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El Agua de Roth III
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Cuando el Hijo se separa de la Madre se convierte en el Padre -pues el diámetro representa la naturaleza o el principio femenino- y por lo tanto: En el mundo del Ser, el Punto fructifica a la Línea, es decir, la Matriz Virgen del Cosmos o Cero en forma de Huevo, da nacimiento a la forma que combina todas las formas. Así como los ALHIM, las Potencias del Verbo que controlan el A-ReTs, la Astralidad Gravitante cuyo número es 13415 se combinan para formar el 3,1415927.. Que representa el Círculo con el punto central o número sin padre porque es incalculable, y es conocido como PhI, la palabra o boca de IHOH, El Grande.

[Sebastián Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

  EL LEÓN DE PLATA

  

EL AGUA DE  ROTH (III)

 

 

1. EL AGUA DE  ROTH 

( PARTE  III )

 

En el interior del recinto, situado en el centro geométrico del pentágono, un solitario pedestal sin columna  se alzaba desafiante ante la atenta mirada de Atmah. Era un cubo perfecto de negra y pulida superficie que no reflejaba ninguna irisación proveniente la lechosa luz que lo impregnaba todo permanentemente. Éste era su objetivo final, el sitio donde adquiriría el secreto de la Ley que se define como Sôd, y el lugar en el que se cumpliría la prueba del Gupta Vidya (el esclarecimiento del conocimiento oculto).

Al acercarse el aspirante a Dwija  al omphalos o vórtice umbilical del templo, una placentera sensación de paz lo envolvió recordándole que durante tres días debería permanecer sobre la piedra central en el Sûtra (la meditación ritual) que le sería adecuadamente revelado por mediación de su espíritu interno. Pues no existe protocolo ni indicación alguna una vez se ha atravesado el umbral del Velo de Sat, la Seidad o No-Entidad absoluta. Él sabe que sus pasos le dirigen directamente hacia el centro Laya o punto cero, en el cual, el ser interior no puede ser relacionado ya con la materia física ni con ningún hecho fenoménico, porque en ese estado el ser no es ni Yo ni No-Yo, sino en verdad, el origen único de todas las manifestaciones y modos de existencia.

Al  llegar al cubo Atmah decide sentarse sobre él en la postura hierática clásica: con la espalda completamente recta y paralela a las pantorrillas, las manos sobre los muslos y éstos, formando un ángulo de noventa grados con el tronco que soporta a su vez la cabeza de forma equilibrada pero enhiesta y, ésta última, mirando directamente en la dirección del Polo Norte o Monte Mérou

 

Atmah comienza, sin premeditación por su parte, un ejercicio de respiración tan antiguo como el mundo, pues éste representa exactamente el primer aliento de Oeaohoo, El Más Joven, la Nueva Vida que se convierte en el germen de todas las cosas. Él es el Logos Planetario, el Verbo del Pensamiento Divino, el Hijo del Sol que contiene en sí mismo a las siete huestes creadoras. Él es el Tetragrámaton del que se dice: 

<< Quien se baña en la luz de Oeaohoo, jamás será engañado por el velo de Mâyâ>>

 

Poco a poco Atmah penetra en el Âlaya o Alma del Mundo a través de sus centros energéticos y de consciencia. El Âlaya es la personificación del vacío y, sin embargo, es la base de cada una de las cosas visibles e invisibles. Al instante repite mentalmente la consabida fórmula:

<< El yoghi deberá ser uno con el Âlaya en alma y en esencia siendo capaz de sumir su alma en ella. >>

 

 Atmah se sumerge en sus propios centros de consciencia, comenzando por los antiguos siete centros energéticos o Chakras, él prefiere comenzar por los antiguos centros energéticos al estar más familiarizado con ellos, aunque conoce perfectamente que éstos están siendo migrados a los tres centros actuales más los dos supraluminares, que en el nuevo ciclo planetario y solar que acaba de comenzar serán los núcleos activos del nuevo ser. 

En ese momento, siente como la energía viviente se desplaza desde los centros superiores Pineal, Ajna y Tiroides hacia el Centro Cerebral Derecho; y cómo los centros inferiores, el Plexo Solar, el Centro Sacro y el de la base de la columna se diluyen en el Plexo Cósmico; mientras que el Timo se mantiene reforzado y aumentando su potencia en el nuevo Centro Cardiaco.

Durante el instante inicial en el que trata de mentalizar esa transmutación de los centros energéticos, Atmah pierde su concentración y sale del círculo donde Âlaya  posee una existencia eterna y absoluta, rompiéndose así la unión mística de su Yo interior con el Alma Universal. 

Algo aturdido y desorientado, persiste en el Sûtra y  reinicia mentalmente la visualización de la energía viva y revitalizadora entre los tres centros de conciencia. Al instante, manando del Centro Cerebral Derecho, un haz de luz violeta penetra en el Plexo Solar para salir a continuación con una tonalidad naranja hacia el Plexo Cósmico, el cual atraviesa, transformándose en luz amarilla y clara que invierte el flujo energético a través de la espalda formando la figura de un ocho (8) o círculo infinito al regresar finalmente la energía lumínica a su cabeza.   

Sin saber muy bien porqué, en la mente de Atmah se perfilan las formas del hierograma principal de la cuarta estancia que se encuentra en el gran edificio metropolitano del Sagrado Colegio de la Ciencia, y comienza a recitarlo mentalmente:

<<  Aprended lo que nosotros que descendemos de los Siete Primeros, los que nacimos de la Primitiva Llama, hemos aprendido de nuestros Padres y del Resplandor de la Luz, que es a su vez el Rayo de las Eternas Tinieblas. De Él, surgen en el espacio las Energías despertadas de nuevo: el Uno del Huevo, el Seis y el Cinco. Después el Tres, el Uno, el Cuatro, el Uno, el Cinco, el doble Siete; la Suma Total. Y estas son las Esencias, las Llamas, los Elementos, los Constructores, los Números, los Arupa, los Rupa y la Fuerza, o el Hombre Divino que es la Suma Total. Y del Hombre Divino emanaron las Formas, las Chispas, los Animales Sagrados y los Mensajeros de los Sagrados Padres dentro del Santo Cuatro… >>

 

Aquello representaba el primer gran enigma de la Ciencia Sagrada de los Números, que Atmah hasta la fecha no había logrado descifrar. Pero ahora misteriosamente no le preocupaba, pues no intentaba una solución mental, sino que en su lugar, él seguía avanzando a través del sagrado Âlaya, evitando así a Móloc el deseo o voluntad consciente. 

El joven asceta recibiría a continuación una visión que reflejaba la continuación de los hierogramas anteriormente recitados pertenecientes a la cuarta estancia del gran edificio metropolitano:

<< Ellos hacen de Él, el Mensajero de su voluntad. El Dzyu se convierte en Fohat (el hijo veloz de los Hijos Divinos, cuyos hijos son los Lipika.) Él lleva mensajes circulares: Fohat es el Corcel y el Pensamiento del Jinete. Él atraviesa como el rayo las nubes de fuego; da Tres y Cinco y  Siete pasos a través de las Siete regiones superiores y de las Siete inferiores. Alza la Voz, llama a las Chispas innumerables, y las reúne… >>

 

Atmah se siente en ese momento, poseído por una energía sublime y arrolladora que arrastra todos sus átomos en un Torbellino de Fuego, y éste es al instante reconocido como Fohat. Así, irresistíblemente él es arrastrado por la imperiosa corriente del Mensajero de su Voluntad Interior que es la fuerza viva de Fohat, y reconoce ahora -por propia experiencia- que el Único Conocimiento o conocimiento mágico de la Sabiduría Oculta es el Dzyu que se transforma en el corcel de la materia eléctrica viviente, la cual, es a su vez la Voluntad del Logos Creador, como consecuencia de la trinidad primera. IHOH, CaVi y el ROuaH-ALHIM. 

Atmah ve así, que el Noúmeno o espíritu esencial de todos los fenómenos futuros se divide para emitir el rayo creador y, cuando el Hijo Divino se destaca, el rayo se convierte en  Fohat, en la fuerza propulsora, en el poder activo que es causa de que el Uno se convierta en Dos y en Tres.

El triple Uno se diferencia en los Muchos y entonces Fohat se transforma en la fuerza que reúne a los átomos elementales haciendo que se agreguen y combinen, provocando entonces que las Tinieblas generen la Luz. 

Fohat, corriendo ahora a lo largo de los siete principios del Akasha, actúa sobre la sustancia manifestada pues es el poder eléctrico vital personificado. La electricidad siendo la materia primordial del universo, es así mismo en otro nivel, la fuerza magnética o unidad trascendental que enlaza a todas las energías cósmicas. Fohat, la electricidad, no solamente es sustancia, sino la emanación del Hijo Divino, siendo llamado entonces ‘el que penetra’ y ‘el fabricante’ porque da forma a los átomos procedentes de la materia informe.

Atmah se sumergió profundamente en el todo sin límites, en el cual la génesis se expresa a través de los hierogramas de fuego:

 

 

<< La última vibración de la Séptima Eternidad, palpita a través del infinito. La Madre se hincha y se ensancha de dentro afuera.

Cunde la vibración, y sus veloces Alas tocan al Universo entero y al Germen que mora en las Tinieblas…

Las Tinieblas  irradian la Luz, y la Luz emite un Rayo solitario en las Aguas, dentro del Abismo de la Madre. El Rayo traspasa el Huevo Virgen.

Los Tres caen en los Cuatro. La Radiante Esencia viene a ser Siete interiormente, Siete exteriormente. El Luminoso Huevo que es Tres en sí mismo cuaja y se esparce en Conglomerados blancos como la leche, por toda la extensión de las profundidades de la Madre: la Raíz que crece en los Abismos del océano de la Vida permanece, la Luz permanece, los Conglomerados permanecen y, sin embargo, Oeaohoo es Uno>>

 

En ese momento el Chakra que está situado en el Centro Cardiaco de Atmah se abre, dejando entrever una sucesión de figuras geométricas que saliendo de su pecho se pierden en la nada exterior. 

Un triángulo, una línea, un cuadrado, una segunda línea y un pentágono se pierden en el tiempo futuro que se abre justo delante de él como una sucesión de números 31415.  El Huevo o Círculo del Mundo háyase circunscrito dentro de los grupos llamados la Línea, el Triángulo, el Pentágono, la Segunda Línea y el Cuadrado, formando una sucesión 13514; y cuando el Punto ha engendrado una Línea y se convierte en un diámetro que representa al Logos andrógino, entonces los números se convierten en 31415. 

 

Cuando el Hijo se separa de la Madre se convierte en el Padre -pues el diámetro representa la naturaleza o el principio femenino- y por lo tanto:  En el mundo del Ser, el Punto fructifica a la Línea, es decir, la Matriz Virgen del Cosmos o Cero en forma de Huevo, da nacimiento a la forma que combina todas las formas. Así como los ALHIM, las Potencias del Verbo que controlan el A-ReTs, la Astralidad Gravitante cuyo número es  13415 se combinan para formar el  3,1415927.. Que representa el Círculo con el  punto central o número sin padre porque es incalculable, y es conocido como  PhI, la palabra o boca de IHOH,  El Grande.

PhI, es el Verbo Creador, es la ley que permite a lo redondo transformarse en cuadrado, al universo infinito transformarse en finito, al espíritu transformarse en materia, y por ende, posee el secreto de la evolución y de su meta final en la elevación de la materia de nuevo hacia la Luz.

A Es el Círculo Sin Límites, el cero, que se convierte en un número únicamente cuando una de las nueve cifras le precede, manifestando entonces su valor y su potencia: el Verbo o Logos en unión con la Voz y el Espíritu, la expresión y origen de la consciencia significan las nueve cifras y forman así mismo con el cero la Década, que contiene en ella todo el universo. La Tríada forma dentro del círculo la Tetraktis o el Cuadrado Sagrado, siendo el Cuadrado inscrito en el Círculo la más potente de todas las figuras mágicas.     

El Tres, el Uno, el Cuatro, el Uno, el Cinco; es en su totalidad dos veces siete y representan 31415, la jerarquía numérica de los Dhyân Chohans del mundo interno o circunscrito.   

 

Atmah cabalga ahora sobre  Fohat en un torbellino de fuego que le sume en un caos primordial y bullente en el cual se disuelve para hacerse uno con los centros de fuerza que son las invisibles Chispas o átomos primordiales, que comienzan a diferenciarse en moléculas, las cuales a su vez se convierten en soles, pasando gradualmente a la objetividad desde el estado gaseoso al radiante y desde allí al cósmico. El Torbellino Único da finalmente el impulso a la forma, sostenida por los Soplos que jamás descansan: los Dhyân Chohans.

Durante un No-Tiempo Atmah permanece inmerso en una inacabable secuencia de nubes de gas cósmico que forman nebulosas primordiales, galaxias, estrellas y finalmente astros planetarios. Esos conglomerados dan paso a las formas minerales, vegetales, animales y finalmente humanas, que se perfilan y desprenden del Gran Huevo o Matriz Circular.

 

Cuando, inmerso en el No-Tiempo, Atmah parece haber perdido toda asimilación a la forma misma, el Âlaya que es la personificación del vacío prístino decide, en su evolución cambiante, devolverle al mundo de Mâyâ donde Oeaohoo reina y los Lipika llevan el registro de los acontecimientos que son escritos en la Luz Astral del Akasha manejando fielmente la balanza del Karma. De este modo dirigen ellos cada uno de los cuatro ejércitos de seres espirituales como los Grandes Reyes de los Devas, siendo así representados como los cuatro Chaitans  zodiacales o las cuatro Criaturas Vivientes.

  

Atmah se siente descender por un gran conducto circular, al final del cual, se encuentra rodeado por una niebla espesa y luminosa que poco a poco se va desvaneciendo al tiempo que pierde su brillo original y su textura translúcida, para terminar siendo sólo una nube de humo que se disipa, dejando entrever justo delante de él a otra figura de rostro muy similar al suyo propio, pero sensiblemente más madura y experimentada.

Por un momento se pregunta si no se trata de su propio reflejo con el doble de la edad que él tiene ahora y posiblemente con más del doble de su experiencia. Casi sin pensarlo, Atmah busca con su mirada el borde de un hipotético espejo mágico, el cual, sería el responsable de la formación de su supuesta imagen especular. Cuando de repente, su “otro Yo”, esboza una amplia sonrisa y comienza a hablar...

 

-         Bienvenido de nuevo al reino de Mâyâ o realidad consciente. Me alegra ver que en tu viaje interior has montado sobre el Resplandeciente Dragón  de Sabiduría y que te has hecho uno con el Pensamiento del Jinete, el aliento de Oeaohoo, el Más Joven.

El joven asceta, aún confundido después de su retorno a la realidad consciente, no quería en esta ocasión errar en la apreciación y el trato al personaje que se encontraba enfrente de él –al igual que le ocurriese con Lhamany el  deva- y trató en lo posible de dirigirse de la manera más formal posible:  

-         Sadhú, perdóname si en mi turbación no logro reconocerte. ¿Eres tú acaso uno de los sagrados  Lipika que llevan la tarea de discernir en la luz astral del  Akasha el Karma individual de cada ser viviente siguiendo la Ley de las Retribuciones, para así, asignar a cada uno la recompensa según sus virtudes? ¿O tal vez eres uno de los Señores Kumâra,  los Hijos del Fuego Solar que forman al Hombre Interno y en cuya memoria se alza este templo?.

 

El extraño personaje alzó las cejas algo contrariado por las palabras que acababa de oír, pero al momento recapitulando sobre la turbación del aspirante a Dwija, se hizo cargo de la situación y comenzó a hablar calmada y melodiosamente.

 

-         Atmah, ya sé que has estado durante tres días navegando por las aguas del sagrado Âlaya, y por lo tanto ahora no estás en condiciones de asumir el áspero abrazo de Mâyâ, o plano de las ilusiones, en el cual los siete sentidos no pueden aún emanciparse mediante el fuego del conocimiento. Pero no... yo soy simplemente aquel que te acepta como Dwija  o  iniciado del  Sakridâgâmin, el que asume la guía de tu siguiente iniciación al Anâgâmin que te conducirá al grado de Pundit, estado que se define como ‘El que no alienta a Móloc’ (el deseo o voluntad consciente). 

No Atmah, yo sólo soy ahora una sombra mortal en el ámbito de tus sentidos físico-densos y mi  nombre es Djul Nor.

-         Gûrû, perdona si en mi necedad he ofendido tu venerable sabiduría, me siento realmente honrado de ser aceptado como tu discípulo en el Shamut, la Sagrada Senda...

 

Y Atmah, realizó una profunda salutación a su maestro con el corazón alegre por el nuevo ciclo que se abría de forma tan resplandeciente ante él.

 

 

eeeeeee

   

  

 

 

   

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Publicación: Septiembre 2004. Última modificación: 16 de Febrero 2013.