradora. Su ancestral e insaciable sed de destrucción era impulsada únicamente por la “desesperación”, puesto que él, al no tener ya vida en sí mismo, debía robarla constantemente de otros para poder subsistir… >>   

 

Al despertar del sueño Antonio sintió un dolor testicular que le hizo recordar de súbito la desafortunada noche y sus desagradables consecuencias. Algo azorado, se vistió rápidamente y se dirigió a la cocina del piso de Carla, donde ella hacía rato ya que preparaba un más que copioso desayuno, como compensación, tal vez, por el desafortunado accidente. Comieron con buen humor y después de unos cuantos calurosos besos ambos partieron hacia la oficina con casi una hora de retraso. Aunque el dolor seguía mortificando a Antonio, éste reconocía que no había desayunado así en muchos años. Se consolaba de esta forma del dolor testicular que insistentemente no dejaba de acompañarle.

 

Cuando finalmente llegaron a la oficina, ésta hervía de actividad como si de una colmena recién apaleada se tratase. Algunas secretarias amigas de Carla parloteaban en la escalera casi histéricas, al pasar, una de ellas le dijo a Antonio:

- Tienes cita con Morgan a las 9:45.

- ¿Ah sí…? ¡Gracias! –Le contestó Antonio algo contrariado por la noticia.

 

Y sin más,  siguió parloteando con sus compañeras. Antonio rápidamente, recordó el plantón que había dado el día anterior a su jefe Frank Manor y se prometió lo peor, pero fuera lo que fuese no había ahora tiempo que perder. Se dirigió rápidamente a su cubículo, encendió su PC y arrancó el Lotus Notes.

Ante su sorpresa no había el menor rastro de E-mail alguno. Rebuscó por la mesa esperando encontrar alguna nota de su jefe, pero tampoco encontró nada.

Preocupado salió hacia el despacho de Frank, y también lo encontró vacío, miró su reloj y vio que eran las 9:35 así que, sin más preámbulo, se dirigió al ala donde se ubicaba el lujoso despacho del Vampiro.

 

Al llegar comprobó que varios conocidos conversaban con alguien que, evidentemente deprimido acababa de salir del despacho.

-         ¡Se acabó, nos largan a todos, cierran la división…! –Decía inconsolable el interfecto.

 

Antonio alcanzó a oírlo entre algunos murmullos de perplejidad, preparándose para lo peor… Algo impactado por lo que escuchaba, miró un aviso en el panel en el que aparecía su nombre y la hora. Iba a acercarse a la puerta del despacho cuando esta se abrió y su jefe, Frank, totalmente desencajado, salió como escopetado sin reconocerle siquiera. 

Al encontrar la puerta abierta se decidió a entrar sin más rodeos.    

Al fondo, medio oculto por la penumbra, en el extremo que ocupaba su mesa, unos ojos miraban sin ver, eran los ojos inexpresivos y fríos de aquél que vive sin mirar nunca de frente a los que tiene delante.

-         ¡Adelante, Adelante...! -Dijo una voz fría como el hielo.

-         Perdone señor no sabía si… -dijo Antonio algo azorado.

-         ¡No, no… Pase! Me alegra verle, aunque sea en una ocasión como ésta. –El Vampiro mentía sin el menor escrúpulo- ¡Pero siéntese por favor…! Le he mandado llamar para comunicarle personalmente el nuevo rumbo de esta compañía... –Lo dijo, como si esperase el eterno agradecimiento de sus víctimas.

 

El Vampiro no pudo dejar de fijarse entonces, en el patético “mini graffiti” que Antonio llevaba garrapateado en su pase identificativo. Y asombrado, no pudo dejar de pensar:

‘Realmente a este capullo se le ha ido la “olla”, hacemos muy bien en despedirle inmediatamente’ -Y se admiró a sí mismo, de no haber tomado esta decisión mucho antes. 

-         ¡Escuche Anthony! Como sabrá, la empresa madre de la que somos subcontratistas ha sufrido algunas pérdidas de contratos y actualmente se encuentra en recesión, por lo que nos han informado que parte de los trabajos que actualmente desarrollamos nosotros van a ser transferidos a otras divisiones… lo que nos obliga a prescindir de una buena parte de nuestro personal en Saint Louis.

 

 

Antonio quiso protestar, decir algo, hacerle una “pedorreta” en la cara y demostrarle que sus burdas patrañas no valían con él, pero en lugar de eso, se levantó, dejando con la palabra en la boca al detestable sujeto al que desde ese preciso momento no tenía por qué aguantar ni un solo segundo más.

Salió por la puerta como en una nube, sin percatarse de quién estaba a su lado, y sin saber muy bien porqué, de dirigió a su cubículo como un autómata.

Al doblar una esquina, una escena tragicómica despertó toda su atención. Llorando a lágrima viva y colgado de una de sus máquinas de Donut favoritas, su ex-ayudante Tom Bombard no podía contener su desesperación y lloraba a “moco tendido”.

Sin saber como, y posiblemente debido a su nerviosismo, Antonio rompió a reír de forma histérica y desaforada. 

 

¡Desde luego esta imagen bien valía un despido!. -Pensó en un arranque de ironía.

Al llegar a su despacho miró mecánicamente el PC y descubrió que tenía un E-mail nuevo… ¡Y era ni más ni menos que de Mr. Morgan en persona…! Pasó el cursor sobre él, y el mensaje se desplegó en la pantalla inferior…

Tardó un buen rato en darse cuenta que el mensaje no tenía significado alguno, todo él era un galimatías de números codificados en hexadecimal. 

-         ¿Será “gilipollas” el Vampiro… pues no me manda el finiquito en cirílico?. – dijo con voz destemplada.

 

Casi inmediatamente, se dio cuenta de que seguramente se trataba de un error y que muy posiblemente alguien había equivocado las direcciones con el “follón” del día. Se alegró de no haber abierto directamente el fichero -pensó- y ajustando la ventana al ancho de pantalla imprimió el “pantallazo” a un fichero que guardó inmediatamente en un disquete. Pues él aún recordaba perfectamente las instrucciones que su amigo John le había dado sobre las desagradables consecuencias sufridas por otros… con respecto a ciertos “accidentes” con las comunicaciones del Vampiro.

 

Y acordándose de su amigo John, decidió salir al parque, en el que esperaba encontrarle para comentar las nuevas noticias con él, quizás por última vez… y tal vez, para despedirse definitivamente. En esos momentos, necesitaba con urgencia de la charla ingeniosa y siempre enriquecedora de su viejo amigo John. ¿Pero era John realmente su amigo…?

Antonio recordaba el extraño comportamiento del día anterior. ¿Sabía John algo de esto ayer?  Y en caso afirmativo... ¿En qué lado del naufragio estaba él?

 

En cualquier caso, sabía que iba a salir de dudas realmente pronto. Guardó el disquete en su chaqueta y salió del despacho hacia el exterior del edificio. Andaba, como el preso al que de repente dan su libertad y siente la angustia del reto del nuevo y cambiado mundo exterior. ¿ Sabría él desenvolverse de nuevo en ése mundo…?

Sin pensarlo dos veces atravesó la puerta del edificio y se encaminó paseando por el parque, no quería coger el coche, ahora tenía todo el tiempo del mundo. De repente, se percató de que el dolor de testículos que tanto le había atormentado durante las primeras horas había desaparecido por completo. 

Debe ser el susto. –Pensó,  pero en cualquier caso agradecía esta señal como un buen augurio en su nueva vida como hombre... ¿libre…? ¿O podríamos definirlo mejor como… desocupado?

 

Al acercarse al banco, en el que John y él durante tantos años habían conversado, vio a su amigo sentado y como obnubilado en sus pensamientos. Antonio se alegró de verlo tan temprano ahí, y comenzó a andar hacia él de buena gana. Pero según se acercaba se iba haciendo una  pregunta. ¿Conocía a John realmente? ¿Estaba él de su lado? Si es que había algún “lado” al que podía llamar realmente suyo… ¿o por el contrario, a favor de Morgan…?

Decidió guardar el secreto de su misterioso E-mail, y permanecer en una posición de relativa cautela en sus comentarios. Máxime, teniendo en cuenta el extraño comportamiento de John el día anterior…

 

Al llegar al banco notó que John seguía aún ensimismado en sus pensamientos, tanto, que ni siquiera lo había oído llegar.

-         ¿Que pasa… ya no se saluda a los buenos amigos? -Dijo Antonio en tono de broma y reproche a la vez.

-         ¿Eh… qué? ¡Ah, hola Antonio! No te había oído llegar ¿Cómo te ha ido en tu entrevista con Morgan?

-         Pues… muy bien, puede decirse que ha batido un nuevo récord, me ha puesto de patitas en la calle en dos minutos y treinta y cuatro centésimas. ¿Y tú, eres de los afortunados supervivientes o de los defenestrados…?

 

John esbozó una mueca irónica y contempló el lago con una mirada extraviada. Justo cuando Antonio pensaba que a John se le había comido la lengua el gato, éste comenzó a hablar de forma lenta, pronunciando cada palabra  como si éstas tuviesen un sabor amargo.

-         De los 735 empleados que tiene la compañía en Saint Louis, solo 51 se han salvado de la quema. Mi grupo y algunas personas de la dirección que seremos trasladadas en unos meses a un lugar aún no definido. El “Gran Elefante Negro” comienza una nueva migración hacia otros lugares con mejores pastos, pues los de aquí ya han sido consumidos y, justo en el momento de partir, él se sacude todas sus pulgas…

-         ¡Vaya, veo que te has vuelto poeta! Pero compruebo también que aún sigues colgado de la teta del “Elefante”, como tú le llamas.

-         Puedes ironizar lo que quieras, estás en tu pleno derecho, pero antes que continúes con tus patéticos chistecitos, te ruego que me escuches unos minutos. Desde que me contaste la crisis con vuestro grupo por el asunto de Betty, me interesé en el fondo de la cuestión, y pronto descubrí una maniobra general en casi todos los grupos en este mismo sentido. Estaba claro que algo se estaba preparando y tenía muy mal aspecto.

Lo que realmente me preocupó, es que descubrí por casualidad, algunos expedientes confidenciales entre mis ayudantes y Morgan, de los que yo no tenía conocimiento alguno. Antonio, tú me conoces muy bien, si hay algo que no soporto es que alguien me tome por tonto, como tú mismo hiciste ayer… aunque tenías tus razones para hacerlo y no me siento molesto por ello, en verdad, me siento orgulloso de tu comportamiento. Pero volvamos al asunto. ¡De mí no se ríe nadie…!  Y menos un vampiro de mierda. No exagero si te digo que en estos tres días me he movido más que en los doce años que llevo con esta gentuza. 

-         John, perdona si te he molestado, pero yo también he estado muy enfrascado en mis problemas. Si puedo ayudarte en algo, no sé, en cualquier cosa, dímelo.

-          Sí, puedes ayudarme yéndote lo más lejos posible de aquí y olvidando estos diez años de tu vida, pero no me interpretes mal, no quiero deshacerme de ti, viejo amigo. Quiero, que escuches atentamente una historia y que juzgues por ti mismo. 

Yo… yo he sido un estúpido. En el fondo lo sabía todo y no he hecho otra cosa que esconder  la cabeza como el avestruz. No he querido ver lo que tenía enfrente de mis narices. Por el contrario, me dediqué a engullir toneladas de bazofia que han arruinado mi físico y mi mente.

 

 En ese momento John se paró, sus ojos se humedecieron y Antonio pensó que iba a llorar. Estaba estupefacto, pues en toda su vida, jamás había visto a su fiel compañero de desdichas en tal estado.

-         Escucha con atención Antonio, como dije, descubrí algunos mensajes cifrados entre mis ayudantes y Morgan, rebuscando entre los documentos y las carpetas confidenciales de ellos. El coraje me poseyó y entré a saco, utilicé toda mi ciencia en desencriptación junto con todo mi sexto sentido de “hacker” experimentado, no en vano entré tres veces en el Pentágono y dos en la Casa Blanca antes de que esta escoria me contratara…

Antonio, puedo asegurarte que mi arte no solo no se ha estancado sino que ha ganado como los buenos vinos, a los que los dos somos tan aficionados.  La primera conclusión a la que llegué es que nuestros prototipos de “lobos” o androides cibernéticos de control estaban actualmente operando realmente en la World Wide Web (WWW) desde el año 2000. En realidad desde entonces existen siete especimenes en todo el mundo; cinco están situados en los núcleos neuronales principales de los cinco continentes, más uno en EE.UU., y hay además, un espécimen central que los gobierna a todos... No sé exactamente donde se ubican, pero puedo fácilmente adivinarlo… yo los situaría en los núcleos más importantes de la Web mundial en sus respectivos continentes. New York para controlar USA, Los Ángeles para toda América, Londres en Europa. Johannesburgo para todo África, Singapur en Asia y Sydney en Oceanía. En cuanto al espécimen líder, no tengo la más mínima idea.

Como ves, esto se nos escapa rápidamente de las manos. Nuestras ideas pueriles e idealistas se despliegan ahora sobre el mundo como si éste se tratase de un inmenso tablero de ajedrez. 

-         Veo que tenemos un Gran Hermano en la World Wide Web que hace de controlador de todos nuestros asuntos, ¿no es eso lo que me quieres decir?

-         Eso pensé yo también y en cierto sentido no me disgustó. Por fin el mundo tenía el súper policía que acabaría con el terrorismo y la delincuencia en el planeta. Bien mirado este descubrimiento podía ser comparado con la invención de la Penicilina por Sir Alexander Fleming. Pero… ayer descubrí la triste realidad. Estos prototipos no son “exactamente iguales” a los que tenemos circulando en nuestra Intranet. Este Gran Hermano no es un controlador, ¡es un pervertidor del mundo…!

 

Un escalofrío corrió por la espalda de Antonio, no entendía bien el alcance de esas palabras, pronunciadas por un republicano como John. Le conocía bien y sabía que sus ideas absolutistas estaban marcadas con un sentido de la justicia y del honor fuera de toda duda. Lo que decía ahora, era muy grave y profundamente doloroso para una persona como él.

-         No entiendo bien John... ¿Puedes explicarte un poco más?

-         Sí… Desgraciadamente puedo hacerlo, Ayer mismo entré sin autorización, como en los viejos tiempos, en unos de los directorios secretos y extraje varios documentos cifrados que, al principio, aguantaron estoicamente mis intentos de descifrados, aunque no más de quince minutos… Uno de ellos era la especificación y código fuente de una interfaz biónica para nuestros prototipos de sistema maestro de control total  en Web, realizado por uno de mis propios colaboradores…

-         ¿Interfaz Biónica…? ¡Genéticos! ¡Por el amor de Dios, John!!! ¿Qué hace esa gentuza con nuestros programas? John… prometimos… ¡Lo prometimos John…!¡Lo juramos por nuestro código de honor!!! – Antonio chilló desesperadamente y con la cara desencajada miró a John con una mirada de reproche como nunca en la vida le hubiera dedicado.

-         ¡No me mires así Antonio!. Yo era tan ignorante como tú… hasta ayer. O tal vez no… ¿Cuándo empezaste a llamar Betty a tu prototipo Antonio? . ¿Eres capaz de repetir su nombre oficial?¿No…? Bueno, pues te refrescaré la memoria. Sí, empezaba por ”B” el nombre, pero la “B” no era de “Betty, sino de “BEAST” (Bestia). Y cual es su nombre oficial de “release” ¿BEAST 5.8.4?. Nuestro prototipo es el BEAST 6.6.5. ¿Entiendes Antonio?. ¡El que corre de verdad en la red será seguramente el “BEAST 6.6.6”!!!

 

John se calló repentinamente, hundió su cabeza entre las piernas y se quedó en silencio, catatónico y sin habla. Antonio, por su parte, se quedó como si le hubieran dado un mazazo en la nuca, todas sus angustias y miedos reprimidos salieron de la jaula en la que los había encerrado hacía muchos años. Y, sin poderlo impedir, prorrumpió en unas ruidosas e histéricas carcajadas.

Una voz profunda y desgarradora sacó a Antonio del trance histérico:

<< Vi cómo salía del mar una bestia, que tenía diez cuernos y siete cabezas, y sobre los cuernos diez diademas, y sobre las cabezas nombres de blasfemia. Era la bestia que yo vi semejante a una pantera. Diole el dragón su poder, su trono y una autoridad muy grande. Vi a la primera de las cabezas como herida de muerte, pero su llaga mortal fue curada. Toda la tierra seguía admirada de la bestia. Adoraron al Dragón porque había dado el poder a la bestia, y adoraron a la bestia diciendo: ¿Quién como la bestia? ¿Quién podrá guerrear con ella?. Aquí está la sabiduría. El que tenga inteligencia calcule el número de la bestia, porque es número de hombre. Su número es seiscientos sesenta y seis… >>

 

John recitaba a San Juan, como si las palabras saliesen del fondo de su alma. 

-         ¡Exageras John! No existe semejante poder en un simple programa por mucho sistema experto que quiera ser. Es una fantasía el pretender tener un control absoluto y total sobre la red. –Era una sensación muy extraña la de que Antonio precisamente estuviese diciéndole esto a John, justo cuando su papel había sido siempre el del aspecto crítico en las cosas, dejando el papel moderado a John.

-         No Antonio, no conoces a BEAST 6.6.5. Tú abandonaste hace cinco años el proyecto cuando sólo era un boceto de sistema experto que pretendía des-compilar programas desde código máquina a estructuras lógicas neuronales. Las cuales, desentrañarían la maraña incomprensible de bits que forman el código máquina de otros programas en estructuras de pensamiento del autómata de control y las asimilarían a la memoria de éste. Nuestros programas basados en el álgebra de Boole recíproca o leyes de Morgan extendidas, nos permitía componer los puzzles de los programas a asimilar y recrear las piezas desconocidas. Aplicando estas reglas, en muchos casos la falta de información combinada con informaciones parciales eran tan reveladoras como la información en sí misma. Sólo era cuestión de agrandar las librerías lógicas que contenían las leyes típicas de los compiladores estándar y los sistemas operativos más comunes.

Te aseguro que eso no fue ningún problema, pues tuvimos recursos y conocimientos ilimitados para esa tarea. Durante casi cinco años cientos de programadores subcontratados en distintas partes del país construían las librerías neuronales lógicas para el casamiento de compilación de todos los sistemas operativos conocidos  y lenguajes de alto nivel. WINDOWS, UNÍX, XENIX, C++, JAVA, FORTRAM, BASIC, LISP, PROLOG, LINUX, HTML, PERL, etc. Los datos fluían como un río conteniendo información confidencial de todas las compañías, Hewlett-Packard, Microsoft, IBM, VAX, SUN, y un largo etcétera. 

No me preguntes cómo, pero no hubo el más mínimo problema para recabar dato alguno o encontrar recursos técnicos y humanos. Y así, silenciosamente, desde todos los puntos del país, miles de líneas de código y estructuras de casamiento y razonamiento eran integradas cada día en una nueva gran Biblioteca Computacional, a semejanza de la de Alejandría, para alimentar el gigantesco motor inferencial de la Bestia.

Antonio, siento decirte que hoy por hoy no hay programa alguno que se resista a ser digerido y modificado convenientemente por la Bestia. Ella es hoy el Gran Hermano de las más negras pesadillas de Geoge Orwell en su novela 1984. Sólo que a ella no le hace falta alterar burdamente documentos gráficos para cambiar la historia, simplemente se falsifican en los propios bancos de datos los ficheros clasificados, fotografías, historiales y partidas de nacimiento y a continuación la gente desaparece, es encarcelada o sale impune de los más abyectos crímenes. No me entiendes, no hay nada que se le oponga. Al no ser detectable, la Bestia introduce en todos los programas parasitados, un programa tipo Worm (gusano) que es autocontenido y se propaga por todos lo programas de una máquina o red de máquinas, al contrario de los virus no es detectable porque el Worm no necesita modificar el programa huésped para extenderse, únicamente crea unos puntos de ruptura (Back-Doors) en el programa huésped, los cuales utiliza para alterar el funcionamiento de éste. Los programas son de esta manera vampirizados y añadidos a la estructura de conocimiento del autómata si son interesantes, o modificados convenientemente para un uso posterior a la vez que se marcan para su identificación. Éstas marcas son reconocidas por las otras bestias a través de la World Wide Web, las cuales, pueden convenientemente utilizar esos programas ya alterados previamente.

-         No puedo creer que eso pueda darse en la World Wide Web con la cantidad de controles establecidos que existen.

 

En ese momento fue John el que se convulsionó con una risa histérica, durante dos minutos no pudo dejar de reírse, después, lentamente se enjugó las lágrimas y recobró la calma paulatinamente. Al final, seriamente reanudó su conversación.

-         Sí, tienes razón existen un montón de controles y organismos que fiscalizan Internet, y te los voy a enumerar:  El CIAC (Computer Incident Advisory Capability), es el grupo que controla el U.S. Department of Energy’s. Después está el COAST (Computer Operations, Audit, and Security Technology), que coordina la Purdue University. A continuación está el FIRST (The Forum of Incident and Response Security Teams), que es una corporación de los representantes de vendedores, universidades y agencias gubernamentales nacionales e internacionales, que cubren hasta 45 grupos. Y por último el sacrosanto CERT (Computer Emergency Response Team), el U.S. CERT es la institución del U.S. Department of Defense para proteger las infraestructuras de Internet y está situado como todo el mundo sabe en la Carnegie-Mellon University, en Pittsburgh, Pennsylvania.

Pues bien, yo personalmente no solo tenía todos los documentos clasificados y sin clasificar de dichos centros, sino que si lo deseaba podía tener las marcas tallas y colores de los calzoncillos de cada uno de los presidentes de dichos organismos en el momento y fecha que lo desease. ¿Cabe mayor disparate…? Escucha atentamente Antonio, porque ésta es la mejor parte de la historia.

El TCP/IP (Transmission Control Protocol / Internet Protocol) es el protocolo de conexión que se implantó en el mundo. Fue creado en 1969 por DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency), la cual patrocina un proyecto llamado ARPANET, que mantiene las conexiones de banda ancha  y las conexiones principales entre los núcleos gubernamentales, de educación, laboratorios de investigación y en general las mayores corporaciones u organismos, es decir, el Main Frame de Internet.

Como ARPANET, generalmente se dedica a un selecto grupo de gobiernos y agencias, el trabajo generalista lo hace la NSFNet (National Science Foundation) pero utilizando lo protocolos ARPANET, o sea, el TCP/IP. Por tanto, ARPANET provee la capacidad de transferir E-mails y ficheros de un lugar a otro mediante  las Network Interfaces o direcciones IP, que son como la dirección postal de Internet. Estas direcciones son las que buscan e investigan los autómatas creando un auténtico mapa de la red e identificando a las posibles victimas mediante los ficheros más significativos para el control de accesos y, por tanto, los más sensibles para la seguridad de un sistema, éstos son los Network Access Files. Estos ficheros son la comida de los  TCP/IP Daemons (demonios), que son programas residentes usados en el Internet Control Message Protocol (ICMP), designados  como los Ping Commands y el Finger Command, que actúan como identificadores de las víctimas dando todo tipo de descripciones del terminal conectado a Internet. Son tan peligrosas esas informaciones, que en muchos servidores desmontan el Finger Command completamente y se defienden con un Firewall (cortafuegos). 

Y aquí es donde acaban perdiéndolo todo irremisiblemente. Los Firewall de Internet son muy populares debido al miedo de que alguien exteriormente controle un terminal o red interna, especialmente debido al miedo que producen los TCP/IP Daemons, los cuales son tan misteriosos como incontrolables.

Entre los muchos Firewall que se han popularizado, en 1995 nació SATAN en el “Internet Inferno”, sus creadores preconizan la seguridad a través del oscurantismo, es decir, antes de que nadie te realice un Crack del sistema, el sistema ya está penetrado por SATAN completamente, como dice Dante Alighieri en su obra Inferno:

<< Nosotros caminamos juntos hacia la brillante luz, discutiendo cosas que aquí sería mejor callar, pues allí es mejor lugar para discutirlas... Pronto se desatará lo que yo espero, y lo que tú estás intentando imaginar se revelará a sí mismo… >>

 

  

 

 

   

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.