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Aunque la cuarta dimensión es un estado de consciencia profundamente familiar para todos los que estáis aquí ahora mismo, hay que pensar, que nos referimos a una humanidad muy atrasada en su camino evolutivo y en la disolución de los nódulos de conflicto y violencia que posibiliten una sutilización sin traumas de sus cuerpos materiales y mentales, por tanto, el ingreso de la Tierra en ese estado alterará completamente todo lo que ocurre actualmente en su superficie.  

[Sebastián Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

  LA CRUZ DE HIELO

  

     EL CORAZÓN DE  Iaô

 

 

2. EL CORAZÓN DE  Iaô 

 

 

 

Una nueva gota de rocío astral surgía ahora de otro sector del cerebro de Arânah, y realizaba movimientos espirales dentro de la burbuja de regeneración energética, situándose de nuevo ingrávida, enfrente de su rostro, e introduciéndose suavemente dentro de la otra burbuja que él había formado en el área de recuperación del planeta receptor.

En un momento explícito, como movida por un resorte interno, la nueva esfera etérica comenzó a expandirse, irrumpiendo en el espacio de una nueva realidad o plano astral y ocupando el ámbito que la anterior esfera había abierto. 

Una sensación de vértigo se produjo por un instante, como si una serie de dimensiones se abriesen unas dentro de otras, creando colores y formas que se fundían simultáneamente en un inesperado caleidoscopio dimensional.

Una nueva figura de Arânah  surgió del vórtice dimensional y apareció con toda naturalidad en posición sedente, semejando el espejo de la figura, que también sentada, observaba a la primera desde su propio interior. 

 

El entorno había cambiado ahora completamente. El planeta en el que ahora se encontraba su consciencia, era totalmente distinto, un planeta gaseoso de perenne luz blanquecina, la cual era irradiada desde su sol central sistémico y desde la cercana estrella doble de Sirio que brillaba en el firmamento desde una constelación vecina. La luz parecía irradiar desde todos los puntos de la niebla blanquecina con una reverberación de colores, de una tonalidad cromática insospechada en la lechosa pero refulgente luz ambiental.

El suelo fluídrico mantenía la figura de Arânah perfectamente inmóvil en medio de un jardín de flora y fauna exuberantes, que aunque de naturaleza etérica, eran perfectamente consistentes entre sí, creando la imagen cósmica de una comunidad de seres que evolucionaba y se sutilizaba al mismo tiempo que la materia fluídrica del planeta. Éste, ascendía ahora en el plano cósmico hacia el arco evolutivo que lo elevaba desde el plano material al espiritual, en conjunción con todos los seres planetarios que las Jerarquías de las Ordenes Creadoras habían agrupado bajo un mismo destino en el corazón de su Logos Planetario

Los Jardineros del Espacio, que pertenecen también a este orden de jerarquías, hacía muchos eones que no intervenían en el planeta, el cual avanzaba en armonía regido por la consciencia unificada de todos los seres que lo componían. La Gran Conciencia Logoica, se focalizaba en su centro vital, en el corazón del planeta, dónde el Representante Planetario ante el Consejo Intergaláctico, existía en esencia.

 

También existe otro orden de Jerarquías que se denominan Jerarquías de las Ordenes Mutantes. En su cuarto nivel, se encuentran las Mónadas de los seres evolucionarios que forman las humanidades de la galaxia. 

Arânah permanecía ahora inmóvil, en medio de un hermoso jardín en Manat, el planeta que lo había visto nacer en el ciclo evolutivo en el que se encontraba. Poco a poco, su consciencia penetraba en el laya cósmico, en el centro estático en el cual el Manas o mente fenomenal se disuelve en el Akasha, donde  la mente cósmica, la Gran Mente o Mente Universal se constituye, por la intercesión de Anu, la Deidad Oculta, el Uno, que se mueve sobre el océano de Khum.

En ese estado, Arânah ya no es más el ser evolucionario individualizado en el que su consciencia fenomenal se proyecta para interactuar con el mundo fenoménico, sino que es uno con su núcleo central o Mónada, la cual está íntimamente conectada con los circuitos de luz espiritual que la unen a todas  las jerarquías del cosmos a través de su centro más elevado, constituido por el núcleo central o Regente Avatar

 

El núcleo central, también llamado el Ser de Dos Caras, proyecta sus prolongaciones en dos direcciones; una a través de los intersticios del universo físico cósmico, y la otra  hacia el universo astral cósmico. Estas proyecciones actúan como si de las raíces y ramas de un colosal árbol sideral se tratase. Estas proyecciones pueden ser imaginadas como sondas raíces o sondas ramas, penetrando en los distintos universos materiales y anti-materiales para ser el medio de contacto del Regente desde el umbral de los dos planos, hacia los siete niveles del universo evolucionario material y los cinco del universo  inmaterial.

Las siete Mónadas del Regente, son el nexo de éste y la vida manifestada, siendo éstas “Las ramas que darán los frutos para ser ofrecidos al Creador”. 

Los Principios, que no realizan la misma función que las Mónadas, son las raíces y el medio de contacto del Regente  con la supra-evolución. Los Principios no poseen sentido de la individualidad, como lo poseen las Mónadas, actuando como los transformadores de fuegos y vibraciones inmateriales captadas en el nivel de los Logoi y adaptando su potencia a la de las Mónadas

Es ésta, la inabarcable estructura de lazos y conexiones que unifican a todos los seres del cosmos en un gigantesco abrazo de luz, el cual es capaz de unir a los seres humanos con las más altas consciencias planetarias, solares y galácticas; así como los seres inconscientes se unen a los autoconscientes y el microcosmos se une al macrocosmos.

 

Arânah miraba ahora a un gran arbusto ígneo que ardía en medio de un espacio vacío e inconmensurable con un fuego cegador. El Fuego Cósmico, es el fuego predominante en el primer y segundo sub-plano del plano físico cósmico, el nivel Divino y Monádico  respectivamente. El Fuego Cósmico define a cada partícula de Vida Única, como chispas de ese mismo fuego, estimulando modificaciones en las fuerzas del interior de los átomos y permitiéndola, de ese modo, superar los límites existentes en la forma. 

A partir de la Cuarta Iniciación, el ser evolucionario que la alcanza,  interactúa con el Fuego Cósmico al establecer contacto consciente con su Mónada. Este fuego vivifica y potencia la voluntad Monádica, favoreciendo la proyección de su energía en el Cuerpo de Luz. En la Cuarta Iniciación, el Alma es transmigrada al Cuerpo de Luz donde reside su núcleo de consciencia en perfecta armonía con la voluntad Monádica.

En la Quinta Iniciación, que era el nivel en el que la consciencia de Arânah se ubicaba, la Mónada culmina su acción sobre el Cuerpo de Luz, revelándosele al iniciado los misterios profundos de la existencia planetaria y cósmica.

La Mónada reúne en ese momento la energía de los núcleos infra-monádicos, y por la acción del Fuego Cósmico, los absorbe recibiendo el poder de crear nuevos vehículos de expresión en esos niveles, desvinculándose entonces de la ley del nacimiento y de la ley de la muerte física. El iniciado de quinto nivel, puede entonces, realizar las proyecciones materiales en los cuerpos sutiles y densos que sean necesarios para el cumplimiento de su tarea cósmica.

En la unión cósmica con su Mónada a través del  Cuerpo de Luz,  penetra, en consciencia, dentro de los distintos espacio-tiempos en los que él está, ha estado o estará presente durante su ciclo evolutivo, realizando una sagrada tarea de unión cósmica con todos los seres de la galaxia unidos por tareas o destinos comunes.

 

La Fraternidad de Sirio es una fraternidad cósmica centralizadora de impulsos provenientes del Gobierno Celeste Central hacia varios sistemas solares, entre los que se encuentra el pequeño sistema en el que Arânah se encontraba en su presente astral absoluto. La acción fundamental de la Fraternidad de Sirio es la de conducir a las Escuelas Internas de varios planetas y sistemas planetarios hacia el arco evolutivo que les ha sido designado. Esos planetas, son aquellos que su energía fundamental es afín al Segundo Rayo Cósmico o rayo del  Amor-Sabiduría, del cual, la Fraternidad de Sirio es regente. En realidad existen dos planetas en este sistema solar, cuyas humanidades, están especialmente ligadas a las Escuelas Internas de Sirio, y éstos son Venus y la Tierra.

 

Arânah visualizó en el centro del gran arbusto ígneo que representaba a su Mónada, a un ser humano terrestre, que en actitud de profunda reverencia se cubría el rostro y murmuraba un mantra de unión interna, mientras que sus cuerpos sutiles se polarizaban por primera vez hacia el cosmos infinito…  

¡El Durmiente, El Último, había despertado al fin y lo estaba llamando a él!!!

 

Arânah, comprendió al momento lo que eso significaba. El tiempo había llegado y él era el designado para una colosal tarea. Trabajaría en el plano físico, en la unificación de los cuerpos fenoménicos de las siete Mónadas del Regente, mientras que su Mónada realizaría la sagrada tarea que podría denominarse como la del Gran Despertar de Las Siete Mónadas.

Y todo eso debería realizarse en el planeta desde el cual, el Último lo estaba llamando, o lo llamaría más adelante desde su futuro relativo. 

Ese planeta en cuestión, del cual Arânah conocía su gran importancia para el desarrollo evolutivo de éste sistema planetario, y que había llegado a ser la pieza fundamental del desarrollo supraevolutivo de su Regente Avatar y de las  seis Mónadas  con las cuales la suya estaba hermanada, ese planeta es aquél que su humanidad de superficie denomina con el nombre de “Tierra”.

 

 MMMMMMMMM

 

Arânah  se visualizó a sí mismo tomando consciencia de una llamada de asamblea en el planeta receptor en el que se encontraba ubicado en su presente astral relativo.

Al tomar consciencia  de su cuerpo sutil y del mundo fenoménico que le rodeaba,  descubrió que la esfera de aislamiento había desaparecido y que docenas de seres a su alrededor volaban raudos hacia el punto de destino y origen de la llamada, situado en algún lugar en el corazón del astro receptor.

Arânah,  se levantó y voló también hacia el punto del que surgía la señal, desdoblándose de la imagen sedente de sí mismo, que quedaba en ese lugar en comunión interna con su fuente de luz o Mónada, y en perfecta unión con todas las imágenes de sí mismo distribuidas por distintos lugares del espacio-tiempo de la galaxia.

Un inmenso enjambre de puntos luminosos se veía por doquier concentrándose en el centro de  Haya, la gran ciudad y centro intergaláctico que sirve como primer puerto de entrada en este sistema solar.

Haya, está situada en el interior del solitario satélite del tercer planeta del sistema solar denominado Aïshah,  o la Luna, como la conoce la humanidad de superficie de su azulado compañero de viaje.

 

La proyección fenoménica de Iaô, el Regente Lunar y jefe de los Pitris Lunares se situó en el centro del inmenso  recinto semicircular central que formaba una inmensa letra omega (W) y era el santuario central de la ciudad interior de Aïshah

Iaô, dirigiéndose a todos los reunidos comenzó su saludo de bienvenida para los Hermanos de las Estrellas recientemente incorporados a su ámbito planetario:

 

-         Bienvenidos a todos nuestros hermanos y en especial a los afortunados tripulantes de la nave accidentada durante la transición del Khum. Seguramente, una de sus mayores fortunas, ha sido la de contar con un comandante tan experimentado como el suyo, quién incluso cuenta con una dilatada experiencia en el control cósmico de implosión de supernovas, asistiendo a los propios Jardineros del Espacio en estas difíciles misiones…

 

Y al enviar el saludo mental que todos escucharon con sus sentidos internos, dirigió una mirada de complacencia hacia donde se hallaba el respetado comandante de la nave en que viajó Arânah.

 

-         Todos vosotros sois voluntarios en una trascendental misión que os ocupará en uno de los aspectos evolutivos de la galaxia, que es de gran trascendencia en este momento, crucial para la elevación del sistema planetario en el que os encontráis, en conjunción con los ritmos expansivos de la galaxia.

Recientemente se ha iniciado un nuevo año solar que será de extrema importancia para el salto evolutivo de todo este sistema. El Sol se dirige rápidamente hacia un portal cósmico, arrastrando en su órbita al resto de los planetas. Al cruzarlo, toda la materia de éste sistema pasará a otro patrón vibratorio. La energía de los niveles materiales del sistema solar, ya está siendo transmutada para aceptar el cambio evolutivo hacia la cuarta dimensión. 

En este sentido, algunos planetas como Júpiter están sufriendo ciertas adaptaciones materiales, mediante la aceptación de otros astros menores en su cuerpo material. Sin embargo, hay un planeta especialmente reluctante en la adaptación evolutiva de su humanidad de superficie a los acontecimientos en curso, los cuales desencadenarán la elevación del planeta hacia la cuarta dimensión. Como todos sabéis, me refiero a la Tierra…

Aunque la cuarta dimensión es un estado de consciencia profundamente familiar para todos los que estáis aquí ahora mismo, hay que pensar, que nos referimos a una humanidad muy atrasada en su camino evolutivo y en la disolución de los nódulos de conflicto y violencia que posibiliten una sutilización sin traumas de sus cuerpos materiales y mentales, por tanto, el ingreso de la Tierra en ese estado alterará completamente todo lo que ocurre actualmente en su superficie. 

Mientras un planeta no establece su Jerarquía, no existe aún en su cuerpo un foco receptor definido que pueda funcionar como la base dinamizadora de la energía cósmica. El propósito del Logos que lo rige está unido al realizado por las consciencias y leyes externas. La instalación de bases extraplanetarias en su órbita es lo que da origen a la expresión de las leyes y energías que corresponden a la tarea que el planeta debe cumplir.

La implantación de la Jerarquía en la Tierra pasó por esas etapas previas. Pero, las energías, las partículas de vida y las consciencias que dieron origen a la Tierra constituyeron un núcleo difuso de materia, que desde su origen estuvo contaminado por la presencia de fuerzas involutivas, aunque bajo el control de consciencias cósmicas que tenían la tarea de llevarlas al equilibrio. Por ese motivo desde el principio de su manifestación material, el planeta tuvo una historia poco luminosa.

Hemos de tener en cuenta que durante su evolución, éste planeta recibió también, a muchos de los elementos recalcitrantes de otros lugares de la galaxia. Cuando muchos de los planetas de la galaxia se elevaron de la tercera a la cuarta dimensión, tuvieron que donar a algunos de los seres que estaban en sus órbitas y no se adaptaban al cambio, a los planetas menos evolucionados como la Tierra, lo cual tampoco ayudó mucho al propósito evolutivo de este planeta. 

La Tierra recibió en el pasado a seres que tuvieron que ser canalizados hacia ella por no estar preparados para vivir las leyes de la cuarta dimensión en sus respectivos planetas de origen. Estos seres, al trasmigrar, tienen otra oportunidad de cumplir las etapas evolutivas que les permitan en un futuro ingresar en dimensiones superiores.   

En la superficie física de este planeta existe actualmente un maremagno de naciones que guerrean y se explotan entre ellas, así como dentro de esas mismas naciones ocurre con sus castas y clases sociales. En  cambio, en la cuarta dimensión existirá una única federación que unirá a todas las regiones, aunque desgraciadamente, la dinámica actual de la humanidad terrestre de superficie sigue polarizada en los vórtices destructivos que la ahogan, empujándola cada vez más hacia un círculo vicioso que la conduce inevitablemente hacia su propia destrucción.

Las civilizaciones extraterrestres siempre estuvieron involucradas con los avances y la germinación cultural de la humanidad en desarrollo. Un ejemplo de ello es la enseñanza, en la cultura humana de la antigua Grecia, de la “Regla de Oro”. Regla que regía casi todas las artes y las ciencias de los griegos durante el apogeo  de su civilización. La “Regla de Oro” es una expresión más de la Simetría Cósmica, que nace como la expresión estética de la fusión entre lo orgánico y lo geométrico. Los núcleos energéticos que cumplen dicha ley son consecuencia de la fusión perfecta entre las leyes geométricas y las orgánicas: Las primeras son fruto de la irradiación del  Logos Planetario por vías internas y las segundas, están ligadas al movimiento y la adaptabilidad generadas por el mismo Logos por vías externas. Los cristales, las conchas y algunas plantas representan la armonía máxima de ese sistema hoy en la superficie de ese planeta. 

Como sabéis, en los planos mental-abstracto de las humanidades que habitan planetas materiales más avanzados,  existen las leyes geométricas que rigen todas las artes y las ciencias en armonía con la Simetría Cósmica; así como regulan también, actualmente el ámbito intraterreno del planeta Tierra. Desgraciadamente, el Hombre, seducido por su mente nublada, ha abandonado sistemáticamente las enseñanzas impartidas por nosotros a través de las numerosas culturas que fueron instruidas por las civilizaciones superiores que han tutelado a la humanidad de superficie.

Las naves extra terrestres que cruzan hoy los planos sutiles del planeta Tierra sin ser vistas por los medios mecánicos densos de la humanidad de superficie, cumplen las leyes de la Simetría Cósmica, expresando tanto lo orgánico como lo geométrico; no son en modo alguno puramente tecnológicas como las rudimentarias naves terrestres, sino que son expresiones de una relación armoniosa entre los mundos externos e internos donde toda su energía está integrada.

El ciclo venidero tendrá inicio con el término de la purificación global de la superficie de la Tierra y con el desplazamiento de su eje magnético. El Logos Planetario pertenecerá a un Logos Mayor del cual es parte, y que pertenece a su vez, a otro sistema solar, siendo el Sol la puerta de entrada para que la Tierra reciba la energía de ese Logos Planetario Mayor. El planeta pasará entonces a tener un miembro propio en el Consejo Intergaláctico, no siendo entonces representado más por el Regente Solar como ocurre en la actualidad.

En el ciclo de transición actual, la Tierra se irá adecuando a muchos de los procesos que manifiesta la vida en planetas de cuarta dimensión. Eso ocurrirá en el campo genético, en las estructuras corpóreas de los individuos, y también en el cuerpo planetario modificando las estructuras minerales y vegetales, así como las presiones atmosféricas y la viscosidad de los líquidos.

Las Cuatro Razas Raíces que evolucionaron paralelamente a su conciencia de los Cuatro Elementos, culminarán al finalizar la actual Quinta Raza, con la percepción psíquica del Quinto Elemento, el Éter Cósmico que desarrollará la potencialidad psíquica de los seres de la futura Sexta Raza Raíz.

La Tierra está llegando a corrientes de vida estelar, que son las que traen los nuevos códigos genéticos que producirán los cambios del nuevo hombre. Con referencia al tiempo terrestre, esos genes fueron implantados en humanidades de cuarta dimensión hace milenios. Ellos están siendo implantados en el Cuerpo de Luz de algunos  seres terrestres y descenderán hasta el cuerpo físico a través de la irradiación del alma, creando en los cuerpos físicos transformaciones singulares, como las que se produjeron en épocas pretéritas. El cuerpo físico del hombre de la cuarta dimensión, tendrá un tórax mayor, las zonas genitales y del aparato digestivo disminuirán de tamaño, las piernas, los brazos y los dedos se alargarán, el volumen del cráneo aumentará, el vello desaparecerá y los ojos serán de una materia más sutil. Este nuevo cuerpo permitirá que las corrientes etéreas puedan circular en ellos con mayor libertad.

El hombre recibirá entonces la luz directamente de su centro interior, y la posibilidad de que pueda ser engañado por fuerzas exteriores a él disminuirá, al observar él mismo la sincronía principal con el orden y las leyes del cosmos. No como ocurre en la era actual en la Tierra, donde el hombre vive engañado y manejado a través de su mente y su razón, pues, como todos sabemos por experiencias pasadas, la mente es el más vulnerable de todos nuestros sentidos sutiles al engaño y la manipulación.

La información es fiscalizada actualmente en el planeta Tierra directamente por las fuerzas involutivas, que controlan el mundo fenoménico formal exterior como una de sus máximas prioridades. La mayor parte de las noticias enviadas por las agencias internacionales sobre la auténtica situación planetaria son sistemáticamente descartadas por los equipos de redacción implicados, bajo la coartada “moral” de que dicha práctica es inevitable porque salvaguarda la prevención del pánico de masas en una población desprovista de las más mínimas bases psicológicas para afrontar experiencias tan caóticas como las que realmente amenazan a esta Humanidad.

Los hombres de superficie permanecen así totalmente desinformados sobre la auténtica situación planetaria actual, manteniéndose confusos y aturdidos por los medios de comunicación y aterrorizados por lo que sus subconscientes presienten y los datos proclaman a gritos. El hombre de hoy vive totalmente al margen de lo que realmente ocurre en el planeta en el que habita. Aturdido por la propia realidad en la que se encuentra e ignorando las realidades intraterrenas y suprafísicas; la humanidad vaga errante en un mundo sin valores ni respuestas, mientras que las instituciones que debieran servirla de apoyo defienden intereses ocultos… 

Pero todos los que os encontráis aquí, estáis comprometidos de una forma u otra con el curso evolutivo del planeta Tierra, y comenzaréis vuestra actividad de servicio en una de las múltiples tareas evolutivas que el planeta y el Gobierno Celeste Central espera de vosotros. 

Algunos trabajareis con la elevación del sustrato mineral del planeta en ciertos cristales como el iridio terrestre y otros minerales; elevando sus actividades moleculares y consiguiendo una nueva raza de cristales conductores de las ondas telepáticas que unirán a los seres del mundo fenomenal con el Logos planetario. Otros ayudaréis en la evolución de los reinos vegetales y animales del planeta en elevación. Los árboles, por ejemplo, serán estimulados para que se sintonicen correctamente con las corrientes magnéticas del planeta siendo focos de armonía en los ambientes naturales. También realizaréis tareas de sincronización con ciertos animales como los delfines, que ya fueron introducidos en la Tierra en épocas anteriores con el fin de que lentamente introdujesen vibraciones superiores en el esquema terrestre y para que rompiesen ciertos estados que limitan a la raza humana actual, ayudando a ésta, junto con la élite del mundo animal en la sintonía con la vibración de las civilizaciones intraoceánicas e intraterrenas que actualmente conviven en el plano sutil del planeta Tierra. 

Aunque la mayoría trabajará directamente con la tarea de sutilización y control de la humanidad de superficie. Esta humanidad que casi enloqueció completamente, ha sido manejada por fuerzas oscuras hasta encontrarse en varias ocasiones durante éste último siglo al borde de su autodestrucción, así como la del planeta que la da cobijo. Las armas de destrucción masiva, las pruebas nucleares, la proliferación de contaminantes químicos y biológicos, así como la propagación de gases contaminantes que elevan artificialmente la temperatura del planeta, ha de ser contrarrestada en todo momento  por nosotros para evitar un final apocalíptico antes del tiempo evolutivo que ha sido asignado. De hecho, de no haber sido por nosotros, en varias ocasiones el planeta habría ya desaparecido por obra del hombre, convirtiéndose en una nube de polvo y gases errantes por el sistema solar. Sus científicos no dan crédito a sus propios cálculos que indicarían lo que hubiera sido la cruda realidad de su planeta de no haber mediado nuestra intervención activa y, achacan la aparente estabilidad del planeta, a errores en sus cálculos o a ciertos factores “desconocidos” por ellos.

Pero todo tiene un límite y un tiempo, y fuera de esos límites y de esas fechas nosotros no podremos seguir asumiendo el peso de un karma que finalmente alcanzará a sus auténticos artífices. Por ahora seguimos vigilando cada una de sus ojivas nucleares y cada potencial fuente de destrucción masiva que la raza humana ha diseminado por su planeta con una sorprendente diligencia.

Sin embargo, si lo que la humanidad irradia en el plano material es pernicioso, lo que se irradia en el plano psíquico es aún peor, El odio, la desarmonía, el terror, el egoísmo y las formas mentales monstruosas que se forman en el campo mental y astral del planeta son un arma que aunque ignorada por el ser humano, atenta directamente contra el espíritu del propio Logos Planetario. Hay por eso que transmutar y limpiar miles y miles de gigantescas formas pensamientos, que constituyen el desecho psíquico de pueblos y naciones enteras, y que acarrearían el desencadenamiento de desastres naturales como terremotos, erupciones y ciclones que arrasarían a los mismos pueblos que los provocaron. Y aún existen otras acciones mucho más necesarias para el proceso evolutivo, como el despertar Monádico de los seres humanos que estén preparados para ello, así como la encarnación en cuerpos humanos  que posibiliten caminos de luz en la densa oscuridad material de la superficie del planeta. 

Todo eso será tratado con detalle, según la tarea encomendada a cada uno. Por lo pronto, visualizaremos a continuación, una proyección de cuarta dimensión en el Akasha, una sección reducida de la historia del planeta Tierra, que no dudo será de una incuestionable ayuda didáctica y espiritual para todos los que ansiamos una armoniosa elevación evolutiva de éste sistema solar al igual que la del conjunto de la galaxia, para mayor gloria del Creador de los Universos Visibles e Invisibles...

   

 

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.